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Masacre en Chechenia

Publicado en Iniciativa Socialista número 55, Invierno 1999-2000


El gobierno ruso, con el apoyo de prácticamente todas las fuerzas políticas significativas de ese país, está destruyendo Chechenia. Las últimas noticias hablan de un Grozni arrasado. La "clase política" rusa deriva directamente de los poseedores del poder en el régimen estalinista que en 1944 organizaron una brutal deportación masiva en Chechenia, y, aunque ahora estén fragmentados y escudados tras diversos "idearios" políticos, sigue manteniendo fielmente su desprecio hacia los derechos humanos y la democracia.

Los atentados terroristas que tuvieron lugar en Rusia eran actos infames, que deben ser perseguidos. Pero acusar de ellos a la República de Chechenia y, bajo ese pretexto, lanzar una ofensiva militar masiva contra toda su población, es algo insostenible, algo que no podemos avalar ni aceptar aunque los reaccionarios gobernantes de Chechenia y la brutalidad de sus métodos nos provoquen la misma o más repugnancia que los líderes rusos. Los verdaderos motivos de la intervención derivan de una enrevesada combinación de oportunismo político de unos gobernantes en apuros, nostalgia nacionalista y estatalista del imperio zarista y "soviético" y, claro está, intereses económicos ligados al paso de oleoductos y a la existencia de yacimientos petrolíferos.

Los gobernantes occidentales han criticado la actuación de Yeltsin y del gobierno ruso, especialmente en el transcurso de la conferencia de la OCSE, pero nada han hecho, hasta ahora, que vaya más allá de las palabras. Ni siquiera han sido capaces de plasmar éstas por escrito en las resoluciones que aprobaron.

Nadie puede ignorar que el armamento nuclear ruso obliga a mantener una extrema prudencia en lo que actuaciones militares directas se refiere, ya que no vale decir "hágase justicia aunque estalle el mundo en mil pedazos". Rusia no es Indonesia ni Serbia. Pero Estados Unidos y la Unión Europea -poco puede esperarse de un Consejo de Seguridad en el que Rusia dispone de veto-, así como otras instituciones internacionales económicas y financieras, disponen de muchas vías de presión que no han sido empleadas. Los derechos humanos siguen sin ser una de las prioridades básicas de la política internacional.

Iniciativa Socialista apoya todas las iniciativas cívicas que tratan de poner fin a la intervención rusa en Chechenia, desde las concentraciones y manifiestos impulsados por colectivos como Paz Ahora hasta la petición al secretario general de la ONU promovida por la Asamblea de Cooperación por la Paz, en la que se dice lo siguiente:

Ante el conflicto de Chechenia la comunidad internacional no puede permanecer impasible. Las personas defensoras de los derechos humanos, la paz y la justicia debemos elevar la voz en demanda de una solución política y dialogada que ponga fin a la guerra. Para ello nos dirigimos a las Naciones Unidas y al resto de los organismos internacionales para que hagan valer todo su peso e influencia ante las autoridades rusas, con el fin de lograr la interrupción inmediata de las acciones bélicas, dando paso a un alto el fuego, que permita sentar a las partes en conflicto en una mesa de negociación, que busque una solución definitiva a los problemas de la región sobre la base del respeto de los derechos humanos, la convivencia pacífica, pluricultural y multirreligiosa, que garantice la seguridad de las personas y los bienes en la región y en el resto de los territorios de la federación rusa. El recurso a la fuerza por parte del gobierno ruso no constituye una solución a los problemas que han provocado el conflicto de Chechenia. El triunfo militar, en el caso de producirse, no garantiza la paz, si se realiza sobre la base del aplastamiento de la voluntad y la identidad de la población chechena, antes al contrario agravará la inestabilidad y la inseguridad de la región, reforzando las tendencias militaristas y autoritarias de ciertos sectores políticos de la sociedad rusa y chechena. La comunidad internacional tiene medios a su disposición para ejercer una presión eficaz sobre el gobierno y el parlamento ruso y las autoridades chechenas a favor de la búsqueda de una solución pacífica que conduzca a una situación duradera y estable en Chechenia, sobre la base del respeto de los principios de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La movilización política, diplomática y económica de las Naciones Unidas, la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial puede resultar eficaz a la hora de favorecer las soluciones políticas sobre las opciones militares en Chechenia.

Por todo ello, demandamos a la comunidad internacional su activa implicación en la búsqueda de una solución política al conflicto de Chechenia, cuyo primer paso debe ser la adopción inmediata de un alto el fuego acordado entre las partes contendientes, la creación de una mesa negociadora con el respaldo internacional, a través de los mecanismos previstos por la OSCE, y la autorización inmediata a la intervención de las organizaciones humanitarias internacionales y de las ONGs con el fin de prestar asistencia a la población civil afectada, garantizando la seguridad y la libre circulación de la población desplazada y de los refugiados.

Solicitamos la intervención URGENTE de Naciones Unidas y de su Consejo de Seguridad adoptando todas las medidas necesarias para evitar la continuación del conflicto checheno.
 
 
 
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