Cumbre mundial de desarrollo sostenible
(Balance provisional: Comercio 2 – Sostenibilidad 1)
Joaquín Nieto
Publicado en Iniciativa Socialista, 66, otoño
2002. Joaquín Nieto es responsable de Medio Ambiente de la Comisón
Ejecutiva de CC.OO.
Vivimos en un mundo injusto socialmente y ambientalmente insostenible.
El presidente de Suráfrica y de la Cumbre Mundial de Desarrollo sostenible,
T. Mbeki, ha caracterizado esta realidad como una nueva forma de apartheid,
en este caso social. También ha denunciado el fundamentalismo del
mercado como uno de los principales responsables de la situación y
ha exigido a los países del Norte compartir los recursos del planeta
con los pueblos del Sur.
En los diez años transcurridos desde Río, a pesar del importante
avance de la conciencia ambiental y de la puesta en marcha de numerosas e
interesantes iniciativas al respecto, sobre todo en el ámbito local,
el medio ambiente planetario ha seguido deteriorándose y la desigualdad
social ha crecido. Una de las principales causas de ambos fenómenos
ha sido la globalización, empujada por la Organización Mundial
del Comercio, cuyos efectos adversos han sido por el momento muy superiores
a las oportunidades.
El comercio seguirá pilotando la globalización
La Cumbre de Johannesburgo debería haber servido precisamente para
reorientar dicha globalización, de manera que en vez de ser pilotada
por los intereses comerciales, dichos intereses quedaran supeditados al desarrollo
sostenible, es decir a la construcción de un mundo justo y sostenible.
O, al menos, debería haber establecido un equilibrio entre comercio
y sostenibilidad, entre la OMC y la ONU, y entre los pilares económico,
social y ambiental del desarrollo, de manera que se corrigieran los aspectos
más adversos del actual proceso de globalización.
Desgraciadamente no ha sido así, sino todo lo contrario: en Johannesburgo
se han impuesto los intereses del mercado y las reglas de la OMC, a cuyo
proceso se pretenden supeditar las cuestiones sociales y ambientales. Permanece
por lo tanto el desequilibrio y habrá que corregirlo en el futuro.
Ni plazos ni objetivos en energías renovables
La Cumbre ha tenido también otras decepciones, particularmente en
dos campos estrechamente relacionados: el medio ambiente y la erradicación
de la pobreza. Los países desarrollados se han negado a incrementar
un solo céntimo sus aportaciones de ayuda al desarrollo respecto a
lo que acordaron en Monterrey, que resulta claramente insuficiente. Tampoco
ha sido posible acordar objetivo ni plazo alguno para el desarrollo de las
energías renovables, la mejor posibilidad de acceso a la energía
eléctrica para los casi 2.000 millones de pobres que no lo tienen y
la mejor manera de avanzar hacia otro modelo energético más
sostenible.
El espíritu de Río sobrevive
Sin embargo, no todo ha sido negativo. La presión de la sociedad civil,
especialmente activa y compuesta por un gran nÚmero de organizaciones
sociales, sindicales y ecologistas, ha logrado que se abran camino algunas
de sus reivindicaciones. También han contribuido a ello algunos países
europeos, especialmente Alemania, Bélgica y Noruega, que son los que
mÁs han apoyado dichas demandas.
Así, se han logrado reafirmar los llamados Principios de Río
y la Agenda 21 que siguen constituyendo una imprescindible aportación
para salvar la Tierra del deterioro ambiental. También se han logrado
establecer algunas fechas: 2015 para llevar el agua potable al menos a la
mitad de los 1.100 millones de personas que no tienen y saneamiento a la
mitad de los 2.000 millones que tampoco lo tienen; 2020 para minimizar la
producción y uso de sustancias tóxicas. Aunque no hay compromisos
claros para mantener la biodiversidad, ni el conjunto de los recursos pesqueros,
se crearán áreas marinas protegidas. La ratificación
del Protocolo de Kioto queda asegurada después de que Canadá
y Rusia hayan reafirmado su voluntad de ratificación.
En el campo económico, lo más importante es el compromiso, aunque
sin fecha, de eliminar y reformar los subsidios que inciden negativamente
sobre el medio ambiente y la sostenibilidad, una de las fuentes principales
de deterioro ambiental y de destrucción de las economías locales
del sur.
La irrupción de lo sociolaboral
En el campo social y laboral, lo mas destacable es que por primera vez esta
cuestión entra en la agenda, que hay un compromiso para reducir los
accidentes y enfermedades relacionados con el trabajo, causantes de dos millones
de muertes al año, y que se reconoce el papel de la Organización
Mundial del Trabajo, aunque todavía permanece una importante resistencia
a reconocer plenamente sus convenios y los estándares laborales derivados,
única forma de garantizar un trabajo decente.
En cuanto a las empresas, se promocionará la responsabilidad corporativa
de las mismas, social y ambiental, a través de un sistema de rendimiento
de cuentas (accountability).
¿Quo vadis, Europa?
En lo que se refiere a la política, lo más destacable es el
retroceso de la Unión Europea en cuanto al liderazgo en favor de la
sosteniblidad que había mostrado en otras ocasiones. La UE ha carecido
del empuje necesario en la defensa del medio ambiente y, lo que es peor,
se ha aliado con los Estados Unidos para dejar asegurada la supremacía
de los acuerdos comerciales sobre los acuerdos ambientales multilaterales.
¿Será cosa de los vientos conservadores que últimamente
soplan por Europa?
No obstante, la UE sigue constituyendo el grupo de países que plantea
propuestas ambientales y sociales más avanzadas. La iniciativa de
promover un plan de energías renovables con aquellos países
que lo deseen, tanto desarrollados como en desarrollo, ante la negativa de
EE.UU. y algunos miembros del G77 a aceptar objetivos y fechas sobre renovables
en la cumbre, es un paso de muchísimo interés. Ya se han apuntado
una veintena de países. Esta iniciativa, junto al proceso de Kioto
del que se ha descolgado unilateralmente EE.UU., abre un escenario múltiple
de iniciativas multilaterales que sería interesante explorar en el
futuro en otros campos.
Nuevos espacios multilaterales
Con este balance, a todas las personas y entidades comprometidas con la sostenibilidad
nos queda mucho que hacer por delante. Para corregir los desequilibrios entre
comercio y sostenibilidad, poniendo al desarrollo sostenible en el puesto
de mando de las decisiones políticas; para aumentar la ayuda al desarrollo
y lograr el cambio de modelo energético y frenar el cambio climático,
pues nada de ello hemos logrado en la Cumbre. También para empujar
por el cumplimiento de los acuerdos positivos alcanzados, especialmente en
el ámbito social y laboral.
El Planeta ha perdido una oportunidad. Habrá que construir nuevas propuestas
y nuevos foros para ello. El marco de Naciones Unidas sigue siendo imprescindible.
Pero también se necesita una profunda reforma de las instituciones
internacionales y componer una adecuada relación entre las instituciones
dedicadas a regular el comercio (OMC), el desarrollo (PNUD), la protección
del medio ambiente (PNUMA) y las relaciones laborales (OIT). Asimismo, más
allá del marco de la ONU, se hará necesario empujar cuantas
iniciativas multilaterales parciales se puedan emprender, si el multilateralismo
global resulta imposible.
Profundizar en la estrategia europea de desarrollo sostenible
El motor de toda propuesta internacional, para contar con la fuerza y credibilidad
necesaria, tiene que partir de políticas domésticas coherentes,
por ello es tan importante que la UE desarrolle de forma equilibrada sus pilares
económico, social y ambiental, corrigiendo el deslizamiento antisocial
al que se inclinan algunos países y siga el proceso de desarrollo
sostenible establecido en Goteborg y ralentizado durante la anterior presidencia
semestral. El próximo Consejo europeo de primavera de la UE tendrá
que estudiar los progresos y retrocesos en la materia, a partir del informe
de síntesis de la Comisión que debe recoger seis de los indicadores
ambientales. Pero sin una fuerte presión en esa dirección pasará
como en el Consejo de Barcelona, donde la cuestión quedó relegada
al olvido. La única oportunidad que tiene Europa y la principal aportación
europea al mundo depende de si se avanza o no en esa perspectiva.
¿Y la estrategia española?
Mientras tanto la Estrategia Española de Desarrollo Sostenible sigue
ausente. Los análisis, reacciones y aportaciones al impresentable borrador
del Gobierno siguen escondidos en los cajones del Ministerio de Medio Ambiente
y no hay foros donde debatirlo con participación social, ya que el
nuevo Consejo Asesor no contará con la presencia ecologista, imprescindible
para una elaboración colectiva y consensuada de dicha Estrategia.
Elaborar una Estrategia en condiciones requiere tiempo y un proceso complejo
de participación social e institucional. Cada día que pasa
sin Estrategia es un tiempo precioso perdido; por ello habrá que ir
paralelamente elaborando estrategias en los ámbitos local y autonómico.
Foro Social por la Sostenibilidad
La sociedad civil no puede acomodarse a la lentitud y pasividad gubernamental,
sino que debe emprender cuantas iniciativas pueda, por limitadas que sean
sin el concurso institucional. Para exigir que se cumplan los compromisos
de Río y Johanesburgo, por supuesto, para reclamar que se lleven a
la realidad los compromisos europeos sobre cambio climático adquiridos
en el Protocolo de Kioto y sobre sostenibilidad asumidos por el Consejo europeo
en Goteborg; también para exigir el cumplimiento cabal de los correspondientes
compromisos españoles.
Cuanto más organizada y unida esté la sociedad civil, verdadera
representante de los intereses sociales y ambientales, más efectiva
será su presión. Por ello hay que saludar el proceso internacional
de organización de la sociedad civil en el marco de la Comisión
de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. La constitución en el
proceso de preparación y celebración de la Cumbre de Johanesburgo
de un Foro Global de la Sociedad Civil compuesto por los grupos principales
representativos reconocidos como tales por Naciones Unidas (ONGs, Jóvenes,
Mujeres, Indígenas, Campesinos, Científicos y Sindicatos),
que ha elaborado un manifiesto y programa común y que tiene voluntad
de continuidad post-Johanesburgo, es una buena noticia.
También lo es el proceso constituyente en nuestro país de un
Foro Social por la Sostenibilidad compuesto por las principales organizaciones
representativas concernidas: Amigos de la Tierra, Comisiones Obreras (CC.OO.),
Confederación de Asociaciones de Vecinos de España (CAVE), Confederación
de Organizaciones no Gubernamentales de Desarrollo de España (CONGDE),
Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU), Consejo
de la Juventud de España (CJE), Ecologistas en Acción , Greenpeace
España, SEO/Birdlife , Unión General de Trabajadores (UGT)
y WWF/Adena.
Es en la vitalidad de la sociedad civil donde habrá que poner todas
las esperanzas para salvar el planeta y resolver los graves problemas de
injusticia social e insostenibilidad ambiental que aquejan hoy a nuestro mundo.