Resolución 549-A
del Ayuntamiento de Nueva York
Publicado en Iniciativa Socialista número 68, primavera 2003. la
ciudad mártir del 11 de septiembre de 2003 dice "no en nuestro nombre"
Resolución aprobada por el consejo municipal del Ayuntamiento de
Nueva York. No, la guerra contra Irak no se ha hecho en nombre de esa ciudad
ni de las víctimas del 11-S
Considerando que la forma en la que el gobierno de Estados Unidos está
respondiendo a la crisis que relacionada con Irak ha causado gran preocupación
a muchos neoyorquinos, dando lugar a una de las mayores manifestaciones públicas
de la historia de la ciudad de Nueva York el día 15 de febrero 2003.
Considerando que el Consejo Municipal de Nueva York es el portavoz de la
ciudad elegido en las elecciones locales.
Considerando que Sadam Hussein ha violado las resoluciones de Naciones Unidas
que requerían a su gobierno la destrucción de las armas biológicas,
químicas y nucleares, el fin del desarrollo de ese tipo de armas y
la autorización para la inspección internacional de todas las
áreas e instalaciones para garantizar el cumplimiento de tales resoluciones.
Considerando que, aunque las inspecciones internacionales de armamento prohibidas
por Irak en 1998 se han reiniciado en respuesta a la presión internacional,
particularmente la de los Estados Unidos, hay evidencias de que, a pesar de
una cierta cooperación, Irak no está cumpliendo totalmente las
resoluciones de Naciones Unidas.
Considerando que es imprescindible que no se permita a Irak poseer, utilizar
o exportar armas biológicas, químicas o nucleares, o las armas
del terror, y que Irak cumpla totalmente las resoluciones de Naciones Unidas.
Considerando que, desde que tomó el poder en 1979, el régimen
de Sadam Hussein ha confiado violaciones de los derechos humanos contra el
pueblo iraquí a escala masiva -como ha sido documentado por Amnistía
Internacional, Humans Right Watch y otras organizaciones-, y tomando en cuenta
nuestra condena a estos crímenes y a la opresión que sufre el
pueblo iraquí, incluyendo a kurdos, chiitas y otras minorías.
Considerando que interesa a todas las naciones, y a Estados Unidos también,
que las amenazas para la paz del mundo y las violaciones de derechos humanos
sean tratadas de acuerdo al derecho internacional y, siempre que sea posible,
sobre una base multilateral.
Considerando que un ataque militar preventivo de Estados Unidos contra Irak,
en ausencia de una amenaza real e inminente a la seguridad de Estados Unidos
o de sus aliados, y sin el apoyo de la comunidad internacional violaría
nuestra adhesión a la carta de Naciones Unidas.
Considerando las graves repercursiones que la guerra tiene en cuanto a la
pérdida de vidas humanas.
Considerando que, aunque es difícil estimar los costes financieros
de la guerra, un análisis cuidadoso puplicado por la National Bureau
of Economic Research estima que el coste total derivado de los gastos de invasión,
ocupación, mantenimiento de la paz, reconstrucción-construcción
nacional de Irak y ayuda humanitaria se encontraría entre los 150 y
los 750 millardos de dólares.
Considerando que tal coste implicaría una enorme tensión para
la capacidad de nuestra nación de cara al mantenimiento de las infraestructuras,
servicios humanos y programas sociales necesarios para la seguridad, el bienestar
general y el progreso de nuestra nación.
Considerando que no se ha verificado que se hayan utilizado y fracasado
todos los medios para desarmar a Sadam Husein de acuerdo con las resoluciones
de Naciones Unidas.
Considerando que el gobierno de Estados Unidos no ha aclarado de qué
forma un ataque militar daría lugar a la formación de un gobierno
iraquí que rechazase el desarrollo de armas nucleares, biológicas
o químicas y promoviese la libertad y la democracia.
Considerando que, en caso de que nuestras fuerzas armadas sean llamadas
a combatir en Irak, reconoceremos, honraremos y apreciaremos la entrega,
capacidad de servicio y valor de nuestro personal militar, y que, junto a
sus familias, esperaremos fervientemente que retornen sin haber sufrido daños.
Considerando que esta resolución se refiere a la respuesta de los
Estados Unidos a la crisis actual relacionada con Irak y que no afecta a cualquier
acción que los Estados Unidos pueda poner en marcha ante cualquier
urgencia humanitaria.
Por lo tanto, ahora solicitamos que el gobierno de los Estados Unidos haga
todos los esfuerzos posibles para trabajar a través del Consejo de
Seguridad de Naciones Unidas, reafirmando el compromiso de nuestra nación
con el dominio de la ley y con la primacía de los derechos humanos
en nuestras relaciones internacionales, y que tome todas las medidas apropiadas
para asegurar la participación de otras naciones e instituciones internacionales
en el esfuerzo para garantizar que Irak no posee armas biológicas,
químicas o nucleares y para promover los derechos humanos de toda la
población de Irak.
Solicitamos también que el gobierno de los Estados Unidos trabaje
a través del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y con otras naciones
para asegurar el acceso sin trabas de los inspectores de armas de Naciones
Unidas a todas las áreas e instalaciones en Irak y para garantizar
que los inspectores disponen de una total y clara oportunidad completa para
llevar a cabo su trabajo de acuerdo con las resoluciones del Consejo de Seguridad
de Naciones Unidas.
Resolvemos que el Consejo Municipal de la ciudad de Nueva York se opone
a un ataque militar preventivo contra Irak a menos que se demuestre que Irak
es una amenaza real e inminente a la seguridad de los Estados Unidos o de
sus aliados, o a menos que hayan fracasado todas las demás alternativas
para conseguir el cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas que
reclaman la eliminación de las armas de destrucción total y
de los medios para su desarrollo.