| ESTAS PALABRAS Por el dolor de ser hacia la muerte, trizar tu sino, amanecer despacio, romper amarras, destrozar la aurora, cantar despierto lo que en sueños callo. Por tu amargura cuando el viento azota contra los muros de mi patria, helados, fragantes flores, cálidas promesas, lívidas mieses de inclinados tallos. Por la terrible soledad que vino tan repentina cual es cierto un árbol. Por esas flores, por aquellos días, los aires muertos y los vivos brazos. Por la hermosura de vivir y el día que se respira sin querer, tan ancho, por no saber si es cierta la memoria que alivia un cielo o que recuerda un ábrego. Por todo os digo estas palabras, puestas como en la dura tempestad un barco. La vela rota, el anhelar del viento junto a la noche. Yo no sé. Escuchadlo. |
IGUALDAD El mar que suspira. ¿Adónde las naves? La tierra en silencio. El viento en que vas. Carnes, flores, riscos. (¿Qué gorjean las aves?) Evidencias, sombras. Ignoras y sabes. (Ignorar, que es nada. Saber, que no es más.) |