El imperio contraataca
ALFONSO GOÑI. Economista.
Publicado en Iniciativa Socialista número 73, otoño 2004
Lo recomendó Felipe González en un artículo (Contra
todos los enemigos, Richard A. Clarke, Ed. Taurus) y la verdad es que
no tiene desperdicio. Conocido como el zar antiterrorista, responsable de
seguridad con tres presidentes y 30 años de servicio entre la Casa
Blanca, el Departamento de Estado y el Pentágono, hacen de este personaje
un testigo crucial en la reciente historia del universo.
Lo sorprendente no es lo que dice, sino quién lo dice. Nada sospechoso
de tibieza: “Nuestro autodominio, ¿reduciría nuestro poder de
disuasión?” Implicado en numerosas operaciones encubiertas (secuestros
y asesinatos): “La prohibición de asesinato no era aplicable en situaciones
en las que se actúa en defensa propia o contra posiciones de mando
y control enemigos”.
Partidario de acciones más enérgicas y con más medios,
tanto humanos como materiales, y por supuesto en cualquier punto del planeta.
Su perfil le puede situar aparentemente como un halcón de la administración
americana, pero dimitió, renunció a su cargo en marzo de 2003
expresando su completo desacuerdo con la política de Bush: “La guerra
de Irak fue un error estratégico de primera magnitud”, y con sus consecuencias
a corto plazo: “Según todos los indicios, el apoyo a Al Qaeda u otros
grupos similares ha crecido desde Marruecos hasta Indonesia”. O a largo plazo:
“lo que sí sabemos es que no hubieran exacerbado a la comunidad islámica
ni hubieran radicalizado aún más a la juventud musulmana, agudizando
su odio hacia Estados Unidos, de la forma en que lo ha hecho la invasión
de Irak”.
En su recorrido por la historia va descubriendo la doble cara: “Tras la
muerte de los marines en Beirut, Reagan había invadido Granada para
demostrar que aún podíamos hacer uso de la fuerza”, “Habíamos
ayudado a Irak pasándole informaciones, escoltando su petróleo
y cortando suministros militares a Irán, aún así decíamos
que éramos neutrales”. Y la doble moral de la política estadounidense:
“Para defender el petróleo de Sadam, la Marina situó grandes
convoyes de guerra en el Golfo Pérsico” ,“Reagan había dado
jaque mate a los iraníes con su refuerzo de Sadam Husein”, “En 1983
Rumsfeld no fue a Bagdad a derrocar a Sadam Husein sino a salvarlo de una
derrota probable ante el ataque iraní”.
Denuncia sus tácticas y sus engaños: “La inmensa mayoría
creía, como daba a entender el Gobierno Bush, que Sadam Hussein tenía
algo que ver con los ataques de Al Qaeda a EEUU”.
Identifica quiénes y porqué: “guerras innecesarias para verificar
teorías propias, expiar culpas individuales o cumplir venganzas personales”.
A los inductores: Rice se quedó sin hacer nada el 11/9, “Luego me di
cuenta, lo que me produjo dolor casi físico, de que Rumsfeld y Wolfowitz
iban a tratar de aprovechar esta tragedia nacional para sacar adelante sus
planes sobre Irak”.
Hombre de simpleza ideológica, igual denomina como terroristas al
FLN argelino que a Hezbolá o a Al Qaeda. Expresa sus frustraciones:
“No me habían permitido informar al presidente sobre terrorismo”, “Políticas
desacertadas, propias de la guerra fría y que sembraron las semillas
de Al Qaeda”.
Manifiesta sus dudas: “Los miles de casos en que se veía ántrax,
muchos de los cuales resultaron ser leche en polvo” y sus fracasos: “Los talibanes
se están agrupando de nuevo, no hemos capturado a Bin Laden, ni a
su mano derecha, ni al Jefe de los talibanes”, “El surgimiento de una Al
Qaeda nueva y cada vez más fuerte se debe en parte a nuestras acciones
u omisiones”, “Bush le proporcionó a Bin Laden precisamente lo que
necesitaba y deseaba, pruebas de que EEUU estaba en guerra con el Islám,
de que éramos los nuevos cruzados que iban a ocupar las tierras musulmanas”.
Identifica el problema: “Si podíamos lograr la paz en Oriente Próximo,
Palestina, se evaporaría una buena parte del apoyo popular a Al Qaeda
y gran parte del odio hacia EEUU”.
Y argumenta su renuncia al cargo: “La administración Bush ha cruzado
la importantísima línea que crearon los fundadores de la nación
para proteger a los estadounidenses de la posibilidad de que algún
gobierno futuro de este país violara sus derechos”, “Restringir la
libertad que nos corresponde por derecho sería dar al terrorismo la
victoria que no debe y no va a lograr”, “Y a pesar de (o a causa de) la guerra
contra Irak, todavía somos muy vulnerables al terrorismo”.
Ah , y por cierto , lo mismo que Michael Moore en Fahrenheit 9/11, Richard
Clarke no nombra a Aznar en su libro , para ellos no contaba.
Valencia, 23 septiembre 2004