Ir a página principal de Iniciativa Socialista
Ir a archivo de documentos
 

Crónica de Argentina

 Angel Rodríguez Kauth

Publicado en Iniciativa Socialista, primavera 2001

Después de casi diez meses de gobierno, la Alianza compuesta por radicales y Frepaso, que ganó las elecciones presidenciales para gobernar Argentina hasta el 2003, sufrió su primera crisis política, cuando renunció el Vicepresidente de la República a su cargo -en representación del Frepaso- por fuertes diferencias con el Presidente Fernando -los humoristas lo llaman "Frenando"- de la Rúa; quién había tomado un conjunto de decisiones políticas, que incluían cambios en el Gabinete ministerial, sobre los cuáles no había hecho consulta alguna a su compañero de fórmula, Carlos "Chacho" Alvarez (Rodriguez Kauth, 2001). Dicha renuncia fue presentada públicamente el 6 de octubre de 2000 y produjo gran revuelo en los medios políticos nacionales e internacionales. Sin alarmismo, se sospechaba que la Alianza se había quebrado y que la gobernabilidad entraba en franco declive por parte de un Presidente timorato.

Por otra parte, uno de los postulados que llevó a la Alianza a triunfar electoralmente -la lucha contra la corrupción (Rodriguez Kauth, 2000))- fue dejada de lado desde la propia Presidencia. No hubieron decisiones rápidas en la materia, ante los publicitados hechos de corrupción producidos en el "Honorable" Senado de la Nación, el Vicepresidente Alvarez presentó su renuncia indeclinable a su cargo -acto político que no es poco- sabedor que en su lucha contra la corrupción lo estaba haciendo en un aislamiento político palmario, cual un Quijote contra una corporación que utiliza metodologías mafiosas en el ámbito de ése cuerpo legislativo. En tal espacio los miembros del cuerpo se mueven con sus propios códigos secretos. De tal suerte, Alvarez no se sentía en condiciones de continuar presidiendo un cuerpo sobre el cual habían caído severas sospechas -tanto del pueblo de a pie como de los mismos miembros de la "clase política"- de corrupción y venalidad administrativa. Esto trajo como consecuencia inmediata que el discurso político (Rodriguez Kauth, 2000b) se devaluara aún más ante la población, de la misma forma como se depreciaba -en lo que financieramente se conoce como el "riesgo país" argentino- en los mercados internacionales y según las evaluaciones que hacen consultoras prestigiosas.

Carlos Alvarez, intempestivamente -aunque no con ingenuidad- al renunciar a su cargo profundiza y ahonda la crisis política e institucional que paralizaba al país desde hacía aproximadamente tres meses, la cual se había estado tratando de ocultar -desde el oficialismo gobernante- con desmentidas públicas hipócritas e increíbles, como si se tratara de tapar el sol con las manos. Esta fue la primera gran crisis política que sacudió al país desde que se produjo la sucesión presidencial de Carlos Menem a F. De la Rúa.

Asi siguieron casi inmediatamente una catarata de crisis, la primera fue financiero económica y ocurrió en diciembre, cuando el gobierno tuvo que reconocer -a regañadientes- que sus finanzas no cerraban suficientemente como para poder pagar los intereses y amortización del capital de la enorme deuda externa que agobia al pueblo argentino, unos 160.000 millones de dólares. La comunidad financiera internacional -Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y banqueros privados- hicieron un fondo común de salvataje para otorgarle al país un "blindaje de 40 mil millones de dólares, que serviría para que éste, si hacía bien "los deberes" que le imponían de sus cuentas públicas, pudiese superar el estado de cesación de pagos en que había caído. Es decir, la comunidad de acreedores transnacionales es la que se pone ansiosa cuando alguien no puede pagar sus deudas y, para evitar las consecuencias de lo que se conoció en su momento como el "efecto tequila" -México 1995- salieron de inmediato a cubrir las demandas de liquidez del Estado nacional con un "blindaje" semejante -en cuanto al monto- al recibido por los mexicanos en oportunidad de su crisis que sacudió a la región (García y Gómez, 1995; Vilas, 1995).

Pero, así como el blindaje a México tuvo efectos positivos para sacarlo de la crisis por la que transitaba, en Argentina el blindaje solamente se aprovechó para que desde el gobierno se hiciera publicidad de política interior, haciendo hincapié sobre las virtudes de nuestros gobernantes que eran tan bien vistos y protegidos desde el exterior. Eso no era óbice para que en el pueblo llano se mantuviera un estado de desesperanza generalizado (Martín-Baró, 1987) respecto a la conducción política gubernamental, ya que el tan cacareado blindaje no se vería en consecuencias internas, tales como las demandas de aumento del poder adquisitivo de los salarios ni una reducción drástica de los altos índices de paro laboral que, por entonces, rondaba el 15% de la población económicamente activa y que llegaba a tener bolsones regionales del 40%, como fue el caso de las ciudades de Mar del Plata, algunos sectores del Gran Buenos Aires y Rosario. A todo este panorama sombrío hay que sumarle la alta tasa de subocupación -que supera el 15% y que en general es en "negro", sin pago de los aportes jubilatorios patronales- y, paradójicamente, los niveles desproporcionados que alcanza la sobreocupación, fenómeno que aqueja a aquellos que trabajan hasta 18 horas diarias para llegar a subsistir en pésimas condiciones, según lo que los indicadores sociales y económicos definen como "calidad de vida".

Pues bien -o, mejor dicho, para mal- nuevamente el pueblo tuvo la razón; una vez superada la euforia inicial por la concesión del blindaje financiero, a menos de un trimestre de haber recibido la noticia de que el mismo había sido acordado, se produjo otra crisis económica, aunque, como veremos, en realidad se trata de crisis políticas. Esta vez se trató -a principios de marzo de 2001- de que las autoridades financieras observaron que las cuentas públicas no cerraban pese a los esfuerzos que se hacían para "dibujarlas" y que existía un déficit de caja para el primer trimestre de más de 700 millones de dólares, el cual proyectado para el resto del año superaría los 2000 millones. El mismo era producto de saldos de arrastre de deudas impagas del año anterior, como así también -y fundamentalmente- debido a la falta de control de la administración pública en los gastos del Estado, a lo cual se debe sumar la pérdida de recaudación fiscal como consecuencia de la profunda recesión económica que vive el país desde hace tres años y que dificulta el consumo y, necesariamente, la actividad industrial y la productiva en general. Tal situación de crisis insoslayable obligó al Presidente a reemplazar a su Ministro de Economía, que lo acompañaba desde el inicio de su mandato -José L. Machinea- por la figura de un conocido economista que, hasta entonces, ocupaba la Cartera de Defensa, Ricardo López Murphy. Es interesante destacar que De la Rúa fue el único Presidente que constituyó su gabinete inicial con tres economistas de fuste: los dos nombrados más el Canciller, A. Rodriguez Giavarini que, como el Rodriguez le queda grande solamente lo reconoceré por su segundo apellido.

López Murphy llamó a colaborar en su gabinete económico a algún personero de la última dictadura militar, ya que el año y medio que pasó en contacto con los miembros de las fuerzas armadas, dejaron una huella indeleble en él: las del hermetismo y la parquedad en el uso de las palabras y el autoritarismo característico de los integrantes de las instituciones militares. Así, el viernes 16 de marzo anunció, aunque de una manera escueta, las medidas que se iban a adoptar, desde su conducción, para resolver "definitivamente" el problema del déficit fiscal y la posible cesación de pagos. Pese a la falta de precisiones en cuanto se refiere a la reactivación de la economía para lograr iniciar el camino del crecimiento -el PIB creció en el año 2000 solamente un 1%, cifra que resulta irrisoria para un país que pretende despegar desde las profundidades del averno en que se ha instalado- lo que a la población le quedó en claro es que se trataba de un fundamentalista financiero, para quién el déficit se soluciona sólo haciendo recortes en el gasto público y olvidándose de que si bien esto puede ser necesario -aunque se calculaba que quedarían más trabajadores cesantes salidos de la órbita del Estado- existe otra medida menos traumática para un país con tan altas tasas de desocupación: recaudar más gracias a una mayor actividad económica en el consumo interno a la par que ser más abiertos a la exportación en el mercado internacional para, de tal modo, con el aumento de aquellas y la reducción de importaciones de productos terminados para el consumo directo no solamente se generan fuentes de trabajo, sino que también el Estado tiene la posibilidad de recaudar mayor cantidad de ingresos por la vía impositiva para sus arcas. Téngase en cuenta que en la actualidad, la industria textil y del juguete tienen un 70% de sus capacidades operativas ociosas y la industria del automóvil ha perdido en un años el 38% de sus ventas, por lo cual algunas plantas transnacionales se vieron precisadas a licenciar personal y otros abandonan el territorio.

La respuesta popular no se hizo esperar frente a los anuncios que aseguraban un recorte presupuestario de más de 2000 millones de dólares, de los cuales más de la mitad se le recortarían a los fondos destinados a educación y, de estos, en casi un 40% se verían afectados los magros fondos de las Universidades Nacionales. Ello provocó una inmediata reacción adversa del grueso de la población; la que se puso de manifiesto el lunes siguiente con marchas populares en todas las concentraciones urbanas del país -ya fueran grandes o pequeñas- compuestas por obreros, desocupados y, una activa participación de docentes y alumnos universitarios rechazando las medidas anunciadas. Es necesario recordar que en estos momentos el único "gremio" que continúa apoyando al gobierno es el de los estudiantes universitarios, más éstos no pudieron dejar de expresar su testimonio ante lo que consideran medidas autoritarias que conducen al cierre de las universidades y a su eventual arancelamiento. Uno de los postulados más firmes del Partido Radical -a lo largo de sus más de cien años de vida- es la protección de la enseñanza pública y gratuita, tal premisa ideológica se veía amenazada de muerte con el proyecto presentado por el flamante Ministro de Economía que, aseguraba, que aquél se iba a cumplir a rajatablas como la única forma de salir del fondo del abismo en que estaba sumergido el país.

Pero no fue la reacción popular solamente la que testimonió las iras de la población. También dentro de la "clase política" esta no pudo dejar de oirse, no solamente entre los políticos de la oposición -entre quienes era esperable- sino también desde las filas de los propios miembros de la Alianza e, incluso, dentro del Gabinete que acompaña al Presidente. Horas antes de conocerse los anuncios, ya el Ministro del Interior, Federico Storani, hombre de las entrañas históricas del radicalismo, le presentó su renuncia al Presidente en disconformidad con el paquete de medidas que ya era conocido en los corrillos de gobierno, asegurando haber advertido al Presidente de que las medidas eran inviables y producirían un "estallido social". Inmediatamente coronelde hacerse público el paquete de medidas propuesto -ajuste sobre el ajuste para el pueblo- hicieron lo propio el resto del Gabinete, con excepción del Ministro de Justicia Jorge De la Rúa -hermano de Fernando- de la Ministro de Trabajo Patricia Bullrich -que, al igual que el anterior, nadie sabe a quien representa en el elenco ministerial, pero se sospecha que están ahí por pertenecer al exclusivo grupo de familiares y amistades presidenciales- y del flamante Ministro Jefe de Gabinete -había asumido juntamente con López Murphy- C. Colombo, que es una persona de íntima amistad con el Presidente de la República. Como puede verse, el Presidente se quedó rodeado de parientes y amigos, pero los políticos se le hicieron a un lado, lo abandonaron a su suerte. Esto no solo lo hicieron los representantes del Frepaso en el Gabinete -que sistemáticamente son repudiados por el Presidente y sus acólitos- sino que a ellos se les sumaron un sinnúmero significativo de dirigentes del propio radicalismo. Es que el nombramiento de ministros, si bien es una potestad del Presidente, tampoco es algo que quede librado al azar; cada ministro debe responder de sus actos no solamente frente al propio Presidente, sino también ante aquellos que políticamente representa con la responsabilidad que le otorga la confianza de ése sector.

Trás una interminable semana de inestabilidad social, política y económica, que hacía presagiar un tan temido estallido social, situación que se veía acentuada por toda clase de rumores que partían desde las entrañas del poder -que desconcertaron a los mejores analistas, quienes debían tener "móviles" periodísticos instalados en la Casa de Gobierno y en la Quinta Presidencial, lugares dónde se sucedían sin solución de continuidad reuniones de dirigentes políticos, económicos, financieros, pero ningún dirigente gremial- el propio Presidente habló al pueblo de la Nación para expresarle que lo más duro de la crisis había pasado y que convocaría a la constitución de un Gabinete de Acuerdo Nacional para lo cual incluiría la presencia del ex Ministro del menemismo, Domingo F. Cavallo, aunque sin dar precisiones del lugar que éste ocuparía en el gobierno. Sin embargo, nada dijo sobre la propuesta realizada por López Murphy, que si bien todavía no tenía fuerza de ley debido a que no existía un pleno de Gabinete para firmarlo como corresponde, de todas formas permanecían pendientes sobre la cabeza de la población cual una Espada de Damocles que cuelga amenazante de un delgado hilo.

De tal modo y pese a los anuncios presidenciales, estos no produjeron otra sensación que la de incredulidad en la población y así continuaron las activas manifestaciones callejeras con toma de universidades, cortes de calles y rutas, mientras De la Rúa, en un viaje relámpago a Santiago de Chile para visitar una reunión del Banco Interamericano de Desarrollo, volvía a anunciar en aquél lugar la segura incorporación de Cavallo en su Gabinete y aseguraba la continuidad de López Murphy. Esto ocurría en la mañana del lunes 19, a la tarde -ya de regreso al país- circuló insistentemente la versión de la renuncia de aquél. A la noche, después de las 23 horas, la misma tomó estado público, sin que ningún vocero del gobierno la confirmase o desmintiese oficialmente y se confirmó luego de la medianoche. Es decir, en menos de 12 horas el Presidente anduvo y desanduvo un mismo camino, en una demostración más de que está perdido en la inmensidad del Mar de los Sargazos.

Más, la presencia de Cavallo en el Gabinete una vez designado Ministro de Economía, no calmó los ánimos de la población. Su propuesta fue clara y sencilla, ya que se basó en hacer la inversa de su antecesor -que apenas duró 15 días en el cargo- ya que apostó a poner en marcha una "Ley de la Competitividad" a partir de la rebaja de aranceles a la exportación y un aumento sustancial de los aranceles de importación sobre los productos de consumo, a todo lo cual le sumó un impuesto al cheque como forma de financiar las cuentas fiscales. Y la falta de confianza en sus medidas -aunque sean atinadas- surgen de que el pueblo le tiene miedo a las acciones económicas de Cavallo, que si bien se disfraza de cordero es un lobo al servicio de los intereses capitalistas y eso hace que se lo perciba como un enemigo del pueblo y, a solo 48 horas de haber asumido su flamante ministerio, ya soportó una huelga general. No se puede olvidar que Cavallo, siendo funcionario de la última dictadura militar nacionalizó la deuda externa privada, lo cual produjo que la misma alcanzara niveles impensables; como asimismo tampoco puede dejar de recordarse que como Ministro de Menem tomó medidas económicas antipáticas a los intereses de los trabajadores, so pretexto de que con las mismas se crearían nuevos empleos, cosa que finalmente nunca ocurrió.

La "clase política" reaccionó de diferentes maneras, mientras la mayoría de los gobernadores provinciales peronistas le prestaron un apoyo condicionado, los legisladores de ésa extracción se negaban a otorgarle la posibilidad de recurrir a "medidas excepcionales" sin que las mismas pasaran previamente por el Congreso para tener fuerza de ley. Pese a todas las idas y vueltas que siguieron durante dos días, los legisladores le dieron esa potestad -muchos de ellos a desgano- contemplada en el Artículo 76 de la Constitución, aunque bajo la condición de estar sometido a una suerte de comité de vigilancia o seguimiento bicameral, es decir, los "poderes extraordinarios" solicitados no le son entregados como si fuesen un cheque en blanco.. Jurídicamente, con tal atribución, si bien está prevista para casos de excepción, se corre el riesgo cierto de destruir el sistema republicano de gobierno y la consecuente división de los poderes, ya que el Legislativo estaría delegando su responsabilidad institucional en la voluntad -quizás arbitraria- del Ejecutivo.

A todo esto, los máximos dirigentes del Frepaso resolvieron no participar del gabinete nacional debido a que De la Rúa les ofrecía cargos de segunda línea y, sobre todo, por el temor de ahogarse en un barco que se está hundiendo. Lo más notable fue la reacción de los radicales -Partido al que pertenece el Presidente- quiénes tras largos cabildeos encabezados por el ex Presidente Raúl Alfonsín, concluyeron en algo así como que la potestad de nombrar los miembros del gabinete es de exclusiva responsabilidad del Primer Magistrado. Lo cual, leído en lenguaje político, significa que lo dejaban en la soledad de sus intríngulis y maquinaciones; ya ni sus propios partidarios están cerca suyo, ni siquiera lo apoyan de manera manifiesta.

Estas líneas se empezaron a escribir el 24 de marzo, fecha cara para la memoria de los argentinos ya que hace exactamente un cuarto de siglo la soberbia militar usurpó los poderes de la Nación. Ya han circulado, en los últimos dos días, rumores sobre la posible renuncia del Presidente de la República. Estos no son infundados, parten de una lógica elemental acerca de la dignidad: quien no sabe ni puede gobernar debe irse, es preciso que deje gobernar a los que saben y no le ponga más "palos en la rueda" al desarrollo de un país que demanda a gritos una urgente recuperación económica y laboral. Es verdad, la situación de hace 25 años no es idéntica a la actual y, por fortuna, en estos momentos no existe General alguno que esté esperando su oportunidad en el "banco de suplentes" para entrar a jugar.

Cabe evocar la diferenciación académica que hiciera M. Weber (1929) entre los conceptos de la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción. El Presidente se está moviendo bajo el amparo de la segunda de las éticas mencionadas por Weber, pero es preciso que desde lo más alto de la conducción política nacional alguien se haga responsable de los sucesivos desaciertos que nos vienen sacudiendo y ese responsable, tiene nombre y apellido: Fernando de la Rúa. No se trata de que estemos proponiendo un golpe de Estado o un golpe palaciego, sino que simplemente recurrimos a los instrumentos constitucionales en vigencia que tienen la capacidad de separar a los funcionarios por mal desempeño en su quehacer. Y, aunque parezca chabacano, es preciso decirlo: el Presidente de los argentinos tiene menos cintura política que una gallina, lo cual es poco decir.

En estos momentos De la Rúa recuerda aquellas dos obras de G. García Márquez que fueron El Coronel no tiene quien le escriba (1958) y Cien años de soledad (1967). La primera es a consecuencia que nadie es capaz de escribir una nota elogiosa sobre su gestión de gobierno, sino que lo único que se escribe sobre él en los periódicos es acerca de su ineficacia política; mientras que la segunda evoca el casi año y medio que lleva transitando en el aislamiento de sus despachos, sin contacto alguno que no sea con sus más allegados familiares o amistades de más de 30 años. El poder, si no se lo ejerce con plenitud, deja de ser poder para convertirse en una tortura. En este sentido, el ex Presidente Menem fue extrañamente talentoso cuando, por estos aciagos días, se le consultó acerca de cómo se salía de la crisis, a lo que respondió de manera clara y límpida: Gobernando.

Cuando se trató en el Parlamento lo de las atribuciones de excepción solicitadas por Cavallo -en nombre del Poder Ejecutivo- se notó claramente que actualmente en Argentina nadie sabe quien es la oposición política y quien ocupa el lugar del oficialismo. Esto quedó demostrado cuando el sábado 24, jamás los congresistas han trabajado en un día no laborable, la bancada justicialista esperaba la llegada de los últimos artículos que contenían el pedido de "poderes extraordinarios", mientras que la bancada -supuestamente oficialista- estuvo ausente de la sesión. Asimismo, algunos la mayoría justicialista lo estuvo haciendo -con fuertes críticas- en aceptación de los "poderes extraordinarios, mientras que la bancada que hasta ayer nomás era oficialista presentaba serias diferencias en la emisión de su voto. De hecho, la Alianza a la que se votó para gobernar está fracturada y se ha conformado una nueva Alianza entre De la Rúa (no se puede hablar de la Unión Cívica Radical, ya que este partido ha rechazado implícitamente, a través de una declaración de su Comité Nacional, el desembarco de Cavallo en el gobierno) y la agrupación formado por Cavallo -Acción por la República- a quien pocos votaron para ser gobierno. La paradoja del desdibujamiento de los bloques opositores y oficialistas el desgobierno que reina en el país. Al respecto, valga anotar que de la Alianza ya se han separado los diputados del Partido Socialista y, mientras se trataba la ley de "poderes extraordinarios", hicieron lo propio algunos diputados del Frepaso y, lo más notable, la influyente y notoria dirigente del radicalismo, Elisa Carrió, quién tuvo palabras sumamente duras para con el titular del Ejecutivo e, incluso, le ha solicitado ante los tribunales un juicio por el delito de "traición a la patria", ya que no solamente ha falsificado su discurso, sino que con la asunción de los poderes legislativos en sus manos está atropellando a la Constitución Nacional. Asimismo, le ha iniciado un juicio con el mismo argumento a todos los legisladores que votaron favorablemente la solicitud de Cavallo. ¡No es para menos la concesión de poderes casi autocráticos al Presidente! Y menos aún cuando el que los usará es Cavallo.

Y aquí retorno a lo que señalara al principio. La crisis argentina no es económica, puede aparecerlo en una lectura superficial de datos y cifras, pero se trata de una insoslayable crisis política. Durante la última década la dirigencia invirtió el orden básico del quehacer político, vale decir, pusieron el caballo detrás del carro, la política se vio sometida a los dictámenes de la economía y las perversiones del llamado "mercado" (Rodriguez Kauth, 1999; Falcón, 2001). Al respecto, valga una anécdota ilustrativa: en el Siglo XVII, el Ministro de Luis XIV, Jean B. Colbert (1619-1683) afirmaba -ante una demanda del monarca para tener una economía sana- que para lograr una buena administración financiera y económica, es preciso tener por encima un excelente plan político de gobierno; lo cual significa que el caballo tiene que estar atado adelante del carro para tirar y no a la inversa, para empujarlo, los caballos no sirven para eso; en este caso no tiene valor alguno el axioma matemático de que "el orden de los factores no altera el producto. Sin embargo, pareciera ser que en la política argentina contemporánea -a través de la excesiva influencia de los economistas y la debilidad relativa de los actores políticos que se han sometido a la voluntad de quienes representan los intereses de las grandes empresas monopólicas transnacionales- se ha puesto del revés el orden de la relación: la economía dirige al carro y la política lo empuja. Sin un Estado que encauce el sentido social del gasto público para acelerar el crecimiento, no se podrá abandonar la paradójica situación perversa que se observa, en que en mientras algunos grandes números económicos crecen, el pueblo vive en peores condiciones materiales y espirituales que cuando tales datos financieros eran más pequeños.

El problema argentino es el de una clase política que está al servicio de los intereses de las corporaciones económicas y financieras nacionales y transnacionales, sobornos de por medio y más allá de las palabras de tinte populista. El proyecto presentado por Cavallo no representa otra cosa que la protección de aquellos intereses. Lo que hay que modificar es el proyecto político para que, subsecuentemente, se cambie el rumbo de la economía. Que ésta deje de estar al servicio de unos pocos y sirva para satisfacer las demandas de la mayoría. Con ajustes fiscales que hagan cerrar "la caja", no se verá disminuída la pobreza estructural y el marginamiento social, que en la actualidad alcanza a más de un tercio de la población. Los niños mueren de enfermedades perfectamente curables. Ha reaparecido la tuberculosis, el cólera y, recientemente, la leptospirosis, que la provoca el vivir hacinados junto a las ratas. Estas no son condiciones dignas de vida para un país que pretende ser competitivo, en todo caso podremos competir con Haití para saber quien es más o menos pobre, pero no lograremos salir de tan infamante situación social.

Aún el Presidente no renunció formalmente a su cargo, pero el nombramiento de Cavallo en el gabinete significa ya una primera renuncia -o recorte- al poder de la investidura presidencial, ya que el nuevo Ministro funciona -es sabido por experiencia- como una topadora y avanza por encima de todo lo que encuentra a su paso. Un dato destacable y que reafirma nuestra suspicacia: a una semana de haber asumido como Ministro del Poder Ejecutivo, su palabra es más requerida por los periodistas que la del propio Presidente.

No sería extraño que en días -más o menos- se produzca la renuncia formal de De la Rúa a su cargo. Esta podría ser el resultado de una maniobra mefistofélica de Alfonsín. Recordemos que antes de la renuncia de Alvarez éste tuvo largas reuniones con el ex Vice Presidente, el que avaló su decisión de dimitir. Luego, el 11 de diciembre de 2000, logró convencer a la mayoría peronista de la Cámara de Senadores que -ante la inexistencia de vicepresidente- era imposible que un hombre de aquella extracción política fuese el sucesor constitucional del Presidente, a lo cual los peronistas accedieron y fue nombrado para presidir al cuerpo el Senador Losada, quien milita en el alfonsinismo y que se convierte -merced a tal maniobra- en el sucesor legítimo del Presidente De la Rúa en caso de acefalía. Resultado de toda esta maquinación en las sombras: cuando se produzca la renuncia de De la Rúa, entonces vuelve a gobernar Alfonsín, que es lo que se había propuesto desde un principio.

BIBLIOGRAFÍA:

FALCÓN, M: (2001) "El dilema de los tecnócratas". Rev. Topía, Bs. Aires, N° 31. GÁLVEZ, M.: (1938) Hombres en soledad. Losada, Bs. Aires. GARCÍA, A. y GOMEZ, R.: (1995) "El efecto tequila". Rev. Realidad Económica, Bs. Aires, N° 129. GARCÍA MÁRQUEZ, G.: (1958) El Coronel no tiene quien le escriba. Sudamericana, Bs. Aires. GARCÍA MÁRQUEZ, G.: (1967) Cien años de soledad. Sudamericana, Bs. Aires. MARTIN-BARO, I.: (1987) "El Latino Indolente". Montero. MONTERO, M. y otros: (1987) Psicología Política Latinoamericana. Panapo, Caracas. PRYGOGINE, I. y STENGERS, I.: (1987) La Nueva Alianza (metamorfosis de la ciencia). Alianza, Madrid, 1990. RODRÍGUEZ KAUTH, A.: (1999) "La Dictadura del Mercado". Rev. Página Abierta, Madrid, N° 98. RODRÍGUEZ KAUTH, A.: (2000) Argentina tras las elecciones. Rev. Iniciativa Socialista, Madrid, N° 56. RODRÍGUEZ KAUTH, A: (2000) El Discurso Político. Espacio, Bs. Aires. RODRÍGUEZ KAUTH, A: (2001) Lecturas sociopolíticas de los últimos diez años. E-libro.net., Miami. SOROKIN, P.: (1945) Estratificación y Movilidad Social. U. N. A. M., México, 1956. VILAS, C.: (1995) "La crisis mexicana: lecciones para argentinos". Rev. Realidad Económica, Bs. Aires, N° 129. WEBER, M.: (1929) El Político y el Científico. Alianza, Madrid, 1967.
 
Ir a página principal de Iniciativa Socialista