Ramón Linaza
46664: se trata de derechos humanos
Publicado en Iniciativa Socialista
nº 76, verano 2005
En el Puente de mayo, mientras dos millones de madrileños huían
de la ciudad, del tráfico, las obras, los ruidos y humos, aunque fuera
para invertir 12 horas en el empeño y sufrir los consabidos atascos,
la Fundación Nelson Mandela organizaba en el recientemente reinaugurado
Pabellón de Deportes de la Comunidad tres conciertos para recaudar
fondos en la lucha contra el SIDA.
46664 es el número de la celda en la que Mandela pasó 18 años
de su vida por defender los derechos humanos en Sudáfrica, y hoy es
el nombre de una organización que lucha contra la pandemia, porque
el SIDA es una cuestión de derechos humanos.
“Yo soy un moro judío que vive con los cristianos, no sé quién
es mi dios ni cuáles son mis hermanos” cantaba Jorge Drexler y coreábamos
los asistentes.
El SIDA afecta a hombres mujeres y niños en los cinco continentes,
pero el perfil mayoritario del SIDA es el de una mujer joven, africana y
pobre, y naturalmente sus hijos si los tiene.
En el mundo rico en el que tenemos el privilegio de vivir, el SIDA ha dejado
de ser una enfermedad mortal para convertirse en enfermedad crónica.
La investigación avanza y nuevos fármacos van saliendo al mercado
que con mayor o menor eficacia son recetados gratuitamente en los países
que, como España, gozan de un sistema de salud universal y gratuito.
Esta situación ha relajado la necesaria prevención y es necesario
recordar que no se puede levantar la guardia y que el condón sigue
siendo imprescindible para la prevención del VIH. Los fundamentalistas
como Benedicto XVI siguen oponiéndose de forma irresponsable a un
elemento tan fundamental en la prevención de la pandemia como lo hiciera
su antecesor al que claman por santificar.
Un continente entero está muriéndose de SIDA... mujeres, jóvenes,
niños. Toda una generación está afectada en los países
más pobres. Es necesaria una fuerte inversión de los países
ricos que garantice el acceso a la medicación de los infectados –sólo
un 1% de la población infectada en África recibe tratamiento-
además de la fabricación de genéricos a bajo coste y
las medidas que erradiquen la pobreza y la falta de acceso al agua potable
o a la atención médica primaria.
46664 y todos cuantos desinteresadamente colaboran en esta causa nos recuerdan
que queda mucho por hacer en la lucha contra el SIDA y que mientras en Europa
“estamos como queremos” gracias a los costosos tratamientos disponibles,
en África sigue siendo una amenaza mortal.