Genocidio Nunca Más
Gregory H. Stanton
Llamamiento publicado en Iniciativa Socialista
número 54, otoño 1999
Millón y medio de armenios, 3 millones de ukranianos, 6 millones
de judíos, 6 millones de gitanos y eslavos, 5 millones de rusos,
5 millones de chinos, un millón de ibos, 1,5 millones de bengalís,
1,7 millones de camboyanos, 250.000 burundeses, 500.000 ugandeses, un millón
de sudaneses, 800.000 ruandeses, un millón de norcoreanos. Los genocidios
y otros asesinatos en masa han matado más gente en este siglo que
todas las guerras juntas. “Nunca más” se ha convertido en “Una y
otra vez”. Una y otra vez, la respuesta al genocidio ha sido demasiado
débil y demasiado tardía.
Durante el genocidio armenio y el Holocausto, la reacción del
mundo fue la negación. En 1994, mientras 800.000 tutsis estaban
muriendo en Ruanda, los abogados del Departamento de Estado discutían
si era un “genocidio”, y el Consejo de Seguridad de la ONU retiró
las tropas de pacificación que podrían haber salvado centenares
de miles de vidas.
El genocidio es la más grave violación de los derechos
humanos. Pero esta violación es diferente de los otras, y requiere
soluciones diferentes. Como el genocidio es casi siempre ejecutado por
fuerzas policiales y militares del país afectado, no puede esperarse
que esas mismas fuerzas se opongan a él, por lo que se requiere
una intervención Internacional. Pero a causa de la ausencia de una
fuerza internacional de reacción rápida y de la parálisis
o falta de voluntad de las Naciones Unidas a la hora de actuar, el genocidio
no ha encontrado resistencia.
La campaña Genocidio Nunca Más pretende ser un colectivo
internacional dedicado a la creación de las instituciones internacionales
y a la instauración de la voluntad política necesarias para
poner fin al genocidio de una vez por todas.
La Campaña tiene seis objetivos:
1. El pronto y efectivo funcionamiento del Tribunal Penal Internacional.
2. La creación de un dispositivo de alerta que advierta al mundo
y, especialmente, al Consejo de Seguridad de la ONU de los riesgos de conflictos
étnicos y genocidios.
3. La reforma del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la
ONU, o, en su defecto, la actuación de la Asamblea General bajo
la Uniting for Peace Resolution (1) cuando la acción del Consejo
sea bloqueada por el veto.
4. El establecimiento de una fuerza de reacción rápida
de las Naciones Unidas en conformidad con los artículos 43-48 de
su Carta.
5. El pago de las deudas con las Naciones Unidas contraidas por los
Estados y el establecimiento de una fidedigna financiación de las
fuerzas de pacificación de la ONU.
6. La emisión de información pública sobre la
naturaleza de los genocidios y su prevención.
Esta Campaña debe representar un esfuerzo mundial descentralizado
de muchas organizaciones. Además de su trabajo para la reforma institucional
de las Naciones Unidas, presionará sobre los gobiernos que, a través
del Consejo de Seguridad de la ONU, puedan actuar ante los primeros signos
de genocidio. La campaña establecerá su propio sistema de
alerta basado en organizaciones no gubernamentales y mantendrá sus
propios sitios web en Internet (www.endgenocide.org).
Sobrepasando el secreto propio de los servicios de inteligencia gubernamentales,
la Campaña espera facilitar el establecimiento de verdaderos nexos
de comunicación confidenciales que permitirán la convergencia
de los miembros de las ONGs humanitarias o dedicadas a la prestación
de asistencia sanitaria, de los denunciantes (2) y de ciudadanos comunes
en una red de inteligencia alternativa que advertirá del conflicto
étnico antes de que se convierta en genocidio.
La Campaña Genocidio Nunca Más abarcará todos
aquellos casos acordes con la definición de genocidio aprobada por
la Convención sobre Genocidio: “la destrucción intencionada,
total o parcial, de un grupo nacional, étnico, racial o religioso,
en tanto que tal”. También abarcará las masacres políticas
masivas, la limpieza étnica y otros crímenes contra la humanidad
similares. No quedará empantanada en discusiones jurídicas
durante las matanzas en masa.
La principal tarea es la construcción de una voluntad política
de actuar. La negación de los hechos es uno de los mecanismos de
defensa utilizados para justificar la inacción. Por ello, el primer
trabajo a realizar para prevenir y detener el genocidio es colocar a los
políticos ante hechos claros e irrefutables. Gran parte de ese trabajo
lo hacen los medios de comunicación. Pero transmitir la información
no es suficiente. Debe ser interpretada para que los políticos comprendan
que las masacres genocidas son sistemáticas, o que los augurios
de genocidio reclaman una actuación tanto como lo hace el aviso
de la proximidad de un huracán. Después, hay que sugerir
opciones de actuación a quienes toman las decisiones políticas,
y hay que ejercer presión sobre ellos para que entren en acción.
La Campaña Genocidio Nunca Más trabajará para
crear esa voluntad política mediante:
1. Un despertar de las conciencias: aumento del conocimiento de la
infomación disponible, manteniendo para ello un cercano contacto
con políticos que jueguen papeles claves en los gobiernos de los
países integrantes del Consejo de Seguridad, a los que se facilitará
información sobre situaciones de genocidio.
2. La formación de los colectivos, trabajando en la creación
de alianzas dirigidas a responder a específicas situaciones genocidas
e implicando a los miembros de la coalición en campañas dirigidas
a la sensibilización pública ante las posibles soluciones.
3. Elaboración y apoyo a la aplicación de propuestas
políticas, preparando documentos alternativos que sirvan de base
a una acción dirigida a impedir el el genocidio en situaciones específicas,
y que serán presentados a los líderes políticos.
La Campaña Genocidio Nunca Más concentrará sus
esfuerzos en prever, prevenir, detener y castigar el genocidio y otras
formas de asesinato masivo. Incluirá el análisis del proceso
genocida en situaciones específicas. No se limitará a estudiar
el genocidio o a dar conferencias sobre él, sino que intentará
impedirlo y construir instituciones que puedan ponerle fin para siempre.
La ubicación de la sede de la Campaña en Washington,
D.C. permitirá influir sobre la política exterior de los
EE.UU., elemento decisivo para una enérgica intervención
humanitaria cuando hay amenaza de genocidio. Pero también se hará
un esfuerzo internacional hacia los gobiernos de otros miembros del Consejo
de Seguridad para crear una voluntad política de las Naciones Unidas,
preferible a una intervención unilateral.
Entre los miembros de la campaña se encuentran la World Federalist
Association, la Leo Kuper Foundation, Physicians for Human Rights, Genocide
Watch Inc, International Alert y The Cambodian Genocide Project Inc. Se
espera que la lista de organizaciones participantes crezca rápidamente.
El director de la Campaña es Gregory Stanton, World Federalist
Association (USA), 418 7th St. SE, Washington, D.C. 20003, Estados Unidos,
teléfono 202-546-3950 o 800-WFA-0123, fax 202-546-3749, correo electrónico:
endgenocide@wfa.org
NOTAS DEL TRADUCTOR
(1) Resolución aprobada el 3 de noviembre de 1950 por la Asamblea
General de las Naciones Unidas, con el propósito de aumentar su
capacidad para asumir responsabilidades de cara al mantenimiento de la
paz y la seguridad internacional.
(2) El original en inglés usa el término whistle-blowers,
“los que dan la señal de alarma” o “tocan el silbato”. Esa expresión
se utiliza frecuentemente para designar a aquellos que denuncian, desde
dentro de alguna organización, empresa, institución,
gobierno, etc., casos de corrupción o abuso cometidos por dicha
entidad.