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IZQUIERDA Y TOTALITARISMO


JUAN M. VERA




Iniciativa Socialista, nº40, junio 1996.

Como tal, la historia no es "sensata": la historia no "tiene sentido". La historia es el campo en que se crea sentido, en el que emerge el sentido.
Cornelius Castoriadis

El hecho de que la angustia humana, el sufrimiento desaparecen con la muerte del individuo, que nada queda de los ascensos, los descensos, los orgasmos y las agonías es un valioso don de la evolución, que nos hizo como los animales. Si de cada desdichado, de cada víctima quedara al menos un solo átomo de sus sentimientos, si así creciera la herencia de las generaciones, si hasta una chispa pudiera pasar de hombre a hombre, el mundo estaría lleno de aullidos lacerantes.
Stanislaw Lem



Totalitarismo/Pasado


1. En 1945 el nazismo fue aplastado. Una formación político-social totalitaria desaparecía de la nueva escena histórica, pero otra expresión del totalitarismo, el estalinismo ruso, se convirtió en uno de los vencedores de la guerra mundial junto a las democracias capitalistas.
2. El régimen social de la Rusia estalinista había sido una novedad histórico-social de difícil comprensión para los demócratas y revolucionarios de los años veinte y treinta. Para la mayoría de esos militantes de la izquierda lo determinante era su procedencia de una revolución que se presentó como socialista, la revolución de 1917. A la cultura marxista dominante no le era posible interpretar el hecho de que se consolidara rápidamente un sistema brutal de dominación social y que condujera en pocos años, a través de la dictadura del partido bolchevique, a un sistema totalitario.
La génesis del estalinismo es importante para entender su forma pero no determina su significado. Este es unívoco: el comunismo estalinista creó unas nuevas relaciones de dominación sobre la base de un aparato social y político totalitario.
3. La emergencia en los años veinte y treinta del totalitarismo "clásico" fue una realidad. Unos monstruosos proyectos de dominación y de asimilación totales bajo la forma del nazismo y del estalinismo emergieron. El sueño de hierro de los hitlerianos y los estalinistas atrapó a los hombres y mujeres del siglo veinte y condicionó toda la historia de las décadas posteriores.
4. La expansión en los años cuarenta del dominio burocrático sobre la Europa Oriental y el triunfo estalinista en China en 1949 amplió el sentido histórico del fenómeno. ¿Era posible seguir considerando el estalinismo como una mera anomalía histórica producto del atraso y circunstancias específicas de la sociedad que lo alumbró? A partir de ese momento quedó claro que se trataba de algo que sobrepasaba a una sociedad singular y que no podía explicarse exclusivamente a partir de la singularidad.
La izquierda se sumió en la ceguera, mientras formas totalitarias, con máscaras izquierdistas, se extendían. La izquierda de los años cuarenta y cincuenta no podía asimilar el hecho de que la burocratización no era un accidente. Incluso los antiestalinistas habían absorbido la ilusión de que la extensión de formas políticas y sociales burocráticas representaba triunfos de la izquierda, aunque adoptasen la monstruosa forma del totalitarismo. Ello producía contradicciones insalvables, incluso en los que no cayeron bajo la férula estalinista. ¿El sistema de Stalin o el de Mao debían ser entendidos en referencia al socialismo?, ¿podían serio a pesar de que se establecieran brutales régimenes policiacos y dictatoriales y negasen los derechos más elementales?, ¿hay finalidades últimas que puedan justificar el Gulag o la colectivización forzosa?, ¿el establecimiento de "democracias populares" era progresivo?, ¿preferible a la democracia capitalista?, ¿representaban triunfos de las masas?, ¿en qué sentido algo puede significar un triunfo de categorías sociales y personas que no podían expresarse?, ¿la izquierda tenía que alinearse necesariamente, aún con reticencias, con el bloque soviético frente al imperialismo americano durante la "guerra fría"?

¿Qué es el totalitarismo?

5.El totalitarismo sólo puede entenderse como la forma de dominación total específica de la sociedad moderna. Sólo aparece cuando las fuerzas sociales son ahogadas y sometidas a la opacidad. Representa un proyecto de unificación, de fusión de la sociedad con el estado, un intento de dominio sin límites y sin derechos. Como indicaba Zarmiatin, en una novela precursora, el totalitarismo asume que la verdad es una función del poder y que la fuente de verdad es el poder ("Consentir al yo cualquier derecho frente al Estado único sería lo mismo que mantener el criterio de que un gramo puede equivaler a una tonelada. De ello se llega a la siguiente conclusión: la tonelada tiene derechos, y el gramo deberes, Y el único camino natural de la nada a la magnitud es: olvidar que sólo eres un gramo y sentirte como una millonésima parte de la tonelada" (Zamiatin, 1972, p.113).
6. El totalitarismo, en sus formas cláicas, el régimen de Hitler y el régimen ruso durante la vida de Stalin, ", fue una dominación instituida a partir de una interpretación delirante de la realidad y que utilizaba como medios la movilización social y el terror masivo. A pesar de las diferencias entre esos dos regímenes, compartían el hiperliderazgo, el partido único, la policía política como eje del sistema. Eran sistemas basados en la administración del terror, su motor funcional básico, hasta el punto de que los campos de concentración han sido la culminación de ese principio social (Arendt, 1981). Ambos encarnaban proyectos de dominio total sobre la sociedad. En definitiva, esos totalitarisinos clásicos son el límite extremo opuesto a la democracia, heteronomía frente a autonomía.
7. El totalitarismo burocrático, a pesar de su aparente discurso revolucionario, pertenece a la dimensión oscura del universo histórico-social del capitalismo, pero representa también una ruptura y una creación histórica nueva (Castoriadis, 1988a). Su modelo radicaliza la organización jerárquica de ciertas instituciones del capitalismo (que a su vez heredó de formas seculares) y produjo una situación real de los obreros y campesinos bajo la dictadura "proletaria" de Stalin que significaba un retroceso a formas de servidumbre, arbitrariedad y brutalidad superiores a los que había representado la dominación zarista.
8. Las ideologías totalitarias son una extensión del pensamiento instrumental sobre el ser humano que es parte esencial de los valores capitalistas. Hay que tener presente que el totalitarismo sólo puede reproducirse porque produce un tipo humano específico: el agente totalitario, ejemplo radical de la fragmentación contemporánea de la responsabilidad de los seres humanos convertidos en meros agentes ejecutores, instrumentos, medios para un proyecto (Todorov, 1993).
9. Después de la muerte de Stalin en el régimen de la URSS el "totalitarismo clásico o dio paso a un "totalitarismo débil" o "tardío" que se conformaba con mantener su dominio social y político pero que había renunciado al control completo. El sistema no pudo producir un segundo Stalin, pero tampoco fue capaz de una auténtica y exitosa autorreforma burocrática (Castoriadis,1988a).
10. Los mecanismos extremos del totalitarismo clásico no son exclusivamente un fenómeno de los años treinta. Expresiones propias del totalitarismo delirante van a aparecer con posterioridad. El maoísmo tuvo etapas plenamente delirantes en los años cincuenta y sesenta. El régimen de Pol Pot fue una realidad de los años setenta. En ambos hubo exterminios masivos, intentos de control completo de los individuos y de la sociedad en su conjunto, hiperliderazgo paranoico, objetivos irreales, movilizaciones totalitarias de masas.

Izquierda/totalitarismo

11. El proyecto socialista nacido para desarrollar la democracia y generar derechos para los desposeídos de la sociedad, se convirtió en pretexto ideológico (falso) de brutales dictaduras totalitarias que negaban los derechos de las gentes y establecieron relaciones de dominación en todos los ámbitos de la vida social (Morin, 1985).
La realidad en que cientos de millones de seres humanos han sido sometidos, en nombre del "comunismo", a formas extremas y continuadas de opresión y control, de expropiación social y psíquica. "Es una situación sin paralelo en los paises capitalistas clásicos, donde muy temprano la clase obrera pudo obtener derechos cívicos, políticos y sindicales y repudiar explícita y abiertamente el orden social existente, mientras al mismo tiempo ejercía constantemente una presión decisiva sobre la evolución del sistema, presión que en definitiva vino a ser el principal factor para limitar la irracionalidad de éste" (Castoriadis, 1988a. p.33).
12. Las confrontaciones sobre el "misterio" de los regímenes burocráticos son un claro ejemplo de las antinomias y limitaciones en que la izquierda no estalinista se ha movido frente al totalitarismo. Todos los críticos de la burocracia han coincidido en entrever que representaba un tipo histórico nuevo, no reconocible en realidades preexistentes (estados obreros degenerados o deformados, sociedades transicionales, capitalismo burocrático, capitalismo de estado,etc.). Sin embargo, a pesar de su interés intelectual, lo decisivo nunca ha sido la categorízacíón, sino el posicionamiento ante ese sistema.
Lo esencial que se escondía detrás de esas construcciones intelectuales eran dilemas decisivos. ¿Las dictaduras comunistas eran preferibles a las democracias capitalistas?, ¿eran sustancialmente iguales?, ¿acaso podía ser preferible la democracia capitalista a esas formas dictatoriales?
13. Para entender la dificultad esencial de situarse respecto al totalitarismo hay que tomar en consideración que en la izquierda se había identificado la estatalización y la planificación como contenido del socialismo. Había un debate de fondo sobre la actitud ante el estalinismo, que en definitiva era decidir si la izquierda formaba parte, de alguna manera, del mismo bloque histórico burocrático o si, por el contrario, la identidad de la izquierda debía ser el antitotalitarismo En la izquierda muchos se hicieron la pregunta: ¿es socialismo ese monstruo?, pero, desgraciadamente, incluso muchos de los que respondieron negativamente, tendían en su sistema de valores a considerarlo un monstruo menos monstruoso que el capitalismo. Ello muestra el poder que pueden llegar a tener ciertos simulacros de representaciones colectivas. En casos extremos de hipocresía se podía llegar a plantear la solución "moral" que Merleau-Ponty no dudó en defender en la Francia de finales de los años cuarenta: "tenemos derecho a defender los valores de libertad y de concienca únicamente cuando estamos seguros, al hacerlo, de no servir los intereses de un imperialismo y de no asociarnos a sus mistificaciones" (Merleau-Ponty, 1956, pg.17)

Comunistas en Occidente (disgresión)

14. Consideremos el papel del estalinismo durante la revolución y guerra civil españolas. El reciente éxito de Tierra y Libertad ha puesto de manifiesto algunos aspectos del papel jugado por el PCE en dicha etapa. Pero ssería una simplificación considerar que el papel de los comunistas era únicamente oponerse al movimiento revolucionario, sería ocultar una realidad más compleja.
El papel del estalinismo no consistía en el mantenimiento del orden burgués sino que, en realidad, España fue un primer ensayo de "democracia popular" que ya presagiaba el modelo que luego se aplicaría en Europa Oriental (Gorkín, 1961). La anomalía esencial de la República española durante la guerra civil consistió en que el estalinismo, a partir de la caída del gobierno Largo Caballero, consiguió hacerse con el control político de las instituciones republicanas frente a las fuerzas hegemónicas de la izquierda, los socialistas, los anarquistas y los republicanos moderados.
Es cierto que Stalin apostaba por la derrota de la revolución social y democrática española. Para ello el Gobierno Negrín se apoyó en los comunistas, aislando a socialistas y anarquistas, mientras se intentaba el exterminio del POUM. El PCE tuvo su conquista del estado, y aspiraba a conservar su poder. Al servicio de ese proyecto totalitario puso la ayuda soviética recibida, administrada por ellos. La reconstrucción del aparato de estado (ejército, policía) efectuada por el PCE no era simplemente la reaparición de las viejas instituciones republicanas sino un nuevo aparato dominado, controlado y al servicio del proyecto estalinista.
Una vez perdido el impulso revolucionario de 1936-37, y aislada la base social de sus dirigentes tradicionales, la guerra estaba perdida. Siendo España una mera pieza en el entramado diplomático del estalinismo ruso, Stalin acabó propiciando el sacrificio definiúvo de sus aliados, no porque no le interesara el poder en España, sino porque en 1938 su prioridad estratégica era el acuerdo con Hltler.
15. Entre los antiestalinistas fue difícil comprender el papel que desempeñaba el estalinismo donde no gobernaba, particularmente en las sociedades occidentales. En el trotskismo, por ejemplo, se asimilaba el papel del estalinismo con el de la socialdemocracia, como fuerzas reformistas, conservadoras del orden burgués.
Cualquier análisis equilibrado de la realidad histórica lleva a comprender que los partidos comunistas en vida de Stalin no tenían por objeto fundamental conservar ese orden burgués, sino favorecer los intereses del centro directivo moscovita y sus propios intereses de aparato, sin dudar en acometer la lucha por el poder político, en sus manos, cuando se daban las condiciones y Moscú daba el "placet".
En definitiva, durante esas décadas el estalinismo tuvo una línea política independiente, y una estrategia autónoma, opuesta a los intereses de la burguesía, y una relación compleja con el movimiento obrero, al que pretendía utilizar como instrumento para fortalecer su poder burocrático emergente.
16. Después de la muerte de Stalin el control de Moscú se fue volviendo más laxo y aumentó el grado de integración de los partidos comunistas en el sistema político, sin perder la referencia a un proyecto de dominio burocrático conectado por los estados del bloque comunista, a pesar de las sucesivas crisis de ditanciamiento provocadas por la invasión de Checoslovaquia en 1968 y la posterior aparición del eurocomunismo.
Después de los acontecimientos revolucionarios de 1989 la quiebra de la referencia ideológica de los partidos comunistas resultó evidente. El reconocimiento de esa nueva situación debía signifícar la ruptura con esa tradición burocrática y conectada con la experiencia totalitaria. En casos como el italiano ese paso se produjo. Otros sectores de los partidos comunistas se orientan hacia proyectos refundadores del comunismo que intentan algo imposible: ofrecer como referente progresista una tradición marcada por sus responsabilidades históricas.

Totalitarismo/presencia

17. Es un hábito frecuente considerar cosas del pasado a aquellas que aún ejercen su perturbadora y actual presencia. Un claro ejemplo de esa actitud irresponsable es que en la izquierda actual se considere que hablar del totalitarismo es hablar del pasado, de realidades diluidas por la distancia y el tiempo.
Sin embargo, 1989 está muy cerca.
¿Problemas del pasado? China, el país más poblado del mundo, sigue sometido a una dictadura totalitaria que representa una peculiar combinación del comunismo político, el capitalismo salvaje y las peores tradiciones del despotismo asiático. El eurocentrismo puede tener cierta influencia en considerar que lo que ocurre en China, en Vietnam, en Corea del Norte o en Cuba no tiene importancia. Sin embargo estamos hablando de cientos de millones de seres humanos sometidos a férreas dictaduras, sin derechos sindicales, sin derechos a la libertad de expresión, de manifestación o de reunión y sin ninguna defensa efectiva frente a la arbitrariedad del poder. ¿Problemas del pasado? En mi opinión, la matanza de Tiananmen tiene una significación futura para millones de seres humanos equiparable a la que en el siglo pasado tuvo la Comuna de París en Occidente.
16. Algo que ha marcado tan profundamente al siglo veinte no desaparece como la inmundicia por el desagüe. Desgraciadamente tiene una presencia, directa, indirecta, latente, incluso inconsciente, que no puede olvidarse. Por esa misma razón existe la necesidad de entender el alcance y sentido histórico del problema totalitario, porque no se trata de una curiosidad histórica sino de un componente actual del imaginario colectivo del mundo contemporáneo, que es producto de tendencias a las cuales hay que combatir pertnanentemente.
17. El mundo actual no puede ser aprehendido a espaldas de su fundamento histórico-social. La influencia del totalitarismo en la conciencia y reorganización del fragmentado planeta del fin de milenio no se puede ocultar.
Hemos presenciado, muy recientemente, a una fuerza heredera del sistema burocrático, el Partido Socialista Serbio de Milosevic, mostrar el rostro de lo que significa una fuerza nacionalestalinista en la Europa de los noventa. Fuerzas similares están presentes en otros lugares, siendo el más preocupante la alianza nacional-comunista que puede forjarse en Rusia.
18. El hecho de que en el Tercer Mundo se mantengan y emerjan fuerzas plenamente integradas en la lógica totalitaria no es casualidad. Y no hablo de los fenómenos más paranoicos y locales (aunque con capacidad de producir situaciones que desembocan en decenas de miles de muertes) como el caso de Sendero Luminoso en Perú. Hay otro factor más importante. No podemos olvidar que una parte importante de las élites políticas del Tercer Mundo se han formado en concepciones en las que el desprecio a la democracia, la exaltación de la violencia, la introspección de la jeraquización y el despotismo, eran parte importante. Y entre numerosas naciones jóvenes la influencia totalitaria está quizá más viva que la referencia democrática, civilizadora y solidaria.
19. Las bases ideológicas, sociales y sicológicas para un renacer del totalitarismo están presentes no sólo en el Tercer Mundo, sino también en Occidente, como el lado oscuro de su herencia. Esta valoración "pesimista" sobre la pervivencia de las representaciones sociales totalitarias, y su consiguiente posibilidad futura bajo nuevas formas no imaginables previamente, nos debe hacer especialmente intransigentes con cualquier fascinación por la violencia estatal, enemigos acérrimos de cualquier apología de la inevitabilidad de las manos sucias, adversarios plenos de quienes consideran el terror como medio para extender su influencia y su poder, críticos permanentes de quienes desprecian los valores del pluripartidismo, la democracia o los derechos humanos, combatientes en cualquier lugar de cualquier forma de racismo.
20. Se evalúa mal el riesgo totalitario de las sociedades occidentales, porque se comprenden mal las raíces del totalitarismo del pasado. En la izquierda, desde una perspectiva marxista, era difícil aceptar la emergencia del totalitarismo, que carece de sentido. Para quiénes piensan que la historia es un proceso total en movimiento hacia un estado de equilibrio, era imposible entender la aparición de una forma de dominación "históricamente no necesaria".
21. La ruptura total de la izquierda con el totalitarismo exige denunciar permanentemente su fundamento, la visión instrumental del ser humano y, lo que es equivalente,sostener la capacidad de los hombres y mujeres para asumir colectivamente sus propios asuntos, lo que constituye la esencia del proyecto democrático, la autonomía de la sociedad. Ello significa asumir sustantivamente que la política de izquierdas no es la lucha por el poder dentro de las instituciones ni la lucha por transformar las instituciones, debe ser sobre todo lucha permanente por transformar la relación entre las instituciones y la sociedad (Castoriadis, 1972).
22. El totalitarismo es un simulacro, una sociedad en la cual la distancia entre lo que la sociedad relamente es y las representaciones que de ella se hacen sus miembros se convierte en extrema. El peligro totalitario procede de que la distancia entre nosotros y nuestras instituciones puede aumentar en todo momento (Castoriadis, 1972). La democracia es una planta frágil que necesita savia nueva para crecer y desarrollarse hacia nuevos ámbitos humanos. Debe fortalecerse y extenderse porque tiene enfrente todas las formas de barbarie con las que convivimos, desde el racismo a los integrismos islámicos o católicos, la persistencia de dictaduras comunistas o la amenaza permanente de un retormno de ese pozo sin.fondo que siempre acecha y acechará en la naturaleza humana, capaz no sólo de recrear viejos demonios, sino también de crear nuevos infiernos.

BIBLIOGRAFIA

- Arebdt, Hannah (1987), Los orígenes del totalitarismo (3 volúmenes), Madrid. Alianza Editorial, 2ª ed.
- Castoriadis, Cornelius (1976), Introducción de 1972 a La sociedad burocrática (vol.1, Las relaciones de producción en Rusia), Barcelona, Tusquets.
- Castoriadis, Cornelius (1988a), "El régimen social de Rusia", en Los dominios del hombre: las encrucijadas del laberinto. Barcelona. Gedisa.
- Castoriadis, Cornelius (1988b), "El destino de los totalitarismos", en Los dominios del hombre: las encrucijadas del laberinto, Barcelona, Gedida.
- Gorkín,Julián(1961), España: primer ensayo de democracia popular, Buenos Aires, Libertad de la Cultura.
- Merleau-Ponty, Maurice (1956), Humanismo y terror, Buenos Aires, Ediciones Leviatán.
- Morin, Edgar (1985), Qué es el totalitarismo, Barcelona, Anthropos.
- Todorov, Tzvetan (1993), Frente al límite, México, Siglo XXI.
- Zamiatin, Yevgueni(1972), Nosotros, Barcelona, Seix Barral


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