Tras la guerra
Philippe Merlant
Iniciativa Socialista, número 69, verano 2003
Philippe Merlant es redactor
jefe de Transversales. Transversales Science Culture 004, cuarto trimestre 2002.
Fragmento del texto origiinal.
Al escribir estas líneas, Bagdad
acaba de caer. El fin del régimen de Sadam Hussein, más rápido
de lo que se esperaba, debe ser saludado como el derrumbe de una implacable
dictadura. Más eso no debe hacernos olvidar las condiciones en que
se desencadenó la ofensiva: el rechazo a solicitar una nueva votación
de las Naciones Unidas es una adecuada ilustración de la nueva tentación
imperialista estadounidense, alimentada por una mezcla de obsesión
economicista y de fundamentalismo mesiánico.
La caída de Sadam tampoco debe enmascarar los efectos negativos
de esta guerra: agravación de los riesgos de "guerra de civilizaciones",
acentuación de tendencias económicas recesivas, degradación
de las relaciones Norte-Sur, amenazas sobre el porvenir de la construcción
europea...
Todo esto nos invita a proyectarnos al escenario de la "posguerra". ¿Pero
de qué posguerra se trata?
En una reciente crónica [Libération, 10/5/2003], Jean Baudrillard
afirma que la guerra contra Irak "se abre
hacia una guerra infinita que nunca tendrá lugar. A partir de ahora,
nos espera estesuspense, está actualidad difusa de chantaje y terror
bajo la forma de principio universal de la prevención".
El filósofo francés prosigue: "¿Cuál es la estrategia final o,
al menos, el resultado objetivo de este chantaje preventivo? No es la prevención
del crimen, la instauración del Bien o la corrección del curso
irracional del mundo. Ni siquiera el petróleo y las consideraciones
geoestratégicas son la razón fundamental. La razón fundamental
es la instauración de un orden 'de seguridad', una neutralización
general de las poblaciones sobre la base de un no-acontecimiento definitivo".
Y concluye: "Somos virtualmente rehenes
del poder y nos encontramos ante una coalición de todos los poderes
contra todas las poblaciones, lo que resulta hoy muy visible a través
de la inminencia de la guerra que tendrá lugar en todo caso, despreciando
a la opinión mundial"
¿Dramatización excesiva? Desde luego que no...