La guerra de Irak
y el "imperialismo americano"
José Luis Redondo
Iniciativa Socialista, número 68, primavera 2003
La guerra o, más bien, la invasión de Irak ha comenzado y
puede que ya haya concluido cuando salga esta revista, ni tan corta como
esperaba el gobierno de Bush ni tan larga como desearía Sadam Hussein.
Estamos asistiendo a un teatro de operaciones, que es precisamente eso,
la representación del poder militar de USA y la presentación
en escena de las nuevas armas que han incorporado las últimas tecnologías.
El control de Irak y la guerra como el medio imprescindible para ello
ha sido un objetivo perseguido por el gobierno republicano, lo han intentado
con el apoyo del Consejo de Seguridad pero han tenido que realizarlo de la
peor forma posible, prácticamente con sólo el apoyo de Blair,
el patético de Aznar y de forma secundaría de otros países
con escaso peso internacional (aunque merecería la pena analizar
la situación de aquellos que estuvieron en la órbita de la
Unión Soviética).
Se han escrito muchas páginas sobre los motivos de la Administración
Bush para lanzar esta guerra, pero sin duda la motivación es multicausal,
pueden citarse:
- La manifestación del poder “imperial” USA eliminando
regímenes que puedan suponer un peligro futuro, es la teoría
de la guerra preventiva.
- La intervención en el Oriente Medio para controlar la zona, de
acuerdo con Israel.
- El control del país con mayores reservas petrolíferas
después de Arabia Saudí, para que Estados Unidos puedan asegurar
los recursos para mantener el desarrollo basado en el despilfarro energético
que practican.
- Los intereses de las industrias de armamento y del petróleo americanas,
relacionadas con miembros de la Administración americana y del propio
Bush.
- El fundamentalismo religioso, de cristiano renacido de Bush, portavoz
de Dios para la imposición de la democracia americana.
Todos estos factores se han concentrado de forma que se han convertido
en operativas las propuestas teóricas de R. Kagan, Wolfowitz y otros,
llamando a construir el imperio americano por encima de cualquier legalidad
y al margen de tratados e hipotecas, el nuevo orden mundial. Un nuevo orden
en el que la ONU, la OTAN y desde luego la Unión Europea no son vistas
más que como molestias, obstáculos a liquidar, organismos representativos
del periodo histórico que comenzó en la Segunda Guerra Mundial.
En este primer envite la ONU ha quedado tocada, aunque manteniendo su legitimidad
al negarse a ratificar la invasión sobre Irak y la OTAN aparece como
inservible, tanto para la nueva política americana como para las
necesidades de la UE, probablemente no desaparecerá pero se abandonará
como un mueble viejo al que no interesa recurrir. Más adelante analizaré
la situación en la que se encuentra la Unión Europea.
Ante esta situación la conquista de Irak que parece un episodio
colonial del siglo XIX con armamento del XXI, puede verse como el primer
paso del nuevo imperio americano o como el principio de su declive.
Me parece que la alternativa consiste en que USA es ya el imperio hegemónico
o solamente el primer actor de un sistema capitalista autoconsistente que
le sobrepasa y envuelve.
En el primer caso (que es en el que creen los inspiradores del gobierno
Bush) veremos una sucesión de intervenciones militares, puede ser
que luego vaya Irán o Corea del Norte, además de presiones
sin cuento para reorganizar los países del Golfo Pérsico, buscando
regímenes que controlen el terrorismo islámico, “solucionando”
la cuestión palestina con la creación de un Estado bantusán
de Israel y reestructurando alianzas ya que “la misión determina
la coalición”. Esta línea sería más duradera
que la propia Administración republicana y determinaría la
política exterior de EEUU.
Debe tenerse en cuenta en cualquier caso que el gobierno Bush encarna
unas formas patológicas que pueden considerarse un nuevo fascismo,
rasgos como el control del espacio en función de los intereses de
los Estados Unidos ahora a escala mundial, la fe y el proyecto de expansión
del modelo americano, el patriotismo y el cierre de filas de la mayoría
social, el desprecio por la legalidad y los modos de la diplomacia, son rasgos
que se parecen extrañamente a los utilizados en la Alemania Hitleriana.
En mi opinión, como ya señalaba en IS nº 65, Estados
Unidos no es un imperio hegemónico y estamos en un sistema
global integrado. Un sistema mundial con subsistemas con mayor integración,
como el financiero, o con menor como el de los Estados nacionales. Uno de
estos Estados, el de USA, concentra el poder militar pero no otros sectores,
en el económico es semejante al de la UE, tampoco es dominante, aunque
si el más extendido, en el ideológico y cultural. Es un Estado
atravesado por los flujos financieros mundiales, depende de la inversión
de capital del resto del mundo, las empresas translacionales aún
las que tiene un origen en EEUU carecen de un centro, las tecnologías
avanzadas estando más implantadas en Norteamérica, son comunes
al primer mundo y los movimientos sociales que impugnan diferentes aspectos
del sistema se están articulando en el espacio mundial desde la aparición
de los Foros de Porto Alegre.
Razones que justifican este punto de vista en la guerra contra Irak son:
el interés que ha tenido Estados Unidos por contar con la legalidad
del Consejo de Seguridad y el fracaso diplomático en conseguirlo,
a pesar de la dependencia respecto USA que tenían países como
México y Chile; el enfrentamiento con Francia y Alemania, vieja Europa
y representantes de una Europa política; la resistencia de Rusia a
convertirse en potencia subalterna y la tímida afirmación de
China como nueva potencia; el rechazo por parte de Turquía a dejar
usar su frontera como otro frente de guerra, lo que ha obligado a cambiar
el planteamiento de ésta; la movilización mundial en contra
de una guerra percibida como imperial y de agresión. ¿Qué
hegemonía puede atribuirse a un país si las relaciones militares,
económicas y de influencia no pueden fraguarse en un apoyo real? ¿no
es ilustrativo el apoyo en primer plano de un personaje como Aznar? ¿qué
representación mas risible de la “coalición” invasora que
la del trío de las Azores, como representantes del nuevo orden?
Cabría todavía pensar que USA pudiera constituirse en el
representante del capital global, en el gestor de todo el sistema,
pero no parece que los intereses de los sectores del armamento y del petróleo
y no de todos ellos, puedan representar al interés global ni siquiera
a los sectores más avanzados de la economía. En esta guerra,
como en todas estamos asistiendo a una destrucción fantástica
de medios materiales y a un gasto gratuito, ¿necesita el sistema este
gigantesco potlach?.
La guerra sólo puede ser ganada por USA, en las condiciones de
destrucción y de aislamiento de Irak, pero también tendrán
que ganar la postguerra, en Afganistán esto no ha sido posible. Los
efectos sobre la población iraquí, que no han recibido con
palmas a los norteamericanos como estos esperaban, pueden hacer muy difícil
la gobernabilidad y la exportación de la democracia americana. Pueden
abrirse los desequilibrios presentes y sofocados en los países autoritarios
islámicos, el terrorismo islamista puede aumentar entre una población
llena de odio e impotente. También pueden plantearse nuevas batallas
en la ONU, de hecho ya se está planteando la legalización de
la invasión o de nuevo el protagonismo de la ONU en la reconstrucción
de Irak.
Parece que la actuación del “imperio americano” no va a permitir
el desarrollo del sistema global y más bien paralice la globalización
y abra un periodo de desequilibrios y de recesión, el tiempo va a
convalidarlo o desmentirlo.
Hay que señalar que el acontecimiento más fundamental y
emblemático ha sido las manifestaciones del 15 de febrero y la oleada
que le continua. Movimientos globales sin centro, aunque con inspiración
que proviene de los Foros Mundiales, movimientos que suman gentes de diferentes
culturas, desde la occidental a la islámica, de diferentes sectores
sociales y edades. Movimientos que revelan una opinión pública
mundial y hacen aparecer el embrión de una ciudadanía global.
Ciudadanía que no grita solamente contra una guerra del interés
de USA sino que busca una justicia real y otra política, los partidos
y los mismos sindicatos han jugado un papel marginal en la movilización
frente a plataformas de muy distintos orígenes como “Cultura contra
la guerra”. Se están produciendo unos movimientos, que algunos como
el gobierno del PP, esperan que desaparezcan como un hecho coyuntural con
el final de la guerra, movimientos que sin embargo pueden estabilizarse
y ejercer una presión constante contra la política de Bush
pero también formulando alternativas al sistema global.
¿Qué decir de la Unión Europea?, divididos los Estados,
penoso éxito de nuestro gobierno al servicio del interés norteamericano,
pero unidas las personas. Nunca se ha dado una mayor convergencia de una
opinión pública y nunca se ha estado más cerca de una
ciudadanía europea. Una ciudadanía ilustrada que consiste en
la libre aportación de cada uno de los individuos, con su comprensión
de la situación, con su voluntad personal de decir no. Una opinión
que descubre las posibilidades de Europa para ser una voz autónoma
e influyente respecto de USA. Será necesario acabar con Aznar, Blair
y Berlusconi (para eso están las elecciones) para que puedan ajustarse
las políticas de la Unión a la opinión de sus ciudadanos,
sin embargo se ha avanzado más en unos días en las posibilidades
europeas que en muchos años de negociaciones y componendas.
Seguir la evolución de la situación mundial, proponer iniciativas
y articular alternativas es una tarea imprescindible para todo ciudadano
consciente.