Iniciativa Socialista (portada) ¿Otra contrareforma
de la Ley de extranjería?

NO SEREMOS SUS CÓMPLICES
Armando Montes

Iniciativa Socialista, verano 2003.


José María Aznar y su Partido Popular han puesto en marcha, por trámite de urgencia, una nueva reforma de la Ley de Extranjería. De reforma en reforma, a toda vela, hacia el objetivo final: la clandestinización de la inmensa mayoría de los inmigrantes y la abolición de todos sus derechos, no sólo en tanto que ciudadanos sino también en tanto que seres humanos.
Un observador exterior que no conozca bien las mañas de Aznar y sus colaboradores, pero que esté al corriente del escaso plazo transcurrido desde la anterior reforma, de la inoperancia de la ley vigente para disminuir la inmigración irregular y de la sentencia emitida por el Tribunal Supremo el pasado 28 de marzo anulando trece artículos del Reglamento de aplicación de la Ley de extranjería,  podría concluir que estamos ante el reconocimiento de un fracaso y ante un esfuerzo de rectificación gubernamental. Pero no es así. Todo lo contrario: asistimos a una reafirmación, más agresiva aún, de la orientación nacionalista, racista y antihumanista con la que la derecha española ha elegido dar respuesta a los nuevos movimientos migratorios.
La contrareforma de la Ley de extranjería propuesta, y que muy pronto podría ser aprobada y entrar en vigor, pretende...
a) Burlar la sentencia del Tribunal Supremo. En vez de adaptar el reglamento a la legislación, el Gobierno ha optado por modificar la legislación para que el reglamento tenga encaje en ella, negando al Consejo General del Poder Judicial el trámite de consulta que había solicitado.
b) Obtener beneficios electorales. No por casualidad fue anunciada la iniciativa el pasado 23 de mayo, último día de la campaña electoral que precedió a los comicios locales y regionales del 25 de mayo.
c) Alentar aún más el miedo irracional e indiscriminado hacía "el otro". El miedo convierte a la multitud en masa dócil o fanática, rompe la capacidad creativa y rebelde de los individuos y es el mejor aliado de los proyectos de recorte de las libertades y deterioro de las garantías jurídicas puesto en marcha a escala global, especialmente a través de los criminales atentados del 11 de septiembre del 2001.
d) Hacer aún más clandestina e irregular la situación de los "sin papeles", despojados de derechos políticos y de derechos sociales de carácter básico, y fomentar su dependencia respecto a las mafias organizadas y los explotadores sin escrúpulos que actuan en ámbitos como el tráfico "clandestino" de personas, la prostitución forzada, los alquileres de viviendas y la utilización empresarial del "trabajo negro".

Diversas asociaciones y colectivos, como CEAR  o la Red Ciudadada por la igualdad, SOS Racismo, han realizado una crítica pormenorizada del proyecto de reforma, y a ella nos remitimos, aunque no sin resaltar algunos de los aspectos más agresivos y regresivos del proyecto de reforma de la Ley de extranjería:
1. La conversión del padrón municipal y de los ficheros de la Agencia tributaria y Seguridad social en archivos de libre acceso para la Dirección General de la Policía pone fin a la posibilidad de cierta "existencia legal" de las personas sin papeles residentes en España. A mi entender, es la medida más brutal en un paquete brutal de medidas. Se trata de una apuesta decidida por la clandestinización absoluta de los inmigrantes sin papeles y, en la práctica, un cierre de las puertas que aún están abiertas para recibir atención sanitaria, escolarizar a niñas y niños... "Nosotros hacemos cómo que no sabemos que estás aquí, haremos nuestras estadísticas y distribución de recursos ignorándote, y a ti no se te ocurra reclamar ningún derecho ni hacerte ver, pues te expulsaremos": ese el el discurso de la derecha. Lo pagarán los inmigrantes, pero también los sectores más desfavorecidos de la sociedad española, que suelen compartir espacios con los inmigrantes, espacios en los que, a partir de ahora, el Gobierno español ha elegido "ignorar" el número de personas que realmente habitan.
2. La reforma propuesta convierte en personas dependientes y subsidiarias a quienes hayan obtenido la residencia gracias a una reagrupación familiar, sin abrir ninguna vía específica que les permita tener acceso a un permiso de residencia propio, lo que favorece la pervivencia de situaciones de violencia, malos tratos y otras formas de abuso en el seno de las familias. esta medida subvierte la concepción democrática de los derechos individuales y fomenta una forma regresiva de "comunitarismo" asfixiante
3. El proyecto presentado por el PP trata de cargar sobre la sociedad las responsabilidades específicas de la Administración Pública y, además, pretende extender el virus de la intolerancia y la hostilidad hacia quienes conviven con nosotros carentes de derechos. La solidaridad humanitaria y política con los inmigrantes podrá ser tratada con mucha facilidad como si se tratase de una "inducción a la inmigración clandestina" y se carga a los transportistas con responsabilidades típicamente policiales o aduaneras.
4. La derecha española pretende negar el ejercicio del derecho de asilo por una vía indirecta: hacer prácticamente imposible poder llegar a pedirlo. Las duras sanciones que se proponen para los transportistas que trasladen a España a personas sin la documentación en regla trastoca radicalmente la posibilidad de llegar a este país y solicitar inmediatamente asilo, contraviniendo abiertamente las recomendaciones de ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados.
5. Perpetrando una auténtica aberración jurídica, se propone la expulsión en plazo no superior a tres días de los extranjeros procesados o inculpados en procedimientos en los que la pena máxima a imponer sea de seis años. Aberrante, en primer lugar, porque viola la presunción de inocencia de las personas aún no juzgadas. Aberrante, también, porque permitirá salir en libertad, aunque cambiando de país, a personas implicadas en delitos bastante graves.
6. La regularización de la presencia en España de personas que residen desde hace largo tiempo aquí se hará extremadamente más difícil.
7. La lógica discriminatoria entre habitantes con derechos (ciudadanos) y habitantes sin derechos se profundiza al afirmar la prioridad de las normas de la Ley de extranjería sobre la propia ley de Procedimiento Administrativo. ¿Igualdad ante la ley?: un viejo sueño de "progres trasnochados".  Pero una ley no igual es una ley ilegítima, ante la que cabe la desobediencia civil. La discriminación según lugar de origen no tiene más fundamento racional que el que tuvieron o tienen las discriminaciones según grupo de nacimiento, por nivel de renta o por sexo.

Ante semejante ofensiva contra los derechos humanos, es precisa una respuesta contundente, un compromiso de acción. Defensiva, en lo inmediato, contra esta reforma. Ofensiva, a corto plazo, poniendo en cuestión en conjunto de la Ley de extranjería y reclamando un amplio proceso de regulación de la situación de miles de perosnas que viven y trabajan aquí. Alternativo, a medio plazo, pero marcando ya la perspectiva, inscribiendo esta acción en el marco de la reivindicación del derecho universal a la política, con el correspondiente derecho de voto allá donde se vive.
Se impone una reflexión. No basta con denunciar los aspectos electoralistas de las propuestas del gobierno Aznar respecto al tema que nos ocupa. Eso, en realidad, es secundario frente a los efectos de la reforma sobre la vida de miles de personas. Aquello sobre lo que debemos reflexionar es: ¿por qué el "odio al otro" es rentable electoralmente? ¿Por qué un Gobierno descomprometido en la lucha efectiva contra todo tipo de mafias, españolas o extranjeras, e incapaz de dar soluciones reales a los problemas planteados, saca provecho de la demagogia xenófoba y de los alardes persecutorios contra nuestras hermanas y nuestros hermanos de otros países del mundo?
Preguntas de difícil respuesta. Posiblemente, las responsabilidad deban distribuirse de forma muy amplia. Todas y todos podríamos haber hecho algo más para enfrentarnos a este clima hostil hacia el magrebí, el sudamericano, el "otro". Por ello, me limitaré a resaltar algunas de las cosas que me inquietan:

- La derecha ha tenido el camino bastante despejado porque cuando llegó al Gobierno se encontró ya con una Ley de extranjería profundamente reaccionaria. No se trata de condenarse por ello a una eterna autocrítica inmovilizadora, pero resulta muy preocupante que, a estas alturas, la portavoz del PSOE en el debate que tuvo lugar en torno a este proyecto dijese: "El Grupo Parlamentario Socialista no ha presentado una enmienda de totalidad porque, una vez más -insisto, una vez más-, queremos poner al alcance del Gobierno la posibilidad de enmendarse sobre estas reformas". Miren: por el momento, el PP sólo se enmienda para empeorar las cosas. La excusa es muy débil y difícilmente puede ocultar un claro temor a pringarse en temas que pudiesen ser poco rentables electoralmente.
- Desde hace muchos años está ausente en la izquierda un esfuerzo educativo y una voluntad de influir sobre la mentalidad social a través de un diálogo claro, sin manipulaciones y respetuosos con la capacidad de los ciudadanos para pensar por su propio cuenta. Ese esfuerzo, la esencia de la política digna de ese nombre, ha sido sustituido por la adaptación a una pretendida mentalidad "media" observada a través de encuestas y sondeos, o por la mera oposición doctrinal y dogmática de unas cuantas ideas hechas muy ajenas a la complejidad de la vida social.
- Ante la demagogia que identifica un determinado problema social (la inseguridad en tal zona, la ausencia de becas para libros en tal colegio, el desbordamiento de las consultas de ginecología en tal centro sanitario) con la presencia de inmigrantes, no vale con la mera afirmación de que se trata de problemas diferentes, sino que se requiere un compromiso concreto de la izquierda con las franjas de población afectadas para buscar, proponer y reivindicar soluciones que vayan realmente al corazón de los problemas.

En todo caso, es preciso articular una movilización de protesta ante este proyecto a partir de septiembre. hay que volver a salir a la calle.

¡NO A LA NUEVA CONTRAREFORMA DE LA LEY DE EXTRANJERÍA!
¡TODOS LOS DERECHOS, TODOS LOS COLORES!
¡ ¡AQUÍ VIVO, AQUÍ VOTO!
POR EL DERECHO UNIVERSAL A LA POLÍTICA!