Lorca, definitivamente
Reinaldo
Cedeño Pineda
Iniciativa Socialista,
nº 72, primavera 2004
Reinaldo Cedeño es periodista y escritor cubano
Aparecen nuevos detalles sobre la visita de Federico García Lorca
a Santiago de Cuba. El testimonio de un testigo: "Estuve cerca de un
genio, pero no me di cuenta".
Los ojos de Andalucía, los ojos de aceituna del poeta se inundaron
de luz en el Valle del Yumurí, en el Occidente cubano... pero ante
tanto derroche de entusiasmo, alguien le habló con no menos fruición
del paisaje de Santiago, un poco más al Oriente de la Isla. Hondo mérito
el de aquel personaje que inflamó la mente del creador del Romancero
gitano.
A su regreso al hotel, su genio fue capaz de visitar la ciudad con la imaginación
y desgranar los versos más universales que se le hayan escrito: Son
o Iré a Santiago.
Impregnados de ardor, de la premura de la creación y de símbolos;
hay que pensar no obstante, que parten de un extranjero que no conocía
la ciudad, lo que acrecienta hasta la infinitud su valor. La metáfora
se adelanta a una aventura que algunos negaron fervientemente, pero
que no podía dejar de hacer.
No le bastó a Federico el viaje de la Imago. El "coche de agua negra"
que tanta curiosidad ha despertado, no es más que una locomotora activada
por carbón; imagen clemente, capaz de ennoblecer el incómodo
viaje de casi un millar de kilómetros, hecho en 1930.
Una vez en tierra oriental cubana, pronunció la conferencia
"mecánica de la nueva poesía" en la Escuela Normal para Maestros,
e incluso en reverencia suprema, fue explicando los versos de su Iré
a Santiago:
Cuando llegue la luna llena
iré a Santiago de Cuba
iré a Santiago
............................
¡Oh cintura caliente y gota de madera!
Iré a Santiago.
¡Arpa de troncos vivos, caimán, flor de tabaco!
Iré a Santiago.
Aunque no pudo asistir a la conferencia, porque apenas era un muchacho, el
intelectual Ricardo Repilado (1916-2003) manifestó poco antes de su
fallecimiento, otros detalles de la asistencia de Lorca a Santiago de Cuba.
Una polémica y un testigo
Profesor universitario por largos años, su ensayística
literaria y textos sobre redacción son de obligada referencia. Nacido
el 14 de junio de 1916, a Ricardo Repilado la vida le deparó una oportunidad
única, casi por casualidad. Era vecino de los Henríquez-Ureña,
dominicanos de larga huella en la cultura cubana, y...
"Éramos muy amigos de los nietos y sobrinos-nietos del doctor
Henríquez y Carvajal, y todos le llamábamos "Pa' Pancho". Una
tarde estábamos visitando allí, cerca del patio, y en la terraza
había una tertulia, porque parecía haber una visita. Mi hermano
y yo, y otro amigo, nos dirigimos a la casa, para oír la conversación,
sentados en los escalones. Camila, nos hizo señas de que nos fuéramos;
pero no le hicimos caso, porque encontramos a aquel hombre muy simpático,
hablaba muy animadamente; y cuando se reía, se reía de verdad"
"Max había llevado a Federico con su padre, para que
éste le recetara algo para el estómago. Sin embargo, él
no parecía sentirse muy mal, porque se reía mucho, contaba muchos
cuentos, y a nosotros nos fascinó. Yo no sabía quien
era, entonces, me acerqué un poquito a Camila y le pregunté:
¿Quién es este paciente? y ella me dijo: un poeta español,
y yo insistí: ¿y cómo se llama?
-Federico García Lorca, me respondió.
-A mí el nombre, entonces, no me dijo mucho. Yo era un buen
lector; pero era un muchacho. Poco tiempo después, ya Lorca era el
poeta del día, el poeta sensacional que todo el mundo estaba leyendo...
Cuando se pusieron de pie, prudentemente, nosotros tres, nos largamos de allí...
no fuera a ser que nos regañaran.
"Tengo que reconocer que nunca estuve tan cerca de un genio como aquel
día, pero no lo supe, no me dí cuenta, no sabía. Yo sigo
creyendo que es un genio, hoy es más grande que nunca para mí
y para el mundo, porque su martirologio lo hizo eterno".
Nuevas fechas
Una de las causas de la negativa de algunos a admitir la visita de
Lorca a Santiago, fue la afirmación de que no existían reportes
en la prensa. La investigación ha demostrado lo incompleto de aquel
supuesto, pues sólo se revisaron las publicaciones de La Habana. Hasta
ahora se tenía abril como la fecha, pero la paciencia del investigador
santiaguero Ernesto Cardone va despejando el camino.
En El Diario de Cuba, periódico de Santiago de Cuba, encontró
claras referencias a la conferencia, en el Pabellón Barceló
de la Escuela Normal los días 1 y 2 de junio de 1930. En esta
última fecha, aparece en la página 5 con el título: La
conferencia de García Lorca:
"Ayer llegó a esta ciudad el notable poeta andaluz Federico
García Lorca, que esta noche ofrecerá una interesante conferencia,
bajo los auspicios de la Institución Hispano Cubano de Cultura a las
9 y 15 en la Escuela Normal..."
Por si fuera poco, en otro diario local, La Independencia, puede
leerse el miércoles 4 de junio de 1930 en De la vida social, por Cliserio
Romero:
"En la noche de ayer tuvo efecto, en la Escuela Normal, una interesante
conferencia llevada a efecto por la entusiasta Institución Hispano
Cubana de Cultura. El amplio centro docente se vio pletórico de concurrencia
selecta y distinguida, y ocupó la tribuna el distinguido intelectual
señor García Lorca, que pronunció brillante conferencia
esmaltada por párrafos hermosísimos. Fue muy aplaudido
el valioso conferencista".
Su genio tocó el verso e inflamó la música.
Los años saltaron épocas, la historia se entrecruzó,
cuando el compositor Roberto Valera deposita en manos de Electo Silva y de
su coro Orfeón Santiago, los versos lorquianos de Iré a
Santiago, en una nota antológica del 30 de marzo de 1970:
"Te envío este son, un 'Iré a Santiago más',
para añadir a los muchos que basándose en ese poema
de Lorca, deben haberse compuesto, con la esperanza de que te guste...
Si 'montas' este son, tómate con él las mismas
libertades de si se tratara de música tuya: lo importante es que suene
'sabroso', y eso, tratándose de música cubana para coro, nadie
como tú para lograrlo"
El contenido del envío no dormiría un instante. En el Festival
de Coros de ese propio año, en Santiago de Cuba, ocurriría el
estreno. Desde entonces el poema supo volar y se ha convertido en un himno
universal, un canto a Cuba desde el alma gitana.
Y es que Lorca nos acompaña siempre, no desde la bala final en su
Granada; sino como un árbol eterno contra el fascismo. Los bárbaros
son capaces de todo; pero ¿quién ha dicho que la poesía
se puede matar?