Más allá de
los votos
Vicent Álvarez
Iniciativa Socialista,
invierno 2003-2004
La nueva situación creada tras el 14 de marzo nos obliga a no quedarnos
sólo con el resultado aritmético. Estamos satisfechos, nos
hemos quitado de encima al gobierno aznarista, en expresión de Manolo
Vázquez Montalbán. Ahora empieza una nueva etapa, o debería
empezar. Por un lado, se han hecho muchas promesas electorales, algunas afectan
a cuestiones inmediatas de la vida cotidiana (vivienda, trabajo, economía,
impuestos, etc), otras, sin embargo, son de mayor calado pues afectan a cuestiones
llamadas por algunos “de Estado”, para otros "históricas" porque se
vienen arrastrando desde hace tiempo. Aquí estarían las reformas
cualitativas. ¿Cómo puede abordarse el tema de la violencia
etarra sin hablar del modelo de Estado? ¿Cómo abrir el diálogo
con los nacionalismos democráticos periféricos sin cuestionar
el uniformismo?
Hay promesas, expectivas de cambio, y ello comportará su aplicación
o cuando menos su puesta sobre la mesa. Hay una necesidad de alianzas, y
no sólo por cubrir las mayorías parlamentarias, sino por necesidad
y compromisos. Entramos en un momento en el cual el ejemplo del acuerdo de
las izquierdas y el catalanismo está presente, y lo está por
muchas razones. Habrá que abordar pues los contenidos sin los “a priori”
de algunos barones del partido mayoritario de la izquierda.
Por motivos de racionalidad y de justicia, los cuestiones territoriales deben
ponerse al dáa, la reforma del Senado es una urgencia, la revisión
del título octavo de la Constitución es una exigencia o reivindicación
que se suscita desde la periferia, y hay elementos que apuntan a esa lectura
federalizante de nuestro marco constitucional. Temas como el del Archivo
de Salamanca son un permanente agravio para aquellos pueblos a los que se
les privó de sus archivos en 1939, por “justo derecho de conquista”.
Lo del café para todos no resuelve el problema, pues hay realidades
múltiples, unas con bases nacionales y otras no.
También cabe una consideración que todo el mundo ha visto,
los votos del ganador han crecido a costa de otros por una razón de
puro inmediatismo. Se ha producido una polarización extrema, muchos
electores del ganador están más a su izquierda. El ganador,
que es quien va a gobernar, lo debe tener en cuenta, una cosa es la
pancarta, la reivindicación o la opción ideológica y
otra, en algunos casos, la urna. Hay, como es evidente, muchos votos a favor
de reformas cualitativas. La colaboración con las izquierdas alternativas
va ser, o debe serlo, necesaria, so pena de defraudar el compromiso adquirido
con los votos.
La victoria electoral y la derrota del PP han sido posibles por la colaboración
no explícita de muchos esfuerzos y opciones políticas. No es
pues de uno solo. La colaboración se hace doblemente necesaria, una
perspectiva que hace ya algún tiempo se concretó en la propuesta
que Rafael Ribó hizo desde Cataluña como de “coordinación
de las izquierdas”.
Aquí, en esta parte de “Sepharaf”, donde seguimos bajo la mayoría
absoluta conservadora, la izquierda valenciana tendrá que hacer su
lectura de los resultados. Nuestro PSOE tendrá que buscar la puesta
en común, si es que aspira a una victoria electoral en el 2007, fecha
de las autonómicas; las otras izquierdas tendremos que hacer posible
el acuerdo que permita incorporar al Bloc Nacionalista Valencià a
lo que ya exista (Esquerra Unida /Entesa -Entesa es "entendimiento"
en castellano-).
Quizás la novedad en todo esto es que aquello de la casa común
se quedó en la cuneta, los entendimientos, las colaboraciones, son
la víaa de recomponer el bloque progresista, frente al otro bloque,
el de la gran coalición de las derechas. Que ha habido un cambio de
gobierno es real, que puede haber un cambio social, de una nueva cultura
de las izquierdas, es a mi juicio una perspectiva deseable.