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INMIGRACION, RACISMO Y

DISCURSO SOCIAL Y POLÍTICO

 JOSÉ GUILLERMO FOUCE

 

José Guillermo Fouce es Becario de investigación social del Departamento de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid.
 

Por definición, nadie que viva en democracia o que no quiera ser vapuleado públicamente, es racista o xenófobo, y  mucho menos que nadie los políticos o los medios de comunicación;  todos nos armamos de grandes palabras reconociendo la necesidad inexcusable de conseguir un mundo más igualitario, mientras solemos reconocer el aumento progresivo y secuencial de las mismas desigualdades que lamentamos y pretendemos decir que combatimos, la lucha en favor de una mayor igualdad queda siempre postergada a un futuro más prospero y mejor en el que llegará el momento de repartir el desarrollo (aunque las diferencias sigan creciendo siempre se habla de la necesidad de empezar a reinvertir la dinámica para repartir los beneficios de la tarta, lo que nunca, sin embargo, parece ser buen momento de comenzar ha hacer o bien se plantea que aún estamos a tiempo, como en el cuento del lobo que viene y avisa pero que nunca acabamos de prevenir).
El discurso social vigente, analiza las causas de la inmigración, de la mayoritaria, de aquella marcada por las necesidades económicas y enseguida se concluye en comprenderla a nivel analítico, mientras se cuestiona y crítica (a veces ferozmente, otras no tan vehementemente) a los partidos políticos que surgen en Europa con tendencias explícitamente xenófobas (como Lepen en Francia o Heider en Suiza) o a los grupos de skins, hablamos de comprensión e igualdad, de considerar que solo existe una sola raza, la humanidad.
Desarrollamos algunas acciones solidarias y comprometidas, cercanas, bajo sentimientos positivos. Hablamos de acogida, nos presentamos como un pueblo abierto y cercano, comprensivo, acogedor.
Sin embargo, y tanto a nivel macrosociológico (por ejemplo en el discurso que elaboran y emplean medios de comunicación, o en el discurso o medidas políticas adoptadas) como a nivel microsociológico (vida cotidiana) podemos encontrar en este, como en otros temas, elevadas dosis de contradicción que pueden explicar manifestaciones preocupantes del presente o del futuro y pueden llevarnos a dar la voz de alarma, es, lo que, en otros términos, se consideran las bases del racismo encubierto, tratemos de analizar alguna de dichas contradicciones.
 

CONTRADICCIONES

En el mundo.
 
 

Hay dos discursos explícitos y contradictorios en la comunidad internacional, el primero, viene representado por las Naciones Unidas y toma como contenido básico los Derechos del Hombre, del Niño, de la Mujer, la igualdad de países, culturas, religiones y formas de vida. El segundo, puede representarse por el FMI y las grandes multinacionales o los gerifaltes de la nueva economía, estos grupos tratan de imponer una  única visión económica y social a todo el planeta: el capitalismo.
Hay varios datos que nos confirman está hipótesis. Cuando se publican informes de la situación económica en el mundo nos encontramos con cosas como estas; se asume y disculpa, con altas dosis de supuesta comprensión y necesidad de cambio, que en el mundo hay desigualdades económicas crecientes y que la situación no parece que vaya a cambiar, por ejemplo, encontramos como el FMI sin "despeinarse" reconoce que  "existen 200 millones de pobres más en el último año, con lo que ya estamos en los 3.000 millones...  la pobreza a nivel mundial es una bomba de relojería que explotará a nuestros hijos" o la ONU "mientras 15 países mejoran, 85 retroceden" y tras decir algo tan grave como lo reproducido, no se marcan políticas o líneas de actuación que ofrezcan algún tipo de solución a esta situaciones, es más se recetan las mismas medicinas causantes de la enfermedad y se pide tiempo y más liberalización, menos Estado y menor protección o intervención sobre los más necesitados.
Estas medicinas fomentan aún más estas desigualdades con políticas rígidas que se plantean desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), así, por ejemplo, se conceden créditos siempre y cuando el país de turno se someta a profundas transformaciones económicas que no suelen ir de la mano de la igualdad social. ¿Por qué seguimos esta línea de actuación si la práctica nos dice que no funciona?.
Por el otro lado la Asamblea de Naciones Unidas plantea las ideas de igualdad y solidaridad en sus resoluciones y establece misiones humanitarias que no son sino parches del problema.
Se habla de multiculturalidad, de comprensión, de cooperación internacional, de igualdad y libertad. Multiculturalidad e interculturalidad se nos presentan como palabras bonitas y bien intencionadas, de moda, de esas que entran en el diccionario de lo políticamente correcto y fomentable, de los principios por encima del bien y del mal que, de tanto usarse pierden su significado inicial (véase también libertad, igualdad o solidaridad) pero no se profundiza en su auténtico y revolucionador significado de construcción de algo nuevo a partir de lo diferente y de las diferencias, desde la convicción de la igualdad absoluta de derechos y oportunidades de todas las personas con independencia de su raza, religión, clase social o genero (habría que incluir también el concepto de desigualdad económica), del respeto a la diferencia y del aprender del otro y construir con él.
Se rechaza todo signo de racismo definido o explicitado, vía partidos políticos o vía medios de comunicación, hasta se plantean años  (como el 1997) dedicados a la lucha contra el mismo y sus manifestaciones, dedicándose fondos para combatirlo como mal o problema social de todos a evitar y combatir .
Se abandonan, al menos sobre el papel, las teorías de la asimilación (Francia) o de colonización (Inglaterra) y se preconiza la integración, pero surgen nuevas formas de exclusión en torno a la segregación, a la separación del diferente pobre (si es rico hasta podemos admirar, envidiar y sonreír sus diferencias), doblemente a separar si además es inmigrante, nuevas formas de rechazo más sutil y encubierto, más cotidiano y menos visible, más adaptado al mundo que vivimos, más "políticamente correctas", más frías, más sutiles, modernas, racionalizadas; un rechazo que evita el contacto con el emigrante, que niega  que exista el problema de la discriminación, o que lleva a que no asociemos sentimientos o rasgos negativos directamente a los emigrados, simplemente les atribuimos menos características positivas.
Casi nadie habla o defiende ya, un sistema de categorías raciales para clasificar a las personas, estableciendo correlatos con lo psicológico y planteando una jerarquización de las razas y conductas diferenciales según el grupo racial (antiguo racismo y su teoría unida) pero, a veces, parece sustituirse esa ordenación por categorías raciales en una ordenación por categorías económicas que se mezcla con la categorización según la nacionalidad, dividiendo a la humanidad en compartimentos estancos diferentes pero similares, tal vez no jerárquicos (como en el pasado) pero sí con similares consecuencias psico sociales, económicas y políticas, definiendo qué rasgos debe tener alguien que pertenezca a una determinada nación, recibiendo un trato de favor  diferente los nacionales frente a los extranjeros.

La globalización que nos invade y que se defiende o se manifiesta como inevitable, como la única alternativa posible pero, ¿para cuándo la liberalización de personas? ¿para cuándo la globalización de los derechos humanos? ¿para cuándo el reconocimiento de la libertad migratoria como un derecho humano básico e inalienable?.

La ciudadanía, la nacionalidad es un vínculo contingente, el derecho a moverse y emigrar un derecho esencial del hombre que siempre hemos ejercido en la historia de la humanidad Cada ser humano tiene derecho a viajar por todo el planeta tierra y a radicarse libremente donde desee, sin más obligación que cumplir con las leyes en condiciones de no discriminación y sin exclusiones arbitrarias.

Contradicciones en la política europea de migraciones.
 

En Europa tenemos, también, dos planteamientos, el dictado por los valores europeos procedentes de la Ilustración, igualdad, libertad, fraternidad que llevan a la generosidad, a la protección y la ciudadanía en bienestar: y la actuación práctica de los órganos de poder europeos, los gobiernos nacionales y la Unión Europa.
Se habla y plantea, la Europa sin fronteras, la liberalización de capitales, la ruptura de aranceles aduaneros, un mundo aparentemente ideal ¿es así realmente? parece que no lo es tanto, la liberalización de las personas, por ejemplo, depende de si perteneces a la Unión, si no es así, pasas de ser un ciudadano, a ser un elemento hostil, no querido, molesto, deseándose la expulsión ¿por qué?, eres un ser inferior, no, eso te dicen que no, ¿entonces qué es lo que pasa?, dejemos planteada una idea, el principal requisito para entrar en el selecto club de la Unión Europa es que se cumplan una serie de condiciones económicas, ¿es esta la opción coherente con la opción de la globalización y la eliminación de fronteras?; ¿O es qué la economía es la que dicta las reglas y se prescinde de otros valores como la igualdad, la solidaridad, que son los pilares de humanidad?.
¿Qué medidas se toman en la práctica ? ¿qué convenios se firman ? ¿qué políticas se desarrollan ? ¿qué noticias se dan ? Contradicción y otras caras de la moneda, la Europa fortaleza, la Europa que se protege de los pobres que le llegan, que los rechaza con medidas políticas y los persigue y reprime, la que refuerza las fronteras exteriores y dificulta la entrada de nuevos contingentes humanos, la que defiende y define un ellos y un nosotros diferentes y diferenciados por leyes, reglamentos, normas o medidas; una política mayoritaria apoyada, por ejemplo, en unos medios de comunicación que no pierden la ocasión de relatar una determinada  noticia señalando que tal o cual suceso (normalmente negativo : robos, estáfas, trafico de drogas...) lo propicio un magrebi o un centro africano cuando no nos identifica, en la mayoría de los casos, si el que desarrolla los mismos sucesos era un extremeño o un catalán  porque no aporta nada, como no lo hace lo anterior."... todos hermanos, todos farsantes, hacer mentiras con las verdades..." (Celtas Cortos).
Lepen (Francia), Heider (Austria), Fini (Italia) hablan de la expulsión o repatriación inmediata a los inmigrantes, o desarrollan analogías entre el número de parados y el de inmigrantes, asociando ambas situaciones y sugiriendo que solucionando una cuestión se soluciona la otra (sin inmigrantes no habrá paro), las políticas concretas de los gobiernos Europeos, después de lamentar estas supuestas salidas de tono, hacen en la práctica lo que las mismas dicen: expulsando a los inmigrantes, protegiendo las fronteras, diferenciando entre un ellos y un nosotros, unos deberes y derechos diferentes, desarrollando una política represiva y defensora de los privilegios adquiridos.
Las políticas de cuotas son, quizá, el principal exponente práctico de estas profundas contradicciones ya que se basan en señalar el número de inmigrantes que pueden regularizar su situación de acuerdo con cálculos económicos que supuestamente tienen que ver con las necesidades del mercado económico (conectando, de nuevo, el tema de trabajo e inmigración).
Se pretende así, determinar el número de pobres, de inmigrantes, que pueden entrar en la gran y acogedora Europa, tratando de ponerle puertas en forma de números, al campo y al hambre. ¿Son la vivienda y el empleo derechos de todos los hombres o solo de los nacionales ? ¿y la educación, la atención sanitaria o las prestaciones sociales ? "...si encuentras un destino, si encuentras un camino tendrás que irte a otro lugar, el polvo del camino cubre tu rostro amigo... y la justicia te maltrata... sin piedad..." (Celtas Cortos).
Acaso los principios ilustrados de la Revolución Francesa basamento de los modernos Estados Europeos fueron planteados sólo para los ricos, sólo para los europeos o eran principios universales. ¿Dónde queda la fraternidad, dónde la igualdad, dónde la libertad?
Cuotas que se plantean en torno a cuántos puestos de trabajo quedan bacantes en nuestras sociedades, sin tener en cuenta que los inmigrantes trabajan en sectores que vamos abandonando o que sus condiciones de trabajo son más negativas (siniestrabilidad,  ausencia de contratos...); cuotas que fomentan ciertas ideas- estereotipias sociales de que vienen a quitarnos trabajo, cuando aquí no hay "... buscas trabajo, tú tienes hambre, pero no hay sitio pal´ emigrante..." (Celtas Cortos) .
En los años 50 se llamó a los inmigrantes porque se necesitaba reconstruir una Europa herida de muerte por la Guerra Mundial, entonces fuimos los españoles, entre otros, los que tuvimos que emigrar en busca de un mejor futuro a Europa o a Latinoámerica, donde nos acogieron con los brazos abiertos cuando muchas veces íbamos sin nada, sin ninguna seguridad: hoy parece que estas vivencias se han olvidado, guardadas en los más excondidos baúles de la historia reciente.
Hoy los inmigrantes se presentan de improviso, sin haber sido invitados, y no aceptan volver a sus países. Hoy se recela de ellos bajo, entre otras, la falsa y perversa idea de que vienen a quitar trabajo y vivienda.
Frente a otras zonas del mundo, también preocupadas por la inmigración, en Europa parece no existir una ideología positiva con respecto a la misma que pudiese hacer de contrapeso a la ideología o valoraciones mayoritariamente negativas del fenómeno, y se desarrolla unas sociedades cerradas que perciben lo externo como amenaza,  salvo cuando los inmigrantes fueron o son necesarios como mano de obra barata, por lo general, en ámbitos en los que los europeos no quieren trabajar.
Todos los gobiernos europeos prefieren tener el menor número posible de inmigrantes y para ello desarrollan políticas restrictivas, de ahí la Europa fortaleza, como dijo el ministro francés Pasqua "estamos a favor de la cuota, la cuota cero".
Y se invierte en equipamientos caros y modernos instrumentales para detectar la entrada de inmigrantes y para rechazarlos, se firman acuerdos diplomáticos diversos para facilitar la repratriación.
Desde una amplia parte del arco político se van tomando medidas en esta dirección. La derecha, fragmentada en algunos países como Francia, Alemania, Austria e Italia,  entre la derecha tradicional y la populista y neofascista, va introduciendo en su discurso parte del ideario de estas formaciones en política de inmigración para no perder a ese parte de su electorado; la izquierda no se libra, al menos algunos partidos, de su parte de culpa, para ser más cercanas a ese electorado llamado de centro que se supone que hace ganar las elecciones, se dictan políticas poco generosas o incluso recesivas con los movimientos migratorios, se opta por el silencio o el mutismo ante los planteamientos migratorios que giran en torno a la Europa fortaleza, incluso cuando como en España se producen actos xenófobos como los del Ejido, se prefiere obviar los mismos en plena campaña electoral no sea que perjudiquen los propios intereses. ¿Dónde quedo el internacionalismo de las políticas de izquierda, la solidaridad con otros pueblos, la solidaridad de clase?.
La izquierda suele confundirse en estos temas también cuando adopta una supuesta posición neutra, de no intervención, de tolerancia. Olvidándose, así, de viejas enseñanzas de la historia que plantean la necesidad de ser intolerantes frente a los intolerantes (el ejemplo de Hitler es aquí paradigmático, el famoso poema de vinieron a por los judíos y no me preocupe porque no iban a por mí, luego a por los cristianos y tampoco me preocupe porque tampoco iban a por mí, ahora vienen a por mí y estoy sólo, también apunta en igual dirección).
¿Qué motivos llevan a alguien a arriesgar su vida y su hacienda y con frecuencia a perder ambas, montado en una patera que cruce 14 millas de mar entre Africa y España, descalzos, casi desnudos, con el único equipaje de un hatillo de ropa seca envuelta en bolsas de basura, apiñados ? ¿porque se mantienen durante largos periodos de tiempo en míseros campamentos esperando el momento de atravesar el estrecho ? ¿que lleva a arriesgar la vida en los ejes de un camión, o en los contenedores de mercancías o en las ruedas de un avión? Miles de personas se juegan la vida a diario para alcanzar un etéreo paraíso parido en las ondas de la televisión : Europa. Para muchos será un viaje sin retorno, otros deberán regresar tras pasar por fichas policiales, centros de retención o campos de ilegales. La alternativa que se desarrolla es llegar o morir y lo mismo se intentará una y otra vez, hasta perecer en el intento o culminar con éxito la empresa ya que este es el único futuro visible y viable que se les presenta.
"Y a pesar de todo, ¿por qué queremos pasar ? Seguro que para vosotros es difícil comprender por qué una persona normal, que tiene su casa y un pequeño trabajo y una familia, lo deja todo y se echa a la aventura. Por qué camina miles de kilómetros, paga sobornos a los policías de medio Africa y se pone en manos de desalmados para llegar a Europa... la respuesta es que no tenemos otro horizonte. Y preferirnos jugarnos todo para encontrarlo... y queremos disfrutar de esa democracia que desde aquí nos parece maravillosa. Todo África es una gran dictadura. Y la gente joven quiere libertad. Y si nos morimos en el Estrecho, es que Alá lo ha querido así" (El país dominical, p.62)
El mestizaje, la multiculturalidad enriquecen y son necesarios, aportan y hacen avanzar las cosas, por encima de viejos complejos de prepotencia y superioridad de los europeos y la cultura occidental, acostumbrada a mirar por encima del hombro a otras culturas. Una Europa arrogante y orgullosa que considera que su cultura, su ciencia, es la única, la civilizada, la positiva, con una postura totalmente etnocéntrica, sin preguntarse qué ha recibido de otras culturas y sociedades, y qué se puede aprender ¿dónde esta el reconocimiento de la cultura árabe sus aportaciones y su riqueza actual, por ejemplo ? ¿cuánto conocimiento de otras culturas conocemos y manejamos y al tiempo reconocemos?.
Las culturas que han desaparecido son las que no se mezclaron, la diversidad enriquece, siendo necesario el desarrollo de una pedagogía social extensa para transmitir estas cuestiones desde lo cotidiano, desde el conocimiento y la relación directa (el que se conoce se aprecia) para hacer caer mitos e impopularidades con frecuencia extensamente enraizados en la sociedad.
 

Contradicciones en España.

España, un país por el cual han pasado gran cantidad de movimientos migratorios y con una gran mezcla de pueblos, se cierran sistemáticamente las puertas a nuevos ciclos migratorios.
Desde el acuerdo de Schengen con otros países de la UE en 1991, nos convertimos en la policía aduanera de Europa, siendo los principales encargados de hacer cumplir la obligación para los trabajadores del Tercer Mundo de obtener un visado que les autorizase a permanecer en cualquier lugar de la Comunidad Europea. Así, comenzaron los problemas, las condiciones ínfimas de trabajo amparadas en la ilegalidad de la situación de los trabajadores, las mafias de paso de las fronteras, las muertes. Hoy España se ha convertido en el gendarme de Europa y está militarizando sus fronteras para impedir un movimiento imparable.
Olvidamos que toda sociedad es multicultural y multiétnica, que en el pasado fuimos nosotros los españoles los que tuvimos que dejar nuestras cosas y casas para transportarnos a otros países de Europa o Latinoamérica, más ricos o más libres, para poder salir adelante, ¿por qué no podemos comprender, entonces, que lo mismo que llevo a nuestros ancestros a abandonar nuestra tierra es lo que lleva a los inmigrantes ha hacerlo en la actualidad ? ¿les resulto tan fácil a los españoles que salieron de nuestro país o que hoy deben salir, abandonar sus orígenes, sus raíces? ¿fue un paso tan sencillo y desdeñable, tan poco valorable? ¿no se pedía ayuda y comprensión?, ¿ por qué esa búsqueda de diferencias entre cuando emigrabamos "nosotros" y ahora que emigran "ellos"?.
Pero no solo éramos un pueblo de emigrantes en el pasado, aproximadamente un millón setecientos mil españoles se encuentran hoy fuera de España como inmigrantes, lo que por otra parte, es tres veces el número de extranjeros que residen en al actualidad en España  ¿qué extraño o "consecuente" proceso nos lleva, a comprender y solidarizarnos con otros emigrantes,  al no  parecernos bien la marginación y rechazo que sufren, por ejemplo, los hispanos en EEUU y luego no ser capaces de lanzar paralelismos con otros inmigrantes que llegan a España ? "...esta es la vida del emigrante, del vagabundo, del sueño errante... un Dios maldijo la vida del emigrante, serás mal visto por la gente en todas partes, serás odiado por racistas, maleantes... " (Celtas Cortos)  .
¿Porqué si el inmigrante que llega a España se dedica a un trabajo cualificado o viene a descansar en nuestras playas no se le guarda rencor, ni se le engloba en el mismo lugar que al resto ? Cuestión racial y cuestión económica reforzadas y relacionadas, potenciadas, el clasismo social, el rechazo al diferente que además es pobre, la aceptación del diferente siempre que sea rico, y ocurre que la gran mayoría de los que llegan están sobre representados en las cárceles, entre los parados, en las cifras de fracaso escolar...no es lo mismo un hombre pobre que un hombre pobre negro, existen rasgos externos para identificarles o informaciones que se encargan de recordárnoslo desde el impacto que supone que lo diferente sí es noticia, se ve, marca y por tanto debe ser importante  ¿no será que a veces, cuando se habla de expulsar a los extranjeros, se habla en realidad de expulsar a los pobres ? "... pan para todos, tenemos hambre, pero los ricos no lo comparten... " (Celtas Cortos).
Se da limosna para los pobres del tercer mundo y, a veces, a renglón seguido, se critica que nos encarguemos más de lo de fuera que de lo de dentro; se reconoce la pobreza y la desigualdad pero se reduce a lo individual y no se buscan o analizan sus causas globales u estructurales; se ve el sufrimiento ajeno, hasta su muerte, pero esa especie de habituación amortiguadora vía caja dormidera (o televisión) nos evita tener que preocuparnos demasiado "...la gran Occidente, ya no tiene vergüenza, arrasa nuestra tierra nos roba la riqueza, que bien se come de restaurante, cuanta miseria pa´ el emigrante.... nuestros hijos se mueren, estomago vació, tú lo ves por la tele después de haber comido..." (Celtas Cortos)
Hay una profunda doble moral encubierta, caldo de cultivo de manifestaciones explícitas de racismo. Somos conscientes que la imigración existe, de la situación de pobreza de los países de origen pero ¿qué estamos dispuestos a hacer?, las medidas de ayuda clara y decidida al tercer mundo no son admitidas, no vamos a dar nuestro dinero a gente de fuera, es "su problema", por otro lado nos quejamos de que vengan a nuestro país, les miramos con recelo por la calle, nos parece mejor que no se sentaran al lado nuestro en el autobús, se nos acusará de que tal vez si así lo decimos es por que lo pensamos nosotros pero,¿ cuántas veces hemos discutido de medidas concretas como una disminución de nuestro nivel de vida para ayudar a estos países y se nos mira como si estuviéramos locos?, ¿no hemos tenido controversias sobre si el nivel de delincuencia entre los extranjeros es más alto que entre los españoles?, son muchas preguntas sobre nuestros prejuicios pero vayamos a preguntas más duras si cabe ¿cuántos españoles mueren de hambre? ¿cuántos estómagos vacíos inflados de aire podemos ver por la calle? ¿cuánto de nuestra riqueza la debemos al Sur del que nos llegan los emigrantes? ¿cuántas materias primas conseguidas a bajos precios con el sudor de muchos "moros" o "negros" consumimos, transformadas y etiquetadas a lo largo del día? ¿cuánto tiempo debe pasar, cuánto nos van a aguantar?.
A veces, da la impresión que sociedades en crisis de cohesión social, con Estados sociales en cuestionamiento buscan en los inmigrantes el chivo expiatorio, la válvula de escape, la excusa para, subjetivamente, justificar problemas, como tantas otras veces en nuestro pasado histórico. ¿No será que no hemos aprendido de nuestros errores, que los podemos cometer otra vez?. Si lo que estamos esperando para tomar medidas es la aparición de grupos, partidos y otro tipo de organizaciones extremistas ya están aquí, si esperamos que regiones enteras del planeta se desestabilicen ya lo empezamos a ver en enfrente de nuestras costas, en Africa, por ejemplo ¿a qué estamos esperamos?.
Y al final se habla de la necesidad de integración, pero como se integra a alguien que si le ve la policía le detiene o que para vivir con su hijo necesita tal o cual requisito, opciones y planteamientos demagógicos. Integración que depende de tres ejes básicos : el consenso social y el diálogo, las cuestiones que afectan a los inmigrantes (trabajo, papeles...) y las reacciones de la sociedad de acogida (de rechazo, cautela...).
La inmigración es estructural y tenderá a aumentar, igual que tienden a aumentar las desigualdades, no se pueden parar los flujos migratorios ni evitar que los que llegan traten de quedarse y se queden.
Es necesario un cambio en este contexto sociopolítico tan negativo, porque crea estereotipias, expectativas y una determinada cultura, es necesario que Europa deje de jugar duro y se abra a la multiculturalidad.
 

APORTACIONES EN POSITIVO

Necesitamos la tolerancia cotidiana, el conocimiento, la cercanía, la cotidaniedad, la construcción de actitudes y conductas cercanas, la generación de un deseo de conocer e intercambiar experiencias, sentimientos y acciones con otros.
La educación es fundamental para dar a la sociedad un verdadero carácter multicultural, la integración del inmigrante en el sistema educativo en igualdad de condiciones es, pues, fundamental. Adaptando el sistema educativo, en pos de un sistema de enseñanza multicultural, y no una subordinación cultural que obligue a una socialización en un solo sistema de valores, por ejemplo, porque defender que se imparta religión católica en la escuela y no plantear que se imparta historia de las religiones, que con el respeto a las demás culturas y formas de ver el mundo pueda ayudar a una integración multicultural, o porque no plantear una enseñanza de la historia sumativa, que reconociese las diversas aportaciones de otros pueblos a la cultura e histórica de España.
Será necesario, abrir el derecho al voto y a la participación política de los residentes en una comunidad independientemente de su origen, o no es contradictorio que una persona que vive en una comunidad varios años no tenga derecho a decidir quién le representa en los distintos foros de participación o ser él mismo quién decida participar, la integración real y  los valores democráticos hay que fomentarlos con hechos y no solamente con palabras.
Otro aspecto importante es facilitar la concesión de la nacionalidad española, ¿qué miedo podemos tener a una decisión tan bonita como que una persona quiera pertenecer a nuestro país?.
Es necesario no discriminar en espacios cotidianos, es necesario conocer y asumir las diferencias como positivas y deseables y no solo tolerables, es necesario desarrollar un esfuerzo por formarnos, formar desde la información y el conocimiento profundo y global y no los sesgos concretos.
Es necesario construir una ideología positiva de lo que significa y aporta el diferente desde las vivencias y conocimientos cotidianos, generar un clima social de solidaridad, fomentar la integración real frente a la segregación, estimular conductas y culturas diferentes y su difusión y conocimiento, pelear contra el mito de que las culturas son infranqueables o irrompibles, fomentar la comunicación y convivencia intercultural, desde el enriquecimiento mutuo sin tener que rechazar lo propio, desde la asunción de que no somos ni superiores, ni mejores y que no se trata de asimilar o de segregar. Las formas de hacer esto posible son múltiples, una manera bonita es, por ejemplo, hacer participar a todos los miembros de la comunidad en las fiestas populares (danzas, ritos, etc.) recuperando fiestas multiculturales en el cruce de la historia, es una forma de ver diferentes expresiones culturales, conocer otras culturas, participar en otras maneras de entender el mundo,  en una palabra, abrirse, abrirse a otra realidad tan rica y válida como la nuestra.
Sentirse parte del problema y por tanto parte de la solución, ejerciendo una solidaridad cotidiana y constante, como proceso superador de la solidaridad puntual, cercana al paternalismo o la reducción de ansiedad y justificación de lo negativo.
La interculturalidad interiorizada en la vida cotidiana, supone asumir una concepción igualitaria del ser humano, planteándose que no querer conocer al otro implica perder la oportunidad de enriquecerse.
Por encima de ser inmigrante o extranjero, se es persona con iguales derechos y deberes que el resto, se es ciudadano con todo lo que ello significa.
El que no actúa ante el racismo, explícito o encubierto, se convierte en cómplice, ya que este está hoy vigente y tiene una paternidad y una organización activa o pasiva.
Es necesario crear y creer en la interculturalidad, construir espacios cotidianos que la fomenten en la práctica, frecuentes, construidos con tiempo, con paciencia, con confianza, espacios de comunicación, hay mucho que hablar, mucho que conocer, mucha desconfianza que vencer. Modificar actitudes y prejuicios por la interacción, por el conocimiento y el estrechamiento de lazos, por la adquisición de sentimientos empáticos y cercanos, por la capacidad de ponerse en el lugar del otro.
La  forma en la que nosotros proponemos tratar el problema de la inmigración es ayudar a los países de origen a desarrollar sus economías partiendo de la concepción de la igualdad y el derecho al desarrollo de todos los pueblos, evitando así las emigraciones masivas forzadas por motivos económicos y , al mismo tiempo, abrir las fronteras dado que toda persona tiene derecho a residir en el lugar que decida libremente, otras interpretaciones van en contra de la idea de considerar a todo ser humano con los mismos derechos fundamentales independientemente de su país, ideología, raza, cultura, religión, género o economía.
 
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