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 Ochenta tesis

para un nuevo frente por la paz

Gush Shalom

 
"80 Theses for a New Peace Camp" ha sido publicado por la organización pacifista israelí Gush Shalom
info@gush-shalom.org; http://www.gush-shalom.org)
 

1.El proceso de paz se ha derrumbado, y ha arrastrado junto a él a gran parte del movimiento israelí por la paz.

2. Una serie de circunstancias pasajeras, tales como los asuntos personales o partidistas, los liderazgos fracasados, los intereses particulares, la evolución política interna o mundial, no dejan de asemejarse, por muy importantes que sean, a la espuma de las olas, ya que no pueden explicar adecuadamente lo ocurrido.

3.La verdadera explicación sólo puede ser encontrada tras la superficie, en las raíces del conflicto histórico entre las dos naciones.

4.El proceso de Madrid-Oslo fracasó porque los objetivos de cada parte entraban en conflicto con los de la otra parte..

5.Los objetivos de cada una de las partes emanaban de sus intereses nacionales básicos y se formaban a partir de sus narraciones históricas y de puntos de vista diferentes sobre el conflicto que ha tenido lugar durante los últimos 120 años. Las versiones nacionales israelí y palestina respecto a la historia son totalmente contradictorias, tanto en su globalidad como en cada uno de sus detalles.

6.Los negociadores y quienes toman las decisiones en el lado palestino actuaron con un completo olvido del "relato" nacional palestino. Incluso cuando tuvieron una sincera buena voluntad de alcanzar una solución, sus esfuerzos estaban condenados al fracaso por no comprender los deseos, traumas, temores y esperanzas del pueblo palestino. Aunque no hay simetría entre las dos partes, la actitud palestina fue similar.

7. Un conflicto histórico de tanta duración sólo puede ser resuelto si cada parte es capaz de comprender el mundo nacional-espiritual del otro y está dispuesto a aproximarse a él como un igual.. Una actitud insensible, condescendiente y arrogante excluye cualquier posibilidad de alcanzar un acuerdo que dé solución al conflicto.

8.El gobierno de Barak, que había inspirado tanta esperanza, tuvo todas esas actitudes, por lo que se produjo una enorme brecha entre su promesa inicial y los desastrosos resultados.

9. Una parte importante del viejo movimiento por la paz (también denominada "izquierda sionista") compartió esas mismas actitudes y, por tanto, se derrumba junto al gobierno al que daba apoyo.

10. Por consiguiente, el principal papel de un nuevo movimiento por la paz israelí reside en conseguir librarnos de los falsos mitos y de las visiones unilaterales del conflicto. Esto no significa que el "relato" israelí deba ser automáticamente rechazado y aceptado sin discusión el "relato" palestino. Pero requiere una mente abierta para escuchar y comprender la otra posición en este conflicto histórico, a fin de trazar un puente entre los dos "relatos" nacionales.

11. Cualquier otro camino conducirá a una interminable persistencia del conflicto, con ostensibles períodos de conciliación y tranquilidad frecuentemente interrumpidos por acciones hostiles violentas entre las dos naciones y entre los mundos israelí y árabe. Considerando el desarrollo de las armas de destrucción masiva, los sucesivos estallidos de hostilidad entre las partes en conflicto podrían llevar a la destrucción mutua.
 
 

La raíz del conflicto

12. El conflicto israelí-palestino es la continuación del choque histórico entre el movimiento sionista y el pueblo árabe-palestino, que comenzó a finales del siglo XIX y que aún no ha finalizado.

13. El movimiento sionista fue, esencialmente, una reacción judía a la emergencia de los movimientos nacionales en Europa, todos ellos hostiles a los judíos. Rechazados por las naciones europeas, algunos judíos decidieron establecerse como nación separada y, siguiendo el nuevo modelo europeo, alzar su propio Estado nacional en el que podrían ser dueños de su propio destino. El principio de separación, base de la idea sionista, tuvo posteriormente grandes consecuencias. El dogma sionista según el cual no puede existir una minoría en el marco de un Estado nacional homogéneo acorde al modelo europeo, condujo luego a la exclusión práctica de toda minoría nacional en el Estado sionista que nació cincuenta años más tarde.

14. Motivos religiosos y tradicionalistas condujeron al movimiento sionista hacia Palestina (Eretz Israel en hebreo) y se tomó la decisión de establecer en esta tierra el Estado judío, con el lema "una tierra sin pueblo para un pueblo sin una tierra", máxima que fue adoptada no solamente a causa de la ignorancia, sino también por la generalizada arrogancia que predominaba en la Europa de aquel entonces hacia los pueblos no europeos.

15. Palestina no estaba vacía, ni a finales del siglo XIX ni en ningún otro período. En aquel entonces, vivían allí medio millón de personas, árabes un 90% de ellos. Por supuesto, esta población puso objeciones a la incursión de otra nación en su tierra.

16. El movimiento nacional árabe surgió casi simultáneamente con el sionista, con el propósito inicial de luchar contra el Imperio Otomano y después contra los regímenes coloniales construidos tras su destrucción al finalizar la I Guerra Mundial. Un movimiento nacional árabe-palestino específico se desarrolló tras la creación británica de un Estado separado denominado "Palestina", a lo largo de la lucha contra la infiltración sionista.

17. Desde la finalización de la I Guerra Mundial, ha habido una pugna constante entre dos movimientos nacionalistas, el sionista judío y el árabe-palestino, que aspiran a cumplir sus objetivos -que se niegan mutuamente- dentro del mismo territorio. Esta situación no se ha modificado aún.

18. El movimiento sionista ganó fuerza cuando se intensificó la persecución de los judíos en Europa y cuando todos los países del mundo cerraron las puertas a aquellos que trataban de escapar del infierno. El Holocausto, que segó las vidas de seis millones de judíos, dio autoridad moral y política a la exigencia sionista que condujo al establecimiento del Estado de Israel.

19. El pueblo palestino, testigo del aumento de la población judía en su tierra, no podía comprender por qué motivo debían pagar ellos el precio de los crímenes contra los judíos cometidos por europeos. Hicieron frente violentamente Protestaron violentamente contra nuevas inmigraciones judías y se opusieron a la compra de tierras por judíos.

20.El completo olvido en que cada uno de los dos pueblos dejó la existencia nacional del otro condujo inevitablemente a que percepciones falsas y deformadas echaran profundas raíces en sus conciencias colectivas. Actualmente, estas percepciones afectan a la actitud de cada uno de estos dos pueblos hacia el otro.

21. Los árabes creyeron que los judíos habían sido implantados en el país por el imperialismo occidental, a fin de subyugar al mundo árabe y controlar sus riquezas. Esta convicción se fortaleció a causa de que el movimiento sionista trató siempre de alcanzar una alianza con, al menos, una potencia occidental (Alemania, Gran Bretaña, Francia, EEUU) para vencer la resistencia árabe, lo que dio como resultado una cooperación práctica y una comunidad de intereses entre el proyecto sionista y las fuerzas imperialistas y colonialistas, dirigidas contra el movimiento nacionalista árabe.

22.Los judíos, por otra parte, se convencieron de que la resistencia árabe al proyecto sionista que prometía salvar a los judíos de las llamas europeas era consecuencia de la naturaleza asesina de los árabes y del Islam. Para ellos, los combatientes árabes eran "bandas" y las sublevaciones eran denominadas como "motines" (Realmente, en los años 20, el más extremista de los líderes sionistas, Zéev Jabotinsky, era casi el único que reconocía que la resistencia árabe al sionismo era inevitable y natural, y, desde ese punto de vista, la justa reacción de una población "nativa" para defender su país contra invasores extranjeros. También reconoció el hecho de que los á constituían en el país una entidad nacional diferenciada, y ridiculizaba los intentos hechos para sobornar a los líderes de otros países árabes para poner fin a la resistencia árabe-palestina. Sin embargo, la conclusión de Jabotinsky fue que había que erigir un "muro de acero" contra los Arabes y aplastar su resistencia por la fuerza.)

23. Esta total contradicción en cómo se perciben los hechos afecta a todos los aspectos del conflicto. Por ejemplo, los judíos interpretaron su lucha por el "Jewish Labor" como un esfuerzo social progresista para transformar una nación de comerciantes y especuladores en otra de obreros y campesinos. Los árabes, por su lado, vieron en ella un criminal intento sionista para desposeerlos, para expulsarlos del mercado de trabajo y para crear, sobre su país, una economía judía separada, de la que los árabes eran marginados.

24. Los sionistas se sentían orgullos de haber "rescatado la tierra". La habían comprado utilizando dinero aportado por judíos de todo el mundo. Los "Olim" (nuevos inmigrantes, literalmente peregrinos) que antes habían sido intelectuales y comerciantes, ahora se ganaban la vida con el sudor de su frente. Pensaban que habían logrado todo eso por medios pacíficos y sin despojar de nada a un solo árabe. Para los árabes, sin embargo, se trataba de un cruel relato de desposesión y de expulsión. Los judíos compraban las tierras a ricos terratenientes árabes y después expulsaban por la fuerza a los fellahin que, durante varias generaciones, vivían y se ganaban la vida en esas tierras. Para lograr apoyo a sus esfuerzos, los sionistas establecieron acuerdos con las policías turca y, más tarde, británica. Los árabes veían, con desaliento, como se les quitaba su tierra.

25. Contra la pretensión sionista de haber convertido "un desierto en un jardín", los árabes citaron los testimonios de viajeros europeos que hablaron de una Palestina que, durante varios siglos, era descrita como una tierra poblada y floreciente tierra, equiparable a cualquiera de las regiones vecinas.
 
 

Independencia y desastre

26. El contraste entre las dos versiones nacionales culminó en la guerra de 1948, denominada por los judíos "la Guerra de Independencia" o "la Guerra de Liberación", pero calificada por los árabes como "El Naqba", el desastre.

27.Al intensificarse el conflicto en la región, y bajo el resonante impacto del Holocausto, las Naciones Unidas decidieron dividir el país en dos Estados, uno judío y otro árabe, mientras que Jerusalén y sus alrededores debían constituir una unidad separada, bajo jurisdicción internacional. A los judíos se les asignó el 55% de la tierra, incluyendo el despoblado Negev.

28. El Movimiento Sionista aceptó el plan de partición, convencido de que lo crucial era establecer un firme fundamento para la soberanía Judía. En reuniones cerradas, David Ben-Gurion nunca escondió su intención de expandir, a la primera oportunidad que se presentase, el territorio dado a los judíos. Por esa razón, la declaración de independencia no definió las fronteras del país, que aún no ha establecido fronteras definitivas.

29. El mundo árabe no aceptó el plan de partición y lo considero como un soez intento de las Naciones Unidas, en ese tiempo un club de las naciones occidentales o comunistas, para dividir un país que no le pertenecía. El que se entregase más de la mitad del país a la minoría judía, apenas un tercio de la población, hacía todo esto aún más imperdonable ante sus ojos.

30.Lla guerra iniciada por los árabes tras el plan de partición fue, incontestablemente, una guerra "étnica", en la que cada lado busca conquistar tanto territorio como le sea posible y expulsar a la población perteneciente a la otra parte del conflicto. Una campaña semejante (que más tarde ha sido denominada "limpieza étnica") siempre involucra expulsiones y atrocidades.

31. La guerra de 1948 fue una extensión directa del conflicto entre sionistas y árabes, en la que cada parte trataba de cumplir sus fines. Los judíos quisieron establecer un Estado nacional homogéneo, tan grande como fuese posible, y los árabes querían erradicar a la entidad judía-sionista que se había establecido en Palestina.

32. Ambas partes recurrieron alas "limpiezas étnicas", integradas en su lucha. Muy pocos árabes permanecieron en territorios capturados por los judíos y ningún judío permaneció en territorios capturados por los árabes. Sin embargo, como los territorios capturados por los judíos eran mucho más grandes que los capturados por los árabes, el resultado se desequilibró. (Las ideas de "intercambio de población" y de "traslado" fueron propuestas por organizaciones sionistas ya en la década de 1930. Efectivamente, esto significaba la expulsión de la población árabe. Por otra parte, muchos árabes creyeron que los sionistas deberían regresar a su lugar de procedencia)

33. El mito de "pocos contra muchos" fue cultivado por los judíos, describiendo la posición de una comunidad judía de 650.000 personas contra todo el mundo árabe, formado por unos cien millones de personas. La comunidad judía perdió el 1% de su población en la guerra. Los árabes pintaron un cuadro completamente diferente: una población fragmentada, sin liderazgo nacional que hablase en su nombre, sin un mando unificado sobre sus débiles fuerzas, con pobres, pocas y obsoletas armas, enfrentada con una sumamente bien organizada comunidad judía, muy entrenada en el uso de sus armas. Los países árabes vecinos traicionaron a los palestinos y, cuando finalmente enviaron sus ejércitos, actuaron compitiendo unos con otros, sin coordinación y sin plan común. Desde un punto de vista social y militar, las capacidades combatientes del lado israelí eran muy superiores a las de los Estados árabes, que habían emergido recientemente de la era colonial.

34. Según el plan de las Naciones Unidas, se suponía que el Estado judío incluiría alrededor de un 40% de población árabe. Durante la guerra el Estado judío expandió sus fronteras y acabó ocupando el 78% de la tierra. Este área quedó casi desprovista de población árabe. Permaneció un aparte de las poblaciones árabes de Nazareth y algunas aldeas de Galilea. Las aldeas situadas en el Triángulo habían sido entregadas a Israel por el Rey Abdullah y, por lo tanto, no podían ser evacuadas.

35. Unos 750.000 palestinos fueron desarraigados durante la guerra. Algunos de ellos huyeron por miedo a las batallas, como hacen las poblaciones civiles en todas las guerras. Otros fueron ahuyentados por actos de terror como la masacre de Dir-Yassin, o sistemáticamente expulsados por operaciones de "limpieza étnica".

36.No menos importante que la propia expulsión es el hecho de que no se permitían el regreso de los refugiados a sus hogares una vez concluidas las batallas, como sucede en las guerras convencionales. Muy por el contrario, el nuevo Israel vio en el desplazamiento de los árabes una bendición, y procedió a demoler totalmente 450 pueblos árabes. Los nuevos pueblos judíos se construyeron sobre las ruinas, y recibieron nuevos nombres hebreos. Las casas abandonadas en las ciudades fueron repobladas con nuevos inmigrantes.
 
 

Un Estado judío

37. La firma de los acuerdos de alto de fuego al final de la guerra de 1948 no dio fin al conflicto histórico, que, de hecho, se elevó a nuevos y más intensos niveles.

38. El nuevo Estado de Israel dedicó sus primeros años a la consolidación de su homogéneo carácter nacional como un " Estado Judío". Una gran parte de la tierra fue expropiada a los "ausentes" (los refugiados), a los oficialmente designados como "ausentes presentes" (los árabes que permanecieron en Israel pero no fueron reconocidos como ciudadanos) e incluso a los ciudadanos árabes de Israel, a los que también se arrebató la mayor parte de sus tierras. Sobre todas esas tierras, se creó una densa red de comunidades judías. Se invitó e instó a la llegada en masa de "inmigrantes" judíos. Este gran esfuerzo multiplicó en pocos años el poder del Estado.

39. Al mismo tiempo, el Estado condujo enérgicamente una política tendente a borrar a la entidad palestina como entidad nacional. Con la ayuda israelí, el monarca transjordano Abdullah tomo el control de Cisjordania y desde entonces hay, en efecto, una garantía militar israelí para la existencia del Reino de Jordania.

40.El razonamiento principal que sustentó el tratado entre Israel y el reino hachemita, que ha estado en vigor durante tres generaciones, fue la conveniencia de impedir el establecimiento de un Estado independiente árabe-palestino, considerado – entonces y ahora– como un obstáculo a la realización del objetivo sionista.

41. A finales de los años cincuenta tuvo lugar un cambio histórico en el lado palestino: la fundación del movimiento Fatah por Yasser Arafat y sus compañeros, con el propósito de desembarazar de la custodia de los gobiernos árabes al movimiento palestino de liberación. No fue casualidad el que este movimiento surgiera tras el fracaso del gran concepto pan-árabe cuyo principal representante fue Gamal Abd-el-Nasser. Hasta ese momento, muchos palestinos habían esperado su incorporación a una nación árabe unificada. Cuando esta esperanza decayó, resurgió la identidad nacional palestina diferenciada.

42. La OLP fue creada por Gamal Abd-el-Nasser para impedir una acción autónoma palestina que le pudiese involucrar en una guerra con Israel. La organización debía servir para imponer la autoridad egipcia sobre los palestinos. Sin embargo, tras la derrota árabe en la guerra de junio de 1967, Fatah, conducido por Yasser Arafat, tomó la dirección de la OLP, siendo desde entonces el único representante del pueblo palestino.
 
 

La guerra de los seis días

43. Al igual que ha ocurrido con todos los acontecimientos de los últimos 120 años, la guerra de junio de 1967 ha sido vista de forma muy diferente por ambos bandos. Según el mito israelí, fue una desesperada guerra defensiva, que milagrosamente dejó mucha tierra en manos de Israel. Según el mito palestino, los líderes de Egipto, Siria y Jordania cayeron en una trampa israelí colocada con el propósito de apropiarse de lo que quedaba de Palestina.

44. Muchos israelíes creen que la "guerra de los seis días" fue la raíz de todos los males y que sólo por causa de ella un Israel progresista y amante de la paz se convirtió en conquistador y ocupante. Esta convicción les permite sostener la absoluta pureza del sionismo y del Estado de Israel hasta ese punto de la historia y preservar sus viejos mitos. Esta leyenda no es verdadera.

45. Sin embargo, la guerra de 1967 abrió una nueva fase en la vieja lucha entre los dos movimientos nacionales. No cambió la esencia; sino las circunstancias. Los objetivos esenciales del movimiento sionista -un Estado judío, la expansión y el asentamiento de colonos- daban grandes pasos hacia adelante. Las particulares circunstancias de esta guerra hicieron imposible la puesta en marcha de masivas operaciones de limpieza étnica, pero varios centenares de miles de palestinos fueron expulsados.

46. Si el plan de partición de 1947 asignó a Israel el 55% de la tierra (Palestina), un 23% más fue capturado en la guerra de 1948, y el 22% restante, situado al otro lado de la "Línea verde" (línea de división establecida por el armisticio) siguió el mismo camino con la guerra de 1967, de forma que Israel, inadvertidamente, unió, bajo su dominación, al pueblo palestino, incluyendo a parte de los refugiados.

47. Tras pronto como la guerra terminó, dio comienzo el movimiento de asentamiento de colonos. Casi todas las corrientes políticas del país participaron este movimiento, desde el nacionalismo mesiánico de "Gush Emunin" hasta el "izquierdista" Movimiento Unido de Kibbutz. Los primeros colonizadores recibieron amplio apoyo de la mayor parte de los políticos, a derecha e izquierda, desde Yigal Alon (asentamiento judío en Hebrón) a Shimon Peres (asentamiento de Kdumim).

48. El hecho de que todos los gobiernos de Israel han cultivado y fomentado los asentamientos, aunque en diferentes grados, prueba que la aspiración colonizadora no estuvo restringida a un específico campo ideológico, sino que afectó a todo el movimiento sionista. La impresión de que una pequeña minoría ha dirigido el movimiento de colonos es ilusoria. Sólo un esfuerzo consolidado por parte de todas las agencias gubernamentales desde 1967 hasta hoy podría haber producido la infraestructura legislativa, estratégica y presupuestaria requerida para un empeño tan caro y duradero.

49. La infraestructura legislativa incorpora la engañosa suposición de que la "Autoridad de Ocupación" es la propietaria de "tierras de propiedad gubernamental", aunque es evidente que se trata de las esenciales reservas territoriales de la población palestina. También es evidente que el movimiento de asentamiento de colonos contraviene el Derecho Internacional.

50. La controversia entre los partidarios del "Gran Israel" y los del "compromiso territorial" es, esencialmente, una disputa sobre cómo alcanzar la aspiración sionista básica: un Estado judío homogéneo sobre un territorio tan extenso como sea posible. Los partidarios del "compromiso" enfatizan el aspecto demográfico y quieren impedir la inclusión de la población palestina en el Estado. Los partidarios del "Gran Israel" ponen el énfasis en el aspecto geográfico y creen (privada o públicamente) que es posible expulsar del país a la población no judía (nombre en código de esta operación: "Transfer").

51. El Estado Mayor del ejército israelí jugó un papel importante en la planificación y construcción de los asentamientos. Crearon su mapa (identificado con Ariel Sharon): bloques de asentamientos, carreteras de circunvalación, laterales y longitudinales, de forma que Cisjordania y la franja de Gaza quedan cortadas en pedazos, en los que los palestinos se encuentran encerrados en enclaves aislados, rodeados por asentamientos y fuerzas de ocupación.

52.Los palestinos emplearon varios métodos de resistencia, principalmente incursiones a través de las fronteras con Jordania y el Líbano y ataques en el interior de Israel o en cualquier lugar del mundo. Los israelíes denominan "terrorismo" a estos actos, vistos por los palestinos como resistencia legítima de una nación ocupada. Durante largo tiempo, la dirección de la OLP; encabezada por Yasser Arafat, ha sido considerada como terrorista por parte de los israelíes, pero gradualmente ha obtenido el reconocimiento internacional como único representante legítimo del pueblo palestino.

53.Cuando los israelíes comprobaron que estas acciones no ponían fin a los asentamientos de colonos, que gradualmente les iban arrebatando la tierra sobre la que pisaban, decidieron, a finales de 1987, poner en marcha la Intifada, una sublevación de todos los sectores de la población. En esta Intifada, 1.500 palestinos han muerto, incluidos centenares de niños, un número de víctimas varias veces superior al sufrido por los israelíes.
 
 

El proceso de paz

54. La guerra de octubre de 1973, que comenzó con la victoria sorprendente de las fuerzas egipcias y sirias y terminó con su derrota, convenció a Yasser Arafat y a sus allegados de que no podían obtener sus objetivos por vía militar. Decidió entonces embarcarse en una trayectoria política encaminada hacia la consecución de un acuerdo con Israel que permitiese, al menos, el logro parcial de los objetivos nacionales a través de la negociación.

55. Para preparar el terreno, Arafat entró en contacto por primera vez con personalidades israelíes que pudiesen influir sobre la opinión pública y sobre la política gubernamental israelíes. Sus emisarios (Said Hamami e Issam Sartawi) se reunieron con figuras públicas israelíes, pioneras del movimiento por la paz, que en 1975 crearon el "Consejo israelí por la paz israelí-palestina".

56. Estos contactos, así como el creciente cansancio de los israelíes ante la Intifada, la retirada jordana de Cisjordania y el cambio en la situación internacional (derrumbe del bloque comunista, guerra del Golfo) condujeron hacia la conferencia de Madrid y, posteriormente, a los acuerdos de Oslo.
 
 

Los acuerdos de Oslo

57. Los acuerdos de Oslo tuvieron aspectos positivos y aspectos negativos.

58. Como aspecto positivo, este acuerdo significó el primer reconocimiento oficial israelí del pueblo palestino y de su liderazgo nacional, así como el reconocimiento de la existencia de Israel por parte del movimiento nacional palestino. Respecto a esto, el acuerdo (y el intercambio previo de cartas) tuvo una importancia histórica suma.

59. En efecto, el acuerdo dio al movimiento nacional palestino una base territorial sobre Palestina, la estructura de un "estado en formación" fuerzas armadas propias, hechos que jugarían un importante papel en la continuidad de la lucha palestina. Para los israelíes, el acuerdo les abrió las puertas hacia el mundo árabe y puso fin a los ataques palestinos durante la vigencia efectiva de los acuerdos.

60. El principal defecto material de los acuerdos es que los objetivos que ambas partes esperaban obtener eran totalmente diferentes. Los palestinos vieron en ellos un compromiso temporal que pavimentaba la ruta hacia el fin de la ocupación y el establecimiento de un Estado palestino en todos los territorios ocupados. Por otra parte, los sucesivos gobiernos israelíes los veían como una manera de mantener la ocupación sobre una amplia zona de Cisjordania y de la franja de Gaza, con un autogobierno palestino cuyo papel sería el de una agencia auxiliar de seguridad para la protección de Israel y de los asentamientos.

61. En consecuencia, Oslo no representó el comienzo de un proceso que llevase a la finalización del conflicto, sino el inicio de una nueva fase del conflicto.

62. Dado que las expectativas de ambas partes eran tan divergentes y permanecían completamente unidas a su propio "relato" nacional, cada apartado de los acuerdos era interpretado de manera totalmente diferente por las partes firmantes. Además, muchos de los aspectos incluidos en el acuerdo no fueron puestos en práctica.

63. Durante el período del "proceso de Oslo", Israel siguió dando un fuerte impulso a la expansión de los asentamientos, creando algunos nuevos, ampliando los existentes, construyendo una compleja red de carreteras de circunvalación, expropiando tierras, arrancando plantaciones, etc. Los palestinos, por su parte, usaron ese tiempo para fortalecerse, dentro y fuera del ámbito de los acuerdos. De hecho, el enfrentamiento histórico se mantuvo y ni siquiera disminuyó bajo las apariencias de las negociaciones y del "proceso de paz", que se convirtió en un mero sucedáneo de una paz real.

64. Yitzhak Rabin, en contraste con la imagen que se ha difundido, especialmente tras su asesinato, mantuvo vivo el conflicto, aunque simultáneamente gestionaba el proceso político con el propósito de obtener la paz en términos israelíes. Como era un discípulo del "relato" sionista y aceptaba su mitología, Rabin sufría una verdadera disonancia cognitiva cuando sus esperanzas de paz chocaban con su mundo conceptual. Parece que sólo al final de su vida comenzó a asumir en su fuero interno parte del relato histórico palestino.

65. El caso de Shimon Peres es mucho más grave. Se creó una imagen internacional de hombre de paz e incluso amoldó su lenguaje a esa imagen ("el nuevo Oriente Medio"), pero seguía siendo esencialmente un tradicional halcón sionista, como quedó claro durante el corto y violento período en que fue primer ministro tras el asesinato de Rabin y, nuevamente, con su actual papel de portavoz y apologista de Sharon.

66. La expresión más clara del dilema israelí la ha dado Ehud Barak, que llegó al poder completamente convencido de su capacidad para cortar el nudo gordiano de este conflicto histórico con un golpe espectacular, al modo de Alejandro el Grande. Pero Barak enfocó el problema desde una total ignorancia del "relato" palestino y despreciando su importancia. Presentó sus propuestas como ultimátums y se sorprendía y enfurecía cuando eran rechazadas.

67. Ante sí mismo y ante el lado israelí en general, Barak "revolvió todas las piedras" e hizo a los palestinos "ofertas más generosas que cualquier otro primer ministro anterior". A cambio, quería que los palestinos firmaran el "fin del conflicto". Los palestinos consideraron absurda esta pretensión absurda, ya que Barak les pedía efectivamente que renunciasen a sus aspiraciones nacionales básicas, como el derecho al retorno y la soberanía sobre Jerusalén Este y sobre el Templo de la Montaña. Además, aunque Barak presentó la exigencia de anexión de territorios como asunto que sólo afectaba a unos porcentajes insignificantes (los "bloques de asentamientos"), según cálculos palestinos se trataba realmente de un 20% de la tierra más allá de la Línea Verde.

68. Desde el punto de vista palestino, ellos habían hecho ya el compromiso decisivo al aceptar establecer su Estado siguiendo la Línea Verde, sobre un mero 22% de su tierra natal histórica. Por lo tanto, sólo podrían aceptar pequeños cambios fronterizos en el contexto de intercambios territoriales. La posición israelí tradicional es que los logros de la guerra de 1948 son hechos incuestionables que el compromiso requerido debe hacerse en torno al 22% de tierra restante.

69. Al igual que ocurre con casi todas las palabras y conceptos, el término "concesión" tiene diferente significado para ambas partes. Los palestinos creen que ellos ya han "concedido" el 78% de su tierra al aceptar el 22% restante. Los israelíes creen que ellos "conceden" cuando aceptan "dar" una parte de ese mismo 22% (Cisjordania y franja de Gaza).

70. La cumbre de Camp David en el verano de 2000, impuesta a Arafat contra su voluntad, fue prematura y llevó las cosas a un climax. Las exigencias de Barak, presentadas como propuestas de Clinton, eran que los palestinos, para poner fin al conflicto, renunciasen al Derecho al retorno -y al retorno en sí mismo-, que aceptasen complicadas fórmulas sobre Jerusalén este y el Templo de la Montaña sin lograr ninguna soberanía en esos espacios, que aceptasen grandes anexiones territoriales en Cisjordania y la franja de Gaza, así como una presencia militar israelí en grandes áreas y el control israelí de las fronteras que separarían al estado palestino del resto del mundo. Ningún líder palestino firmaría nunca tal acuerdo y así la cumbre terminó en el estancamiento y poniendo punto final a las carreras políticas de Clinton y Barak.
 
 

Al-Aqsa Intifadah

71. El fracaso de la cumbre, la desaparición de cualquier esperanza en un acuerdo entre ambas partes y la incondicional postura pro-israelí de EEUU, condujo inevitablemente a otra ronda de enfrentamientos violentos, que se ha ganado el título de.l .Al-Aqsa Intifadah. Para los palestinos, se trata de una sublevación nacional justificada contra una ocupación sin perspectiva de final y que les va expulsando, día a día, de sus tierras. Para los israelíes, la Intifada es una explosión de terrorismo criminal. Para los palestinos, los ejecutantes de estos actos son héroes nacionales para los palestinos, pero para los israelíes son asesinos despiadados que deben ser liquidados.

72. Los medios de comunicación oficiales ya no hablan en Israel de colonos, sino de "residentes", de forma que cualquier ataque que sufran es considerado un crimen contra civiles. Los palestinos consideran a los colonos como la vanguardia de una peligrosa fuerza enemiga que pretende despojarles de su tierra, y que, por tanto, debe ser derrotada.

73. Durante la Intifada se ha derrumbado una gran parte del "frente de paz" israelí, mostrando que tenía pies de barro. Especialmente después de que Barak "revolviese todas las piedras" e hiciese "ofertas más generosas que cualquier otro primer ministro", la conducta palestina se hizo incomprensible para esta parte del "frente de paz" pues nunca había revisado el "relato" sionista ni asumido que también existía un "relato" palestino. La única explicación que les quedaba era que los palestinos les habían engañado, que nunca habían pretendido alcanzar la paz y que su propósito era arrojar los judíos al mar, como siempre ha sostenido la derecha sionista.

74. Como resultado de esto, la línea divisora entre la "derecha" y la "izquierda" sionistas ha desaparecido. Los líderes del Partido Laborista se han unido al gobierno de Sharon, llegando a ser sus más eficaces apologistas (Shimon Peres), tomando parte incluso la, formalmente, oposición izquierdista (Yossi Sarid). Esto prueba nuevamente que el "relato" sionista es el factor decisivo que unifica todas las facetas del sistema político en Israel, haciendo insignificantes las distinciones entre Rehavam Zeevi y Avraham Burg, Yitzhak Levi y Yossi Sarid.

75. Ha declinado de forma notable la voluntad palestina para reabrir un diálogo con fuerzas israelíes partidarias de la paz, como consecuencia de la desilusión con el "gobierno de izquierda" que había inspirado tantas esperanzas tras los años de Netanyahu, y también a causa de, salvo pequeños grupos radicales, en Israel no se ha escuchado ninguna voz contra la brutal reacción de las fuerzas de ocupación. La tendencia a cerrar filas, típica de cualquier nación en una guerra de liberación, permite las fuerzas palestinas nacionalistas y religiosas de signo extremista vetar cualquier intento de cooperación entre israelíes y palestinos.
 
 

Un nuevo frente por la paz

76. El fracaso del viejo frente por la paz israelí hace necesario la creación de uno nuevo, real, actual, efectivo y fuerte, que pueda influir sobre la opinión pública israelí y propiciar una completa revisión de los viejos axiomas de cara a lograr un cambio en el sistema político israelí.

77. Para conseguirlo, el nuevo frente por la paz debe conducir a la opinión pública hacia una valiente reconsideración del "relato" nacional y librarle de sus falsos mitos. Debe esforzarse para unir las versiones históricas de ambos pueblos en un único "relato", no dependiente de las decepciones históricas y capaz de ser aceptado por ambas partes.

78. Debe simultáneamente educarse a la opinión público para que reconozca que, pese a los aspectos hermosos y positivos del proyecto sionista, se cometió una terrible injusticia contra el pueblo palestino. Esta injusticia, que alcanzó su apogeo durante el "Naqba", nos obliga a asumir la responsabilidad y a corregirla en todo lo que sea posible.

79. Con una nueva comprensión del pasado y del presente, el nuevo frente por la paz deber formular un plan de paz basado en los siguientes principios:

(i) El establecimiento, al lado de Israel, de un Estado palestino independiente y libre.

(ii) La Línea Verde será la frontera entre los dos Estados. Serán posibles limitados intercambios territoriales, por mutuo acuerdo.

(iii) Los asentamientos israelíes serán evacuados del territorio del Estado Palestino.

(iv)La frontera entre los dos Estados estará abierta al movimiento de personas y mercancía, siguiendo las normas que hayan acordado ambas partes.

(v) Jerusalén será la capital de ambos Estados, con Jerusalén Oeste como capital de Israel y Jerusalén Este como capital de Palestina. El Estado palestino tendrá completa soberanía en Jerusalén Este, incluyendo Haram al-Sharif (Templo de la Montaña). El Estado de Israel tendrá soberanía completa en Jerusalén Oeste, incluyendo el Muro Oeste y el barrio judío. Ambos Estados alcanzarán un acuerdo sobre la unidad de la ciudad en el ámbito físico y municipal.

(vi) Israel reconocerá, como principio, el Derecho palestino al retorno como un derecho humano inajenable. La solución práctica al problema se hará sobre un acuerdo basado en consideraciones justas y prácticas, e incluirá tanto el retorno al territorio del Estado de Palestina como el retorno al Estado de Israel o la compensación.

(vii) Los recursos hidrológicos se controlarán conjuntamente y serán distribuidos de común acuerdo,, de forma equitativa y justa.

(viii) Un acuerdo entre ambos Estados garantizará su seguridad y tomará en consideración las necesidades específicas de cada Estado.

(ix) Israel y Palestina colaborarán con otros Estados en la región, para establecer una comunidad de oriente medio, siguiendo el modelo de la Unión Europea.

80. La firma de un acuerdo de paz y su honesta implementación conduciría a una conciliación histórica entre las dos naciones, basada en la igualdad, la cooperación y el respecto mutuo.
 
 
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