Perfiles revolucionarios:
Mary Low y Juan Breá
Agustín Guillamón
Introducción al libro Cuaderno
Rojo de Barcelona
Cuaderno Rojo de Barcelona recoge la traducción al español
de los capítulos escritos por Mary Low en Red Spanish Notebook,
libro de testimonios sobre los seis primeros meses de revolución
en la España de 1936, publicado conjuntamente con su compañero,
el cubano Juan Breá, en 1937.
La presente edición llena un enorme y lamentable vacío
en la historiografía en lengua española sobre la Guerra Civil,
no sólo por el valor de los recuerdos biográficos que contiene,
sino por la frescura que aportan esas coloridas estampas, escritas por
Mary Low, que nos permiten compartir esa contagiosa alegría vital
de la gente corriente en los días en que creían que era posible
cambiar el mundo, transformar la vida cotidiana.
Red Spanish Notebook, consta de dieciocho capítulos, once de
ellos firmados por Mary Low, centrados en Barcelona, y siete por Juan Breá,
seis crónicas de guerra de los frentes de Aragón, Toledo
y Sigüenza, y un capítulo final de conclusiones.
Mary Stanley-Low (1912), británica de ascendencia australiana,
tuvo una formación internacional en escuelas francesas y suizas,
viajando con sus padres por toda Europa. Cautivada desde niña por
la figura histórica de Julio César fue profesora de latín
y sigue participando en múltiples congresos internacionales de estudios
clásicos. Intervino activamente en el movimiento surrealista europeo
y escribió en numerosas revistas inglesas. En París en los
años treinta conoció al poeta surrealista cubano Juan Breá,
con quien compartió vida y combate en las vanguardias literarias
y revolucionarias, es decir, en el surrealismo y el trosquismo. Ambos marcharon
de París en agosto de 1936 para luchar en la Guerra de España.
Amenazados de muerte por los estalinistas tuvieron que huir a Francia el
28 de diciembre de 1936. En 1937 publicaron en Londres Red Spanish Notebook,
testimonio de sus vivencias durante los seis primeros meses de la revolución,
cuando todo era posible y todavía la burocracia y las necesidades
imperiosas de la guerra no habían asesinado ya las ilusiones. Durante
algunos meses, en 1938-1939, vivieron en Praga, en estrecho contacto con
el grupo surrealista checo, donde en 1939 editaron en francés el
magnífico libro de poemas surrealistas La saison des flûtes,
firmado por ambos. De regreso a Cuba, Mary Low publicó un libro
de ensayos, escrito conjuntamente con Breá, La Verdad Contemporánea
(1943), prologado por Benjamin Péret. La muerte de Juan Breá,
en abril de 1941, inspiró a Mary Low los estremecedores poemas de
Alquimia del recuerdo, publicado en La Habana en 1946, con ilustraciones
exclusivas de su amigo, el pintor surrealista Wifredo Lam. Otros libros
de poesía de Mary Low son Tres voces - Three Voices - Trois Vois
(1957); In Caesar’s Shadow (1975); Alive in Spite Of/El triunfo de la vida
(1981), versión en tres lenguas: inglés, español y
francés; A voice in The Mirrors (1984), ilustrado con “collages”
de la propia autora, y su última recopilación de poemas:
Where the Wolf Sings (1994). Prestigiosa autora de “collages”, que vende
con mucho éxito, latinista enamorada de César y viajera impenitente
desde su infancia, cada año, con un ligerísimo equipaje adecuado
a sus ochenta y pico años, viaja a Europa desde su residencia en
Miami, para mantener el fuego de viejas amistades, iniciar otras nuevas,
asistir a congresos de estudios clásicos y revisitar ciudades y
lugares de su amada Europa.
Juan Ramón Breá Landestoy (1905-1941) nació en
Santiago de Cuba el 5 de noviembre de 1905. Su padre, de ascendencia francesa,
había sido capitán bajo el mando del general Antonio Maceo
en la guerra de independencia de Cuba. Su madre, veinticinco años
más joven que su marido, era originaria de la República Dominicana,
de ascendencia india siboney y francesa. Adquirió una amplia cultura
autodidacta, al margen de la disciplina escolar contra la que se rebeló.
En 1927 en Santiago de Cuba constituyó el “Grupo H”, única
agrupación surrealista existente en la isla en los años veinte.
En 1928 en La Habana entró en contacto con el Ala Izquierda Estudiantil
(AIE), grupo universitario hostil al gobierno dictatorial del general Gerardo
Machado, en disidencia con el PC cubano, constituido por numerosos expulsados
de este partido. Fue detenido, junto con el resto de militantes del AIE,
y tras varios meses de prisión en la isla de Pinos se exilió
en México, donde frecuentó a Julio Antonio Mella (fundador
del PC Cubano, asesinado el 16 de enero de 1929 por sus simpatías
hacia la Oposición trosquista). Marchó a España, donde
fue encarcelado por su militancia comunista. En enero de 1931 coincidió
en la Cárcel Modelo de Barcelona con Andrés Nin, que le convirtió
a las tesis de la Oposición trosquista. Breá facilitó
los contactos de los trosquistas españoles con Cuba y el envío
de literatura política a la isla, en especial de la revista española
Comunismo. De regreso a Cuba participó en agosto de 1932 en la fundación
de la Oposición Comunista (trosquista) cubana, junto con Marcos
García Villarreal, Sandalio Junco, Pedro Varela, Carlos González
Palacios, Charles Simenon, Luís M. Busquet, Roberto Fontanillas,
Armando Machado (compañero de Mary Low tras la muerte de Juan Breá)
y Carlos Padrón, entre otros. Muy activo en la lucha política
y las huelgas contra el régimen de Machado tuvo que huir de nuevo
a Europa para evitar la represión. A su llegada a París le
sorprendió la noticia de la caída del general Machado. En
octubre de 1933 en la Coupole de París conoció a Mary Low,
que sería desde entonces la compañera de su vida.
De 1933 hasta su marcha a España en agosto de 1936 la pareja
Low-Breá no cesó de realizar viajes por ciudades de toda
Europa: Praga, Viena, Belgrado, Estambul, Bucarest, Bruselas, Londres,
recalando siempre en París, con cortas estancias en Cuba. Mary conoció
en Santiago de Cuba a los antiguos miembros del “Grupo H” y aprendió
español. Juan Breá consiguió un cargo de agregado
cultural que les permitió una larga estancia en Viena, hasta el
enfrentamiento de Breá con unos estudiantes de extrema derecha que
le dejó malherido. En mayo de 1935 estuvieron en Bucarest donde
trabaron amistad con los miembros del grupo surrealista rumano: los hermanos
Brauner, Luca y Perahim. En París frecuentaron a Benjamin Péret,
poeta surrealista y militante trosquista, André Breton, Víctor
Brauner, Domínguez, Yves Tanguy. En Bruselas, donde la vida era
más barata, conocieron a Magritte y Mesens. Fue en Bélgica
donde les llegaron las primeras noticias de la revolución española.
Inmediatamente tomaron la decisión de marchar a España.
Juan Breá llegó a Barcelona el 9 de agosto de 1936 y
Mary Low una semana después. No escondieron en ningún momento
su militancia trosquista. Esto no fue obstáculo alguno en el seno
del POUM durante los primeros meses de la revolución. La propia
Mary Low nos habla de las amigables discusiones entre ella y Benjamin Péret
con Nin, paseando por la Ramblas, sobre los inconvenientes que suponía
la participación del POUM en el gobierno de la Generalidad.
Juan Breá formó parte de la Columna Internacional Lenin
del POUM, constituida a mediados de agosto de 1936 gracias a la colaboración
del trosquista francés Robert de Fauconnet y del bordiguista italiano,
capitán de la columna, Enrico Russo. El trosquista italiano Nicola
Di Bartolomeo (“Fosco”) era el organizador de la columna y el enlace de
estos revolucionarios extranjeros con el POUM. La columna estaba formada
por unos treinta trosquistas y unos veinte bordiguistas, más una
decena de independientes o de otros partidos. Era pues, pese al grandilocuente
nombre de columna, un grupo internacional de unos sesenta militantes extranjeros.
Marcharon, integrados en una columna del POUM, hacia el frente de Aragón
el 28 de agosto y a principios de setiembre tuvieron la primera baja, el
joven trosquista francés Robert de Fauconnet, en cuyo entierro se
produjeron fricciones con militantes del POUM cuando éstos se opusieron
a que se colocara sobre el féretro la bandera de la Cuarta Internacional.
Juan Breá había acompañado el cadáver de Robert
a Barcelona. La Columna Internacional Lenin fue prácticamente disuelta,
aunque se conservó su nombre, cuando la mayoría de sus miembros
rechazaron en octubre de 1936 el decreto de militarización de las
Milicias Populares. Juan Breá escribió diversas crónicas
de guerra en los frentes de Aragón y de Madrid para la prensa del
POUM que una vez actualizados y ligeramente modificados fueron traducidos
al inglés por Mary Low, convirtiéndose en los capítulos
por él firmados en Red Spanish Notebook.
Mary Low había marchado a Barcelona una semana después
de Juan Breá. Antes de pasar la frontera tuvo la fortuna de que
le tocara un importante premio en la ruleta del casino. En Barcelona Mary
Low consiguió financiar con el apoyo de los británicos John
McNair y Bob Smilie el boletín en inglés del POUM: Spanish
Revolution, donde se responsabilizó de la sección “News and
notes” y la traducción al inglés de artículos publicados
en La Batalla. A su salida de España, fue sustituida en la dirección
del boletín por la pareja de estadounidenses Lois (Cusick) Orr y
Charles Orr. Mary Low fue también locutora en lengua inglesa de
la radio del POUM en Barcelona, Benjamin Péret era el locutor en
portugués y Virginia Gervasini (la compañera de “Fosco”)
era locutora en francés e italiano. Mary Low ejercía además
como representante del POUM en la consejería de propaganda de la
Generalidad, dirigida por Jaume Miravitlles. Fue precisamente su calidad
de miembro de la consejería de propaganda la que le permitió
escribir el magnífico capítulo relativo al funcionario catalanista
burgués en las dependencias de la Generalidad, que tan bien retrata
los peligros que acechaban a la revolución en la propia Barcelona.
Juan Breá y Mary Low habían sido además muy activos
en la preparación de conferencias y actividades culturales en el
Instituto de Cultura Marxista, alojado por el POUM en el Palacio de la
Virreina. Las conferencias dadas por Juan Breá y Mary Low en este
Instituto fueron reelaboradas y recopiladas posteriormente en el libro
de ensayos titulado La Verdad Contemporánea. Algunos de los títulos
de los distintos capítulos reflejan el carácter de estas
conferencias: “La mujer y el amor a través de la propiedad privada”,
“Una interpretación marxista de la cultura”, “Una interpretación
materialista del Arte”, “Las razones económicas del surrealismo”,
“Las causas económicas del humor”, etcétera. Juan Breá,
que ya había sido detenido por los estalinistas en dos ocasiones,
sufrió un atentado en diciembre, a la salida de una reunión
política del grupo bolchevique-leninista. Un coche se abalanzó
sobre él en un estrecho callejón, y sólo su rapidez
de reflejos al arrojarse con todas sus fuerzas contra una puerta que cedió
a su peso evitó que fuera aplastado contra el muro. Mary Low y Juan
Breá plantearon la situación límite en la que vivían
a Gorkin, quien les respondió despreciativamente que el POUM ni
era trosquista ni podía dedicarse a proteger trosquistas. Ante la
amenaza de muerte que pesaba sobre Breá, la pareja decidió
abandonar España el 28 de diciembre de 1936. En el número
de Spanish Revolution del 6 de enero de 1937 se publicó una nota
de reconocimiento y despedida a Mary Low. Su marcha coincidía con
la llegada a Barcelona de “George Orwell”, quien dio ya la visión
de una Barcelona en la que la revolución se estaba perdiendo rápidamente.
La gran diferencia entre las narraciones de Mary Low y “George Orwell”
radica precisamente en que Mary nos habla de una Barcelona que aún
mantiene en alto la esperanza y la ilusión de que la revolución
no sólo es posible, sino que se está haciendo, mientras Orwell
levantó acta de la derrota definitiva de la revolución en
mayo de 1937, y de su precipitada huida de España para no caer en
manos de los verdugos estalinistas. Mary Low y Juan Breá dieron
testimonio del triunfo de la revolución, aunque también de
los primero síntomas de su posible derrota.
Mary Low y Juan Breá fueron ejemplo de un fenómeno que
no fue un caso único en las filas del POUM: el de la pareja revolucionaria
de extranjeros. Así sucedió con Kurt y Katia Landau, Hipólito
y Mika Etchebehere, Lois Cusick (Orr) y Charles Orr, Pavel Thalmann y Clara
(Ensner) Thalmann, Nicola Di Bartolomeo y Virginia Gervasini. Y, además,
en todos los casos nos dejaron un testimonio escrito sobre sus vivencias
en España, o bien un análisis político de la situación
española del momento.
De regreso en Francia, y perdido el puesto de agregado cultural que
había tenido Breá, la pareja sufrió graves problemas
económicos, al tiempo que asistían a la rápida degeneración
de la revolución en España, que no podía conducir
más que a la pérdida de la guerra y el triunfo del fascismo.
En estas condiciones de miseria redactaron durante cuatro o cinco semanas
de intenso trabajo Red Spanish Notebook. Cabe destacar que cada uno de
los capítulos está firmado por su autor, y que no existe
ni un solo capítulo firmado conjuntamente. Mary redactó sus
propios capítulos y tradujo al inglés los redactados por
Breá. Sin embargo la traducción de Mary Low, en consulta
permanente con Juan Breá, no se redujo a una fiel traslación
de las crónicas de guerra publicadas en la prensa del POUM. Si comparamos
la crónica de guerra de Breá sobre el frente de Sigüenza,
publicada en POUM número 10 (27 octubre 1936), órgano de
la sección de Madrid del POUM, con el capítulo sobre el frente
de Sigüenza publicado en Red Spanish Notebook, podemos apreciar además
de cambios menores, que podemos calificar como modificaciones de estilo
que diferenciarían un lenguaje periodístico de otro literario,
un añadido cronológicamente posterior a la crónica
de guerra, referente a la estancia de Mika Etchébèhere en
Barcelona, en el que además se deslizó un error importante
al dar la noticia de la muerte de Mika, que en realidad murió muchos
años después en una clínica de París en julio
de 1992.
Red Spanish Notebook fue publicado en Londres a finales de 1937 por
Martin Secker and Warburg Limited, gracias al trosquista C.L.R. James,
lector de la editorial, que prologó el libro.
La pareja contrajo matrimonio en Inglaterra el 24 de setiembre de 1937.
Desde octubre de 1937 permanecieron durante algunos meses en Cuba, donde
prosiguieron su actividad literaria y política. Regresaron de nuevo
a Europa. En París, reencontraron a Wifredo Lam, y también
a Benjamín Péret y su compañera la pintora surrealista
Remedios Varo, que habían abandonado España en abril de 1937.
De enero de 1938 a julio de 1939 se instalaron durante una larga temporada
en Praga donde entraron en relación con el grupo surrealista checo:
Toyen, Brouk, Heisler. En Praga publicaron en francés, el libro
de poemas La saison des flûtes. Asistieron impotentes a la ocupación
nazi de la ciudad. Gracias a un contacto literario casual con un agregado
cultural alemán que pertenecía a la nobleza consiguieron
un salvoconducto que les permitió alcanzar la frontera francesa.
En febrero de 1940 consiguieron embarcar en Liverpool con dirección
a La Habana. Breá estaba ya muy enfermo y falleció el 17
de abril de 1941.
En 1944 Mary Low se casó con el destacado militante trosquista
cubano Armando Machado (1911-1982) con quien tuvo tres hijas. Armando Machado
era un viejo e íntimo amigo de Wifredo Lam. Siempre activa y simpatizante
con los militantes trosquistas contribuyó modestamente a la caída
del régimen de Batista, ayudando y escondiendo en su casa a militantes
revolucionarios contrarios a la dictadura. Sin embargo ésta es sobre
todo una época de duro trabajo doméstico, dedicada a la cría
y educación de sus hijas. Mantuvo una estrecha y asidua amistad
con Wifredo Lam, que ilustró Alquimia del recuerdo, publicado en
La Habana en 1946. En 1954 obtuvo el Premio Rubén Martínez
Villena. En 1957 publicó su libro de poemas en tres lenguas Tres
voces - Three Voices - Trois Voix. Tradujo algunos poemas de Martí
al inglés. El triunfo de Fidel Castro y la guerrilla en enero de
1959 abrieron una nueva etapa de esperanza. Mary Low, excelente latinista
y muy apreciada por su dominio del francés e inglés, fue
nombrada profesora en la Universidad de La Habana. Su marido, Armando,
ejerció como funcionario. Pero muy pronto la apropiación
del aparato estatal por los estalinistas se cernió amenazante sobre
los trosquistas cubanos. Armando Machado fue detenido, aunque liberado
inmediatamente por el Che. Pese a su nacionalidad británica de nuevo
se impuso a Mary Low la necesidad de huir a la persecución política.
Mary salió de su amada Cuba en 1964, y tras una estancia de algunos
meses en Australia, en casa de una hermana, consiguió reunirse con
su marido Armando en Florida, tras unos insistentes interrogatorios de
varios días por parte del FBI y de la CIA. A causa de su pasado
revolucionario Mary Low no podía ejercer como profesora en la enseñanza
pública, pero consiguió trabajo como profesora de historia
y de latín en las más elitistas escuelas privadas de Miami.
Tuve la suerte de conocer a Mary Low el verano de 1998. Con 86 años
y algo delicada del corazón, como cada verano, había escapado
de la inhumana e inhabitable Miami, donde vivía en casa de una de
sus hijas, para regresar a Europa. No se cansaba de repetir viejas historias
y le encantaba conocer nuevos amigos. Su equipaje, mínimo, cabía
en un pequeño carrito con ruedas, semivacío, adecuado para
las fuerzas de su edad e imposible para su larga estancia de varios meses
en Europa. Estaba leyendo una novela de bolsillo y a medida que avanzaba
su lectura arrancaba las hojas que caían desparramadas por los muebles
de su habitación de hotel: era la suya una lectura otoñal
que se desprendía del peso innecesario de la parte del libro ya
leída. Ser poeta y revolucionario en los años treinta significaba
necesariamente militar en el surrealismo y el trosquismo. Ahí están
los ejemplos de Juan Breá y Benjamín Péret. La lectura
del capítulo titulado “Mujeres” permitirá al lector juzgar
si puede atribuirse además a Mary Low el título de feminista.
En todo caso algunos de sus textos de Cuaderno Rojo reflejan el machismo
imperante en España en plena revolución, así como
la comicidad o novedad de los nuevos problemas que planteaba la revolución
en la vida cotidiana. Los párrafos en los que Mary Low nos describe
la paradoja a la que se enfrentan unos jóvenes anarquistas ante
la prostitución son cómicos, pero a la vez muy tiernos. Cuaderno
Rojo está constituido por una serie de estampas de una gran frescura
que nos permiten acceder al día a día de las gentes sencillas,
de los milicianos o de algunos líderes del POUM, pero sobre todo
a las ilusiones que la revolución alumbraba en la vida cotidiana.
Mary Low y Juan Breá reflejan el periodo álgido de la revolución:
ellos se marcharon en el mismo momento en que llegaba “Orwell”. “Orwell”
cuando llegó a España carecía de una orientación
política firme, Low y Breá por el contrario eran militantes
trosquistas que criticaban abiertamente algunas de las tácticas
del POUM, que calificaban como graves errores. En el retrato que hace Mary
Low de los funcionarios burgueses del gobierno de la Generalidad palpamos
el choque inevitable (que habría de producirse en mayo del 37) entre
la utopía revolucionaria de los trabajadores y la resistencia de
la burguesía contrarrevolucionaria.
Mary Low, es una excelente escritora, pero también una magnífica
conversadora. Escuchar de sus labios las mil anécdotas de una vida
tan plena y agitada como la suya es algo impagable. Son anécdotas,
repetidas una y otra vez, y posiblemente han sido modificadas por el transcurso
del tiempo, los caprichos de la memoria y los adornos de las múltiples
repeticiones a los que ningún temperamento artístico puede
negarse. Pero aun así la indignación que todavía aflora
cuando recuerda la despreciativa respuesta de Gorkin a su demanda de auxilio
en diciembre de 1936, que por lealtad al POUM se tergiversa en su contrario
en Red Spanish Notebook, reflejan mejor que cualquier libro de historia
las ambigüedades y contradicciones del este partido. Cuando Mary rememora
la quijotesca actitud de Breá ante el oficial de las SS, cediendo
su silla a una mujer judía, porque en su presencia ninguna dama
permanece en pie; o la arrogancia del mismo Breá, presumiendo de
su ascendencia siboney ante esos oficiales nazis, o bien su respuesta “Que
muera Hitler” al grito ritual del “¡Heil Hitler!”; Mary consigue
emocionar y transmitir su admiración por el salvaje valor y la inconsciencia
de Breá ante el peligro. De todas formas el recuerdo predominante
en las vivencias de la huida de Praga es el del terror. Terror que se inicia
con la ocupación de Praga por las tropas alemanas, terror que se
incrementa con la espectacular redada del barrio donde viven, que no les
abandona durante su detención e interrogatorio por los oficiales
nazis y que no les abandonará hasta la llegada a la frontera, gracias
a las gestiones de un agregado cultural, con ínfulas de escritor,
con quien habían coincidido ocasionalmente y que gozaba de influencia
entre los nazis a causa de su pertenencia a la nobleza.
Mary Low, que había posado con Juan Breá en una foto
colectiva realizada en el cuartel de la calle Tarragona, antes de la partida
de la Columna internacional Lenin del POUM hacia el frente de Aragón,
sólo había empuñado las armas en las pruebas de adiestramiento
de la columna. Y dudaba aún, a más de sesenta años
de distancia, si fue Breá quien (para protegerla) había conseguido
aplazar su marcha al frente, como era su deseo, hasta el momento en que
la incorporación de las mujeres a las milicias ya no fue posible.
Mary Low recuerda con vivacidad y emoción a numerosos amigos
y conocidos en España durante la guerra: al amigo y poeta surrealista
francés Benjamin Péret y su compañera Remedios, a
su amiga Olga Loeillet, médico judía de nacionalidad polaca,
al canadiense Krhem, siempre vestido con una elegancia exquisita, al norteamericano
“Rosalio Negrete”, y por supuesto a la pareja Orr, con quienes colaboró
en Spanish Revolution, financiado con los fondos recogidos en Inglaterra
por John McNair y Bob Smilie.
Mary Low, mujer, poeta y revolucionaria vivió y vive con intensidad
la aventura de una vida dedicada a la creatividad y la libertad. Nos regaló
además su poesía y este cuaderno rojo.
Puede ser útil para el lector de hoy conocer donde estaban algunos
de los lugares citados por Mary Low. El Hotel Falcón es actualmente
un centro universitario, sito en la Plaza del Teatro, junto al Hotel Cosmos,
sólo se le ha añadido un pasadizo de cristal que le une al
nuevo edificio contiguo. Al otro lado de la Rambla, delante mismo de la
estatua de Pitarra se encuentra el Teatro Principal, que cerrado durante
más de cuarenta años ha sido reabierto hace unos meses, se
trata del mismo edificio donde estaban los comedores y la sede del Comité
Local del POUM. El Gran Price, donde se reunió el mitin del POUM
narrado por Mary Low en el capítulo 4, famoso en la época
franquista por los combates de lucha libre y boxeo, además de los
multitudinarios sermones de Semana Santa, desapareció hace ya décadas,
para dar paso a uno de esos edificios clónicos de Núñez
y Navarro, en la calle Floridablanca entre el cine y la Plaza de Goya.
El Instituto de Estudios Marxistas del POUM, a cuya fundación contribuyeron
Low y Breá, fue alojado en el Palacio de la Virreina, que actualmente
expone al público la colección de arte de Cambó. Los
tranvías que cita Mary Low en el capítulo 2 han desaparecido
del paisaje urbano, a excepción del que sube al Tibidabo. La sede
del Comité Ejecutivo del POUM se instaló en un edificio situado
en las Ramblas incautado a una entidad financiera, que limitaba con el
café Moka, y en el que en la actualidad puede leerse una placa en
catalán que dice así: “Andreu Nin 1892-1937. Revolucionari
marxista català i internacionalista. En commemoració del
50 aniversari del seu assassinat per l’estalinisme. Maig 1987”.
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