Ir a página principal de Iniciativa Socialista
Ir a archivo de documentos
 
 

KOSOVO: intervención sobre el terreno

David Vilalta


* David Vilalta es presidente de Mestres per Bòsnia. Artículo publicado en  Iniciativa Socialista número 53, verano 1999

Julio de 1995, escondido en los sótanos del Studenski Dom III de Tuzla me encuentro al lado de un eslavo dos palmos más alto que yo, mirada sin fondo y pronunciando: ¡fascismo, fascismo!. Los sicarios de Karadzic nos bombardeaban en plena ciudad.
Al día siguiente, en Dubrave –aeropuerto donde llegaban por centenares mujeres, niños yancianos huyendo de los partidarios asesinos de la gran Serbia- conocí a Faharudin. 10 años, rubio despeinado y pies desnudos. Nos hicimos amigos. Al día siguiente ya no lo encontré.
Las expresiones de miedo, las bolsas de plástico en la mano con algo de ropa, el chandal de mercadillo... que llevan las y los que huyen de la carnicera policía serbia en Kosovo; parecen el recuerdo vivo de lo que he visto tantas veces en Bòsnia i Hercegovina.
Uno se pregunta, ¿cómo hemos podido permitir esto? ¿No será que la distancia nos produce amnesia?
Tanto dolor, tantas lágrimas. Tanto esfuerzo que cuesta subir una casa para que lleguen cuatro barbudos y la quemen.
Días antes del 13 de julio de 1995, viví junto a los refugiados de la región de Srebrenica en Tuzla, una manifestación frente a las puertas del campamento de UNPROFOR. Eran, en su mayoría, mujeres, ancianos y niños que exigían la intervención de los cascos azules para proteger la vida de sus familiares, amigos y vecinos. Poco después conocimos otro episodio de genocidio: 8000 muertos, desaparecidos, violaciones, caras de terror, bolsas de plástico, futuro negro.
Cuatro años después la situación se repite. El presidente del Parlamento albanés de Kosovo, conocido por su militancia pacifista, pide la intervención de la OTAN y que se cree un protectorado. Veton Surroi, periodista independiente que firmó los acuerdos de paz de Rambouillet, tras encontrar al portero de su trabajo asesinado y las oficinas destruidas, escribe que en su país la guerra es la paz. Los refugiados que salen por Albania cuentan atrocidades, demandan armas  y ayuda para defenderse. El Ejército de Liberación de Kosovo también pide que se defienda a los ciudadanos del genocidio.
 

Tozuda coincidencia, 1995 Srebrenica, 1999 Drenica

En el invierno de 1992-93, Ibrahim Spahic conocido militante pacifista y destacado por su trabajo en el estudio y fomento del diálogo interétnico escribía desde Sarajevo: "(...) La ayuda política, moral y humanitaria que nos ofrecéis está bien y la agradecemos, pero no es suficiente, ya que si ésa es la única ayuda ofrecida a la población de Bosnia i Hercegovina por la comunidad internacional, nuestro pueblo desaparecerá. En el nombre del derecho a vivir y de todos los principios humanos que defendemos con nuestras acciones, apoyamos la idea de una intervención militar. No es una elección política consciente, pero la necesidad nos obliga a ello."(...).
Estoy convencido que nuestra sociedad occidental necesita de profundas reformas en sus estructuras e instituciones por lo que se refiere a la defensa de los derechos humanos, a la promoción y renovación de los principios democráticos y sobre el diseño de políticas efectivas de prevención de conflictos y desarme. Estas son parte de nuestras miserias. Pero cuando la necesidad aprieta, sobre todo cuando se han dejado pudrir los conflictos como es el caso de los Balcanes, ¿qué otra alternativa hay para defender los principios democráticos, el estatus de ciudadanía y los derechos humanos frente a la maquinaria de matar que son el ejército, la policía y los paramilitares serbios?. ¿Cómo se puede detener el genocidio si no es mediante el uso de la fuerza?
Slobodan Milosevic es el destructor de Yugoslavia. Con su política fascista, genocida, ha recortado las libertades en Serbia, ha destruido el sueño de la convivencia yugoslava, hay abundantes pruebas de ello. Por esto debe ser llevado ante el TPI para ser juzgado por sus crímenes contra la humanidad.
Desde el dolor de estomago que me producen los bombardeos, pero ante la necesidad de defender la vida, la libertad, la convivencia y la democracia en los Balcanes, es preciso dejar al fascismo sin brazo ejecutor interviniendo sobre el terreno. Aunque ello conlleve asumir los riesgos que una acción así supone. Si nos oponemos a ello, aunque no queramos, estaremos dando oxígeno a los bárbaros de Arkan y a los fascistas de Vojislav Seselj, viceprimer ministro de Serbia.
 
 
Ir a página principal de Iniciativa Socialista
Ir a archivo de documentos