Corriente Socialista Democrática Cubana
Manuel Cuesta Murúa
El 2 de julio del 2001 bajo el lema de: "Por una Nueva Izquierda", la CSDC dio a conocer su convocatoria para la Celebración de su Primera Conferencia Nacional del 16 al 19 de enero del presente año.
Para ella, desde esa fecha y hasta el mes de diciembre, su Comité Organizador Nacional realizó cinco reuniones con vistas a la preparación de ese evento, al tiempo que efectuó alrededor de 20 encuentros de debate en todas las delegaciones provinciales para la discusión de los diversos proyectos a presentar en la Conferencia Nacional.
A su vez, y con el auspicio del Centro de Estudios del Socialismo Democrático "Diego Vicente Tejera", se realizaron siete seminarios donde se discutieron las perspectivas socialdemócratas sobre temas cruciales para el futuro democrático de la isla, que resultaron en un esbozo de Teoría de la Transición hacia la Democracia en Cuba y que ese Centro se dispone a presentar tanto a la sociedad cubana como a la comunidad internacional.
Fue este un proceso que se desarrolló en un clima político favorable y tranquilo y que concitó la participación de un significativo número de miembros, simpatizantes y amigos de la CSDC de todos los sectores y profesiones, así como de compatriotas de otras organizaciones. Proceso previo a la Conferencia Nacional que se hizo acompañar de invitaciones que nuestra organización tuvo ocasión de hacer, aprovechando su participación en el Consejo Mundial de la Internacional Socialista celebrado en Santo Domingo, a representantes de diversos partidos socialistas y socialdemócratas y de organizaciones juveniles que han manifestado su interés y disposición de participar en las jornadas de reflexión y debate político de los socialistas y socialdemócratas cubanos organizados en torno a la CSDC.
En la última semana, sin embargo, los acontecimientos han dado un giro dramático y sorpresivo pero no imprevisto. Después de cortas y arduas conversaciones con representantes de las autoridades cubanas, el liderazgo de la CSDC se ve obligado a posponer la celebración de su Primera Conferencia Nacional y algunos de sus eventos colaterales. Las condiciones presentadas por las autoridades para permitir la realización de esta Conferencia, sin que implicara una crispación del clima político dentro de Cuba, son inaceptables para la CSDC.
El dinamismo generado por nuestra organización, su capacidad de proyección y articulación políticas, así como el respaldo que ésta ha logrado de la Internacional Socialista y de un número de sus partidos y organizaciones miembros han provocado un nerviosismo de Estado que se manifiesta en la negativa a abrir nuevos espacios de tolerancia hacia propuestas políticas alternativas serias y responsablemente comprometidas con la democratización de Cuba y con la nación.
Las autoridades expresan así, una vez más, su temor e incapacidad para admitir y afrontar dos retos: la existencia en Cuba de una izquierda plural y el debate profundo con una izquierda democrática que a lo largo de diez años ha logrado fundamentar una sólida plataforma socialdemócrata y una seria alternativa de gobernabilidad.
żDónde están las ideas-fuerza del Partido Comunista Cubano? Es esta la pregunta que los socialdemócratas cubanos nos estamos haciendo en este momento.
Ante la inflexibilidad predecible del gobierno, las opciones de la CSDC son tres: o realizamos la Conferencia bajo condiciones que dañan nuestra seriedad y nuestros compromisos, o intentamos realizarla, lo que de seguro provocará una confrontación inútil y de resultados negativos para nuestra estrategia de mediano plazo, o decidimos posponerla trabajando desde ya en la creación de nuevas circunstancias que neutralicen la manifiesta indisposición de aquel para reconocer los nuevos hechos políticos presentes en la realidad cubana.
El Secretariado de la CSDC ha asumido la tercera de las opciones. Nuestro sentido de responsabilidad no nos permite retroceder nuestra labor de inserción social ni minar el clima de confianza y seguridad que vamos construyendo alrededor de un creciente número de compatriotas que miran a nuestra alternativa como un espacio político asumible. Tampoco, nuestro compromiso serio con el diálogo y la democratización tranquila de la sociedad cubana.
Es claro que la celebración efectiva de esta Conferencia Nacional conlleva a fortalecer los precedentes marcados por el Partido Solidaridad Democrática cuando en junio del 2001 celebró su primera Convención Nacional. Pero las autoridades cubanas no parecen preparadas para asimilar el precedente y el desafío que supone una izquierda democrática que cuenta con respaldo internacional y que va ampliando sostenidamente su capacidad de convocatoria política dentro de Cuba.
Es evidente, sin embargo, que la inflexibilidad mostrada por las autoridades revela con claridad la existencia de un debate político que tendrán que aceptar inevitablemente: la presencia y fortaleza de la CSDC es uno de sus puntos de partida.
16 de enero de 2002