Ir a página principal de Iniciativa Socialista
Ir a archivo de documentos

LECTURA DE LAS ELECCIONES PARLAMENTARIAS:

ARGENTINA 2001

 Ángel Rodríguez Kauth


1-INTRODUCCION:

A algo más de un mes de los ataques terroristas en EE.UU. -y de consecuencias imprevisibles para la paz mundial- la ciudadanía fue convocada a elecciones a fin de renovar la composición parlamentaria nacional y provincial argentina el 14 de octubre. Si bien entre uno y otro hecho no existe relación de dependencia, el primero de ellos monopolizó la atencion poblaciónal, con lo que se le restó importancia al acto electoral interno. Esto último es en parte falso, ya que si bien los atentados no podían dejar de llamar la atención -por la magnitud, lo sorpresivo y el lugar estratégico- y, sobre todo, por sus consecuencias ulteriores; sin embargo la realidad es que el proceso electoral argentino estuvo signado por un "clima social" de apatía generalizada por parte del electorado. La argumentación de que un hecho opacaba al otro, fue esgrimida por los profesionales de la política para no descolocarse ante un pueblo que les daba la espalda a sus campañas, ya que entendía que la grave crisis política y económica que atraviesa el país no la iban a solucionar ellos que representaban "más de lo mismo".

Tampoco las alternativas electorales no tradicionales, como son las de las fracciones presentó la izquierda, llamaron la atención de la "gente", salvo un éxito relativo en dos concentraciones urbanas que fueron -hace una centuria- sus bastiones de lucha con el apoyo del proletariado inmigrante europeo. En esta oportunidad, entre Capital Federal y Buenos Aires, duplicaron con creces los votos obtenidos en 1999 y pudieron superar el millón de electores.

Para el segundo semestre del año, Argentina se encuentra atravesando la peor crisis política de su historia, la cual no solamente se manifiesta en el plano institucional republicano y en la de los partidos políticos. Como ejemplos, la Renuncia del Vicepresidente de la República un año antes; el escándalo de las coimas en el Senado de la Nación; las denuncias hechas públicas desde una Comisión de la Cámara de Diputados sobre manejos poco límpidos en el tratamiento de la deuda pública nacional que alcanza cifras astronómicas y la diáspora -en diferentes direcciones hacia otras agrupaciones políticas- de dirigentes y referentes políticos y hasta de agrupaciones que conformaban la Alianza gobernante, entre otros muchos episodios que sería ocioso numerar en detalle.

Para las elecciones, Argentina presentaba el triste récord de marchar primero en la calificación de "riesgo país" por parte de las consultoras internacionales, por arriba de Nigeria, Ecuador, Turquía y Rusia, que tienen objetivamente un mayor nivel de miseria poblacional. La única opción visible para emerger de las cenizas en que ha quedado reducido el país es asumir propuestas claras que trasciendan la demagogia barata de los discursos huecos capaces de atraer el consenso a la unidad nacional, más allá de las diferencias partidarias. Sin embargo, la incapacidad política con que se han movido nuestros gobernantes, los que no pudieron asumir un liderazgo nacional que los haga creíbles -tanto interna como externamente- nos ha conducido a una situación límite en que se ha perdido la confianza del crédito. Por su parte, los políticos de la oposición no han hecho otra cosa que presentarse como "honestos, transparentes y trabajadores", condiciones que son necesarias para la función y que no los distingue del resto.

Vaya una anécdota que pinta nuestra realidad política. A principios de septiembre, investigadores de Ciencias Económicas de la Universidad de Bs. Aires presentó un plan económico alternativo para superar la crisis, al que bautizaron como Ave Fénix. La propuesta fue hecha para que algún Partido la hiciese suya, ya que ellos sólo querían contribuir con sus conocimientos a salir de la crítica situación; el Plan estaba disponible para quien quisiera estudiarlo, hacerle las modificaciones necesarias y aplicarlo. Pues bien, ningún candidato o Partido se tomó el trabajo de estudiar la propuesta y asumirla como suya; más aún, salvo algunos intelectuales interesados en la problemática, nadie conoce al Plan Ave Fénix.

Continuando con el propósito que anima este análisis leer los datos de los resultados de las eleccciones del 14 de Octubre, ya que el mismo sirve para extraer conclusiones parciales acerca del futuro inmediato del país, de los partidos políticos y, en especial, de una original estrategia que ha tomado el electorado, la cual debiera ser tenida en cuenta por la "clase política" (Mosca, 1884) para modificar sus tácticas electorales y, en lo fundamental, para que no se pierda el sentido republicano democrático y esta haya sido una avanzada en pos del retorno a épocas superadas de dictaduras.

2-COMO LEEMOS EL RESULTADO:

Antes de iniciar la lectura de la dirección de los votos -y de los "no votos"- es preciso aclarar que, es un lugar común en este tipo de análisis, hacerlo comparativamente respecto la elección anterior. Vale aclarar que en este caso tal estrategia metodológica resulta imposible de realizar, ya que las elecciones anteriores -que condujeron a reemplazar al gobierno menemista por otro que aseguraba mayor transparencia en el manejo de la res pública- debido a que la imposibilidad radica en que aquellas fueron elecciones para el Ejecutivo, en tanto que las últimas fueron elecciones -nacionales, pero parlamentarias- lo que cualquier comparación resulta ser de un nivel equivocado para el análisis comparado. Quizás, lo único que sea posible comparar entre ambas elecciones es el estado psicológico que le dio a su voto el elector: mientras en 1999 se lo hizo con esperanzas, en el 2001 se llevó a cabo con desilusión.

Asimismo, vale aclarar que la Alianza UCR-Frepaso para el las elecciones 2001 resultó ser un auténtico galimatías, ya que fue unificada y, en los distritos en que sí lo hizo -como en Capital Federal- sus candidatos no pueden considerarse oficialistas, dado que se han convertido en los más acérrimos críticos de la gestión gubernamental. Por otra parte, el peronismo tampoco se presentó unificado en todos los distritos, sino que lo hizo con alianzas coyunturales, según la conveniencia estratégica del lugar.

Por eso es que solo haremos la lectura -luego de "limpiar" los datos ofrecidos por el Gobierno y la prensa- sobre los distritos electorales de mayor "peso relativo" en la estructura política del país. Con tal estrategia, será posible llegar a conclusiones relativamente válidas con relación a los resultados que los principales candidatos y referentes políticos obtuvieron en cada uno de ellos. Como ejemplo de la imposibilidad de comparar los resultados electorales con los de 1999, anotaremos tres elementos: a) El gobierno no tuvo una expresión política que lo respaldara ni se presentaba unívocamente en todos los distritos; b) La primera oposición tampoco hizo lo propio, ya que se presentó en diferentes alianzas en distintos distritos; y, c) Meses antes de las elecciones apareció una "tercera fuerza" política, la que propugnó diferentes formas de rechazar a la clase política, con medidas como la abstención, hacerlo en blanco - Colocando en la urna el sobre vacío o con un papel sin inscripción alguna.- o anular el voto poniendo en el sobre desde un pequeño trozo de salame hasta papeletas que imprimían por Internet proponiendo hacerlo por algún prócer, o leyendas con ácidas críticas sobre los candidatos y hasta proponiendo personajes humorísticos, como fue la realizada de votar por Clemente. Vale anotar, al respecto, que éste simpático personaje no tiene brazos, con lo cual no puede robar, pero tampoco puede hacer, solamente decir y, lo que los argentinos necesitamos son políticos que hagan algo por sacar al país de la profunda recesión en que está inmerso. Ademas, vale acotar que Clemente se hizo famoso durante el Mundial de Fútbol de 1978, en que gobernaba al país la dictadura más sangrienta que sufriéramos, lo cual no es más que una evocación provocativa la de incitar a votar por tal personaje que mientras en el territorio nacional se torturaba y mataba, al igual que en el resto del Cono Sur merced al "Plan Cóndor" que imperaba en la región, él afirmaba que los "argentinos somos derechos y humanos".

Cuando mencionamos la intención de "limpiar" los resultados nos referimos a la necesidad de considerar -más allá de la ley electoral vigente- solamente para el análisis la relación entre los votos obtenidos por cada uno de los principales candidatos y el número total de electores que figuran inscriptos en el padrón. Se debe recordar que en Argentina existe la obligación de cumplir con el derecho de votar, lo que es un disparate en la filosofía republicana, ya que los derechos se ejercen por voluntad del ciudadano y no por imposición. Cuando se realiza obligatoriamente deja de ser un derecho para ser un deber y, en este caso, elegir a los representantes es un derecho del cual gozan los ciudadanos por haberlo adquirido luego de largas y duras luchas sociales y, consiguientemente, no puede ser tratado como una obligación. Esta opinión respecto a la obligatoriedad de votar no es un capricho de quién esto escribe, sino que se ve sostenida por las dos terceras partes de muestras aleatorias que fueron consultadas a pedido del Gobierno Nacional (La Nación, 21/10/01).

Por ello es que en la historia electoral argentina, la abstención de votar nunca ha excedido al 20% del padrón en comicios legislativos o presidenciales, lo cual se produce por lo que se conoce como "efecto mortalidad", es decir, ausentismo temporario del lugar de empadronamiento, enfermedad, mortalidad propiamente dicha de algunos inscriptos u otros hechos casuales que les impidieron asistir al comicio; sin embargo, la cifra en 2001 alcanzó el 26%.

Ahora bien, aún cuando la metodología oficial utilizada para computar los resultados electorales es legal en cuanto a sólo considerar los votos "válidos" -ya que la Ley Electoral así lo establece- esto dista bastante de ser legítimo por dos razones: a) el elector se expresa como quiere, es decir, absteniéndose, votando en blanco o anulando su voto, todas ellas son un testimonio de su voluntad cívica; y b) aumenta artificiosamente el caudal de votos obtenidos por los candidatos al no considerar a aquellos que se expresaron de manera diferente a la establecida por la legislación. Esto último trae aparejadas serias consecuencias de legitimidad, ya que como veremos, han habido "triunfadores" con sólo el 11% del favor electoral, lo que los deslegitima en su representatividad.

A las formas mencionadas de rechazar el ejercicio de un derecho, el periodismo rápidamente le adjudicó un calificativo: "el voto bronca". Es decir, la población no solamente está enojada con los manejos políticos y económicos del país, sino que también está irritada con los políticos profesionales que se sirven de la política para sus intereses personales y que no han entendido que la política es una vocación de servicio; esto provoca que no quieran ser cómplices de otra estafa al pueblo. Sin embargo, a efectos de realizar un análisis científico del "voto bronca" - que fue la segunda fuerza electoral y con cerca de cuatro millones de "votos" quintuplicó su caudal respecto a 1999.- no se puede tomar como un bloque el rechazo a la política económica o el repudio a los políticos, ya que hubieron distritos en que se presentaron políticos a los que se puede llamar como "políticamente incorrectos" que representaban a diferentes fracciones de la izquierda; estos obtuvieron en un par de distritos un "buen" caudal electoral, por lo que no se los puede incluir en el mismo paquete de "bronca" hacia los políticos.

2.1-QUIENES AUSPICIARON EL VOTO BRONCA:

Fueron ciudadanos jóvenes que presentan un perfil semejante a los de quienes para las elecciones del '99 propusieron la alternativa "501", es decir, viajar a más de 500 kilómetros de su lugar de votación para así justificar la inasistencia al comicio (Rodriguez Kauth, 2000). Según estudios realizados previamente a las elecciones, por diferentes consultoras especializadas en demoscopía para medios periodísticos locales, la intención de anular el voto ascendía a más del 30% de los electores encuestados. Se trata de gente joven -entre 18 y 35 años- con estudios superiores al de la media nacional, que se manejan navegando por Internet y que sienten que los dirigentes políticos no los representan en sus intereses (datos compilados por la periodista C. Noble en el diario La Nación del 7 de octubre). Más bien expresan hartazgo de ser estafados con discursos a los que consideran obsoletos y que no se cumplen cuando llegan al poder. Pero tal hartazgo no es para con la política, ya que no proponen alternativas corporativistas, sino que está dirigido hacia los políticos, personajes de quiénes han perdido la esperanza de ser capaces de lograr soluciones viables a la crisis de valores, entre las tantas que vivimos, como ser económicas, políticas y sociales. El hecho elocuente que demuestra que no están en oposición a la política, como así tampoco al sistema democrático, es que utilizaron la herramienta comicial como instrumento para hacer oír su protesta contra los personeros de un sistema político corrupto (Rodriguez Kauth, 2000b) que desatiende las necesidades de la población y que hace oídos sordos a sus quejas cotidianas que se manifiestan de múltiples maneras a lo largo y a lo ancho del territorio. El sentido de éste voto no debe ser leído como de exclusión o marginamiento del sistema, sino como una forma de demanda de participación política. Con su crítica "pasiva" a la estructura política vigente y al modelo económico en que se sostiene, no pretenden desestabilizar el sistema político democrático. Una de las demandas mejor expresadas en estudios preelectorales es la de la eliminación de los cargos políticos superfluos - Como son, entre tantos otros, los senadores provinciales (que -en puridad constitucional- no representan a nada ni a nadie), a lo que suman un reclamo urgente de modificación del rumbo económico impuesto al país durante el último semestre, que condena a la pobreza y marginación a amplios sectores poblacionales (Minujín y Kessler, 1995).

Un dato relevante acerca de que el "voto bronca" representaba un voto contra el gobierno lo ofrecen los estudios preelectorales de las empresas consultoras; ellas observaron que aproximadamente el 20% de los que dijeron que iban a anular su voto, en las elecciones anteriores lo habían hecho por el peronismo, mientras que tal cifra alcanza una dimensión inusitada en el caso de quienes habían votado por la Alianza: los dos tercios de aquél electorado. Vale decir que el fraude del discurso había sido percibido por la población.

El sentido político de su propuesta al solicitar "anular" el voto, es distinto al de votar en "blanco", ya que sobre tal práctica la Argentina ha tenido una larga experiencia que duró todos los años en que el peronismo estuvo proscripto de las compulsas electorales por dictaduras militares que así lo dispusieron. En aquellos momentos, el voto en blando era el arma que utilizaba el electorado peronista -y no peronista también, pero que no estaba de acuerdo con tal práctica antidemocrática- para demostrar su disgusto por la proscripción. Sin embargo, normalmente siempre existe un porcentaje ínfimo de votos en blanco a la hora del recuento de boletas.

Más allá de la propuesta de anular el voto, es necesario tener presente que si se toma en consideración lo expresado anteriormente de que el oficialismo no estuvo representado -más que en algunas expresiones locales mínimas- el volumen del "voto bronca" aumenta considerablemente, pudiéndose estimarlo en superior al 90% del electorado potencial, cosa que se ratifica con el escaso caudal electoral del Partido conducido por Cavallo, que es el único que avaló sin tapujos a la política del gobierno nacional.

3-LEYENDO LOS RESULTADOS:

En la Capital Federal, distrito con 2.572.268 electorales, solamente votaron algo menos de las tres cuartas partes -72.06%- mientras que anularon su voto el 23.36% y lo hicieron en blanco el 3.95% del total. Vale decir, solamente se expresaron con voto "positivo" -tal como lo define la Ley electoral- el 44.75%. De tal manera, los dos senadores -de los cuales Rodolfo Terragno es la figura más representativa- que se incorporan a la Cámara Alta por la Alianza, solo alcanzaron el 11.11% de los ciudadanos empadronados, contra el 21.43% que les adjudica la Ley. Y, lo más atrabiliario es que el tercer senador -de la minoría, según la reforma de la Constitución de 1994- llegó al 6.72%, aunque los cómputos oficiales le adjudiquen el 12.91%.

Terragno - quien triunfó en las elecciones internas del radicalismo contra el candidato preferido por el Presidente De la Rúa - fue Ministro Jefe de Gabinete del gobierno de De la Rúa durante algo más de un año, hasta que aquél lo echó del Gobierno por las disidencias que planteaba ante el no cumplimiento de los gobernantes con el programa político que los llevó a ser Gobierno. Asimismo, el Senador por la minoría -el socialdemócrata Alfredo Bravo- también formó parte de la coalición gobernante, aunque se alejó de la misma en su carácter de Diputado Nacional en repudio a la política económica gubernamental, eligiendo como destino de la diáspora una nueva agrupación política encabezada por la Diputada Elisa Carrió -también disidente de la Alianza- quién ha hecho de la lucha contra la corrupción dentro del propio gobierno del cual formó parte, su principal bandera de lucha y de atracción sobre sectores disconformes del electorado que no querían expresar su desazón con el voto "bronca" y tenían la alternativa de una nueva opción llamada Alternativa para una República de Iguales (ARI).

Más, en éste distrito se produjo un hecho curioso por el cual decíamos que no se puede acumular como "voto bronca" a todos los que votaron contra el Gobierno, o que prefirieron la fórmula combinada de abstención, nulidad o blanco. Tal fenómeno se observa en la elección de diputados nacionales y vino de la mano de la izquierda, que durante los últimos años no logró representatividad parlamentaria debido, fundamentalmente, al fraccionamiento de la misma. En esta oportunidad apareció un Partido nuevo, con no más de tres meses de antigüedad -Autodeterminación y Libertad- cuyo referente principal es el ex Diputado Nacional -1989 a 1993- Luis Zamora y que solamente se presentó en éste distrito. Se trata de un caso interesante para el análisis político, ya que obtuvo el 5.17% de los votos "limpios" y con ellos ingresaron dos diputados, ya que fue acompañado por Marta Castaño en su reingreso a la Cámara.

Zamora es un caso atípico en la "clase política" vernácula, ya que a contrapelo de lo que hacen el resto de los políticos, cuando debió abandonar su banca -1993- renunció a la jubilación de diputado que le correspondía -aunque sea legal, no deja de ser ridículo y absurdo que alguien por haber sido diputado durante 4 años cobre por el resto de sus días una jubilación cercana a los 4.000 dólares mensuales- y se dedicó a vender libros en forma domiciliaria, pese a su condición de abogado, ya que como el mismo confesara: "¿quién va a contratar a un trostkista para que lo defienda?". Esta sencilla conducta lo convirtió en un candidato creíble y, pese a sus esfuerzos por unificar a los diferentes sectores de la izquierda, como no pudo alcanzar su propósito creó un nuevo Partido. Este caso es demostrativo de que cuando se mantiene una conducta coherente y límpida, quienes coinciden -aunque sea relativamente con sus programas políticos- lo acompañan con su voto y testimonian su "bronca" de una manera positiva, saliéndose de las estructuras partidocráticas tradicionales para llevar sangre nueva al Congreso y darles la espalda a los políticos que mucho hablan de transparencia, pero a la hora de cobrar sus dietas, todos tienen jubilaciones de privilegio previas, que no son precisamente las que cobra el pueblo trabajador a la hora de jubilarse.

Asimismo, debe hacerse notar que si la izquierda porteña se hubiese unido, los seis Partidos (a más de A. y L. el Humanista, de los Trabajadores Socialistas, Obrero-MAS, Izquierda Unida -que es hegemonizado por el Comunista- y Socialista Auténtico) en que se dividió por cuestiones de oportunismo -dicho esto en el sentido que le da Ferrater Mora (1971)- egoísta de sus dirigentes, entonces hubiesen superado el total de la lista ganadora -la de la Alianza- con el 11.31% contra el 9.92% de aquella. Cabe recordar que a menos de una semana de los comicios la Alianza ya se fracturó y los diputados del Frepaso formaron un bloque separado mientras negocian políticamente con el bloque del ARI.

Al pasar al distrito más numeroso, la Pcia. de Bs. Aires, con algo menos de la mitad del total del padrón electoral nacional, se observa un fenómeno semejante al anterior. Vale decir, para diputados nacionales el no voto sumado al voto "negativo" fue del 49.26%, en tanto que para senadores nacionales bajó al 43.21%. Esta diferencia puede obedecer al prestigio con que venían revestidos los dos principales referentes del justicialismo y del radicalismo, Eduardo Duhalde, ex Gobernador de la Provincia y ex candidato a la Presidencia de la República en 1999; y el ex Presidente Raúl Alfonsín.

De todas formas, al hacer la "limpieza" de las cifras oficiales se ve que el 37.55% que se le adjudica a Duhalde se reduce al 21.88%, a la par que el 15.00% de Alfonsín disminuye al 8.57%. Las diferencias halladas para ambas cifras son estadísticamente significativas si se les aplica un sencillo test estadístico, como es el de ji-cuadrado, para evaluar las diferencias de porcentajes, al nivel del 0.05. Vale decir, no obedecen a las leyes del azar, sino que la limpieza de los mismos ha operado de modo significativo para que tales reducciones tuviesen en consideración al "voto negativo", cuya elocuencia es imposible dejar de considerar.

En otro de los distritos con más de dos millones de electores, la Provincia de Córdoba, en dónde su Gobernador -José M. de la Sota- viene de realizar dos ejercicios electorales durante el año (una consulta sobre la reforma de la Constitución Provincial e, inmediatamente de aprobada la propuesta, la convocatoria a elecciones de convencionales constituyentes.), con un notable éxito para su Partido Justicialista -aliado a un sector de Cavallo- se observa que el 45.65% de los empadronado votaron de modo "positivo", es decir, a alguna de las listas de candidatos a senadores o diputados nacionales. Lo que resulta curioso es que frente a los arrolladores triunfos de hace menos de seis meses, en esta oportunidad haya obtenido, luego de la "limpieza", solamente el 16.06%, en tanto que el segundo -la Unión Cívica Radical que venía en franca caída en aquellos comicios- obtuvo el 14.90%.

A su vez, la Provincia de Santa Fe, con 2.200.000 electores fue un caso paradigmático del "voto bronca": solamente hicieron un voto "positivo" algo más de un tercio de los votantes -el 35.36%- y, limpiando los votos obtenidos por el Partido "triunfador" nos encontramos que el Justicialismo santafecino logró solamente el 15.45% de aquellos. Cabe hacer notar que éste fue el distrito donde el auténtico ganador fue el "voto bronca", por amplia diferencia.

4-LAS URNAS HABLARON. CONCLUSIONES:

Si se observa con criterio anatómico la conformación física de una urna electoral, se verá que ésta tiene una boca -ranura- por donde se introduce información referida a la voluntad de decisión política de los electores. Y, a la vez, esa misma boca luego de diez horas de comicio "habla", comunica a la población -y en especial a los políticos- cual fue el sentido de la voluntad de los electores. En su decir las urnas no se equivocan, simplemente hacen públicos los contenidos de la información recibida. En esos dichos, las urnas expresaron que hubo un gran derrotado, cual es el proyecto o modelo económico gubernamental que no alcanzó a obtener el 10% de los votos, los que estaban representados por las listas que apoyaba el Ministro de Economía D. F. Cavallo, que en el Gabinete es un extrapartidario, al no pertenecer a alguna de las agrupaciones de la Alianza gobernante y cuya presencia le ha causado más de un mayúsculo dolor de cabeza al Presidente con sus aliados y, lo peor, con sus propios correligionarios radicales. Sin embargo, como no hay "peor sordo que el que no quiere oír" a una semana de conocidos los resultados, el Presidente salió a la palestra a afirmar que habían sido derrotados sus aliados y su propio Partido Radical, es decir, a confesión de partes -de que es sordo- relevo de pruebas.

Más allá de las afirmaciones presidenciales -que cada día gozan de menor confiabilidad en la ciudadanía- debe tenerse presente -a la luz de los "votos negativos"- que el otro gran derrotado ha sido la credibilidad en la clase política, la cual sufrió un fortísimo rechazo en los grandes distritos electorales. Más, esto mismo no ocurrió en los pequeños distritos, dónde todavía existe la práctica "clientelista" que se testimonia a través de "favores" prestados de diferentes maneras a los electores, lo que ya hemos definido como la teoría del morral (Rodriguez Kauth, 1987). ) En esos distritos, salvo honrosas excepciones, ganó de manera apabullante el justicialismo. Este fenómeno político ya lo describió Marx (1854), con relación al triunfo de Luis Bonaparte que, según su análisis, se asentó en la dádiva de "salchichón y vino" al campesinado. En la actualidad no se utiliza el salchichón, pero sí el vino acompañado de las prebendas como son el acomodamiento en cargos públicos, la provisión de viviendas, etc.

Cuando afirmamos que la clase política fue el otro gran derrotado queremos significar que, más allá de sus rechazos verbales al modelo económico en vigor, la "gente" pretende cambios profundos no solamente de la dirigencia, sino el sistema político y en el rumbo -si es que se le puede llamar así a navegar como en la leyenda escandinava del Mar de los Sargazos- económico, sobre el cual reclama a gritos -esto no es una figura metafórica- urgentes rectificaciones que mejoren la calidad de vida de la población. Sin embargo, en lo político, tal pretensión de profundidad no alcanza a tocar los basamentos democráticos y republicanos del mismo, sino que solamente apunta a lograr que la clase política reduzca sus excesivos gastos y, poniéndose a la altura de las circunstancias económicas que vive la población, tenga gestos políticos de austeridad; tales como -solo por nombrar algunos- dejen de recibir pasajes aéreos gratuitos; pierdan la potestad de otorgar "pensiones graciables" - que normalmente van a parar a parientes y amigos que no las necesitan- no tengan el privilegio de no pagar sus llamadas telefónicas ni los periódicos de los que reciben la mayoría que se publican; y, fundamentalmente, según lo expresan estudios demoscópicos, que de una vez por todas se elimine el perverso sistema de "listas sábanas" en la elección de legisladores, tema sobre el cual ya nos hemos expresado suficientemente en otro lugar (Rodriguez Kauth, 1997).

En definitiva, la situación política -que arrastra a lo económico y social- del país presenta un panorama complicado en tanto y cuanto los gobernantes no quieren oír la voz de las urnas y, si no lo hacen, no podrán modificar el rumbo económico que nos arrastra al fondo de un abismo, con lo cual el territorio se está convirtiendo en un polvorín presto a estallar en cualquier momento, ya que las condiciones de injusticia social que se viven son intolerables para la población que se ve sometida a la exclusión social y a la consecuente situación de hambruna.

Así como el gobierno y los peronistas no pueden dejar de escuchar la voz de las urnas, tampoco la izquierda puede hacerlo. Es hora de que terminen con las pequeñas diferencias de aspiraciones personales para que empiecen a pensar en grande. Ella debiera ser la alternativa para los que están asqueados del modelo capitalista y que no aguantan más las condiciones de indignidad al que nos ha arrastrado. Para ello es preciso que se alejen los viejos "popes" tradicionales que representan a una parte de la dirigencia política rechazada; que dejen lugar a nuevos dirigentes, sobre todo más jóvenes, para emprender el camino de grandeza que podemos ofrecerle a nuestro pueblo y que estamos capacitados para realizarlo.

BIBLIOGRAFIA:

FERRATER MORA, J.: (1971) Diccionario de Filosofía. Sudamericana, Bs. Aires.

MINUJIN, A. y KESSLER, G.: (1995) La Nueva Pobreza en la Argentina. Planeta, Bs. Aires.

MARX, C.: (1854) El 18 Brumario de Luis Bonaparte. Espasa-Calpe, Madrid, 1992.

MOSCA, G.: (1884) La Clase Política. Fondo de Cultura Económica, México, 1984.

RODRIGUEZ KAUTH, A: (1987) "Interpretación psicosocial de la corrupción política a partir de la práctica amorraladora". Arquivos Brasileiros de Psicología, Vol. 39, N° 4.

RODRIGUEZ KAUTH, A.: (1997) De la Realidad en que Vivimos... y otras cosas. Red de Editoriales Universitarias, San Luis.

RODRIGUEZ KAUTH, A: (2000) "Argentina tras las elecciones". Revista Iniciativa Socialista, Madrid, N° 56.

RODRIGUEZ KAUTH, A.: (2000b) El Discurso Político (La caída del pensamiento). Espacio Editorial, Bs. Aires.
 
 
 
Ir a página principal de Iniciativa Socialista