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Testigo en Palestina

 Gema Otero

 
Gema Otero es miembro de la Asamblea de Cooperación por la Paz. Entrevista realizada por Margarita Díaz

Iniciativa Socialista: Gema, has estado un mes en Ramallah, supervisando los proyectos que la Asamblea de Cooperación Por la Paz desarrolla en Palestina. ¿Qué situación has encontrado?

Gema Otero: La situación allí es terrorífica no sólo en cuanto a la violación de derechos humanos por parte del Ejército israelí, sino también en las consecuencias sociales y económicas. El bloqueo de la mayoría de las ciudades y aldeas palestinas ha significado una reducción del 50% del PNB desde que se inició la Intifada. Hay empresas que tienen que cerrar por falta de suministros. Al  bloqueo de todos los territorios hay que sumar la política de destrucción sistemática contra las áreas productivas y los servicios sociales e infraestructuras básicas. Los colonos y el Ejército han destrozado miles de hectáreas de cultivos, arrancando miles de árboles, miles de olivos; destrozando tuberías principales de suministro de agua. Por otro lado, el bloqueo ya no se hace con los habituales bloques de cemento, sino que ahora, en torno a las ciudades y a las aldeas, se están cavando trincheras de 100 metros para que sea absolutamente imposible entrar o salir, incluidas, por supuesto, las ambulancias, por lo que están muriendo pacientes en ellas.
Miles de estudiantes no pueden llegar a sus escuelas; los hay que desde finales de septiembre no han podido asistir a clase. A esto se añade el cierre por áreas de los territorios, que impide a los trabajadores acudir a sus puestos de trabajo, aunque se encuentren en los propios territorios ocupados. Al carecer de coberturas sociales, la situación se está deteriorando a un ritmo alarmante. Son castigos colectivos que violan, sistemáticamente, los acuerdos de la Convención de Ginebra sobre el trato a población civil.
El Creciente Rojo palestino lleva, desde el inicio de la Intifada, un  muerto y 76 personas heridas entr su personal. La propia sede del Creciente Rojo, vecina a un asentamiento de colonos judíos, ha sido bombardeada en dos ocasiones.
La respuesta por parte del Ejército israelí siempre se dirige contra la población civil, las viviendas, las escuelas, los hospitales. En febrero, bombardearon un internado de niñas ciegas y alcanzaron los dormitorios. Además, los asentamientos están perfectamente ubicados para poder cortar inmediatamente cualquier comunicación entre las poblaciones palestinas y dominar esas ciudades rodeándolas, cortando Cisjordania y Gaza en zonas completamente aisladas con un control total sobre las carreteras. Y hay que recordar que el cierre de los territorios se produjo al día siguiente de la visita de Sharon a la mezquita,antes de que empezara ningún conflicto.

I.S.: Hablabas antes del asesinato de niños, ¿esto es así de una forma premeditada?

G.O.: Absolutamente premeditada. Una de las cosas que han utilizado como arma arrojadiza los israelíes es que los palestinos estaban utilizando a los niños en primera línea de fuego. Esto es una falacia. Yo he visto que en escuelas -tenemos proyectos en escuelas con niños discapacitados- los directores escriben a los padres previniéndoles para que no dejen a los niños, sobre todo a los más pequeños, ver las imágenes de violencia en televisión. Pero es imposible aislar a los niños de algo que están viviendo cotidianamente, cuando ven cómo disparan a un niño que va o viene del colegio, que no está en ninguna manifestación sino en su camino de vuelta o de ida hacia el colegio, o  cuando llegan al colegio y el compañero de al lado no está. Han matado a niños de 9 años en su propia habitación. Los efectos psicológicos que esto causa son enormes. He estado con niños que te dicen que los israelíes quieren matar a todos los niños palestinos. En los dibujos que hacen ves la indefensión que están sintiendo. En una entrevista aparecida en una revista israelí, el periodista preguntaba a un soldado israelí si tenían instrucciones de disparar contra menores de edad. El soldado decía que no, que les habían ordenado no disparar contra menores de 12 años. Claro, el periodista le dice que si no sabe que los menores lo son a partir de los 18, a lo que el soldado responde “¿ah, si?, no lo sabía”.

I.S.: ¿Cómo afecta esta situación a los árabes que viven en Israel?

G.O.:  Te pondré un ejemplo. Salí con el servicio de ambulancias en las llamadas de urgencias a recoger a dos heridos de un accidente de coche ocurrido entre Jerusalén y Ramallah, y, como eran palestinos, pero de Jerusalén, con carta de identidad y seguridad social israelí, solicitaron que se los trasladara al hospital Hadassah de Jerusalén, perfectamete provisto.  Como iban en una ambulancia del Creciente Rojo y eran palestinos, los dos guardias de seguridad que estaban en la entrada no nos perdieron de vista. En recepción encontramos una actitud absolutamente hostil, humillante, despreciativa, sin hacer ni caso de los pacientes, uno de los cuales tenía golpes en el pecho y en la cara y estaba en la camilla. Finalmente apareció una doctora. Por supuesto, hablaba inglés, como todo el mundo que ha ido a la Universidad en Israel. El paramédico del Creciente Rojo trató de explicarle, en inglés, cuál era la situación del paciente y ella le dijo, directamente, que no hablaba inglés y que sólo entendía hebreo; sin mirar al paciente le solicitó que pagara por la asistencia médica que iban a recibir y, tras una absoluta tensión, el paciente que se encontraba mejor nos pidió que los llevaran a Ramallah. Salimos, nos fuimos a Ramallah y llegamos a un hospital del Tercer Mundo, sin ninguna asepsia, sin medios materiales.

I.S.: ¿Qué piensa la gente, tienen alguna esperanza?

G.O.: La esperanza que había en la mayoría de la gente en Palestina era que el Partido Laborista no hubiera llegado a un acuerdo con el Likud, porque eso hubiera supuesto que un gobierno sólo del Likud y encabezado por Sharon, que es un criminal de guerra, quizás no hubiera podido mantenerse mucho tiempo y que hubiera podido surgir otra alternativa, de forma que la sociedad israelí vaya comprendiendo que su seguridad sólo se podrá garantizar sobre el reconocimiento de los derechos del pueblo palestino y de un Estado real, no una república de bantustanes, que es lo que están planteando, desde hace mucho tiempo, los gobiernos israelíes. Desgraciadamente, no es eso lo que ha ocurrido.
 
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