Juicio a un genocida
Esteban Ibarra
Iniciativa Socialista, verano 2004
Esteban Ibarra es presidente del Movimiento contra la
Intolerancia
La extradición del ex militar argentino Ricardo Cavallo a España
permite el inicio de un proceso histórico para los Derechos Humanos
en el mundo. El acuerdo de la Corte Suprema de Justicia en México
constituye un precedente judicial internacional que convierte al país
azteca en el primero que extradita a un imputado por crímenes contra
la humanidad a otro estado donde no se cometieron los crímenes pero
que le persigue por su responsabilidad en los hechos. Es el comienzo del
fin de una cruel impunidad que permite a torturadores y genocidas pasearse
por las calles sin responder de sus crímenes ante una exigencia de
justicia que demandan las víctimas.
El juez Garzón que hace años decretó una orden de
búsqueda contra Cavallo por Crímenes contra la Humanidad,
esta al frente de este procedimiento por delitos de genocidio y terrorismo,
por su responsabilidad en los asesinatos de las españolas Mónica
Jáuregui y Elba Delia, por torturas, secuestro y otros cargos. El
presunto genocida dirigía, según los cargos, los secuestros
y la represión en la trágica y conocida Escuela Mecánica
de la Armada (ESMA), en Buenos Aires, una zona donde estuvieron ilegalmente
detenidas mas de 5.000 personas que desaparecieron, y por donde pasaron muchos
miles mas de perseguidos políticos que fueron torturados y que hoy
son el testimonio vivo de una barbarie ante la que hay que hacer justicia.
Ricardo Cavallo fue compañero de Alfredo Astiz, también conocido
como el "ángel de la muerte", con quien organizó y llevó
a cabo una represión contra toda oposición política
mediante el secuestro, asesinato y despiadadas torturas que realizaba desde
el Grupo de Tareas 3.3.2 de la ESMA. Allí era responsable del sector
"Pecera" donde sobre los detenidos, además de ser sometidos a esclavitud,
decidía quien iba a morir o vivir, enviando a los presos a los "vuelos
de la muerte", que consistía en arrojarles al mar desde un avión
militar para que perecieran y desaparecieran.
Los Crímenes contra la Humanidad no prescriben jamás. Lo
que distingue a un crimen contra la humanidad de otros crímenes es
que es cometido por la aplicación de una doctrina que niega a un
grupo de personas el derecho a vivir su diferencia, ya sea de origen o adquirida,
atentando a la propia dignidad y la vida de cada uno de sus miembros, que
es la esencia del género humano. Es la negación de la humanidad
misma. Sucedió con judíos, gitanos y homosexuales durante
el Holocausto, con el exterminio de los tutsis, también en los Balcanes...
y en efecto, con el exterminio político en la dictadura argentina
cuyos responsables tendrán que responder progresivamente ante la Justicia.
La medida de la Corte Suprema de México que ha reforzado el principio
de jurisdicción universal, superando con creces la iniciativa de
detención en Londres de Augusto Pinochet que fue trasladado posteriormente
a Chile, ha generado una enorme alarma entre los militares argentinos que
participaron en la criminal represión de la dictadura, al comprobar
como caen las barreras de impunidad que suponían las fronteras internacionales.
Ahora saben que un crimen contra la humanidad es un crimen imprescriptible,
no caduca, y sus autores pueden ser perseguidos hasta el último día
de sus vidas.