Ramón Linaza
M-30: alarma ecológica y social en Madrid
Publicado en Iniciativa Socialista
76, verano 2005
La falta de lluvias (37% menos de lo habitual en el invierno más seco
desde 1947, según informa la cadena Ser) amenaza con empeorar la mala
situación atmosférica y cientos de miles de madrileños
emprenden el éxodo provocando 180 kilómetros de atascos con
velocidades medias de 25 Km/h a lo largo de la madrugada del último
día de abril. Abrumados por las obras, el tráfico, los malos
humos y peores humores huyen despavoridos de forma masiva... y en coche,
en cuanto asoma el puente de mayo. Así celebramos nuestra fiesta de
la Comunidad..
Mientras tanto, el Ayuntamiento de la europeísta y cosmopolita
capital española se ha embarcado en el ambicioso proyecto de reforma
y ampliación del tercer cinturón urbano M-30 transferido por
el ministerio de Fomento al consistorio capitalino con la irreal denominación
de Calle 30, nombre también de la empresa que gestiona las obras con
un 80% de capital procedente de las arcas municipales y un 20% privado.
La financiación inicial en torno a los 5.000 millones de euros la
pagarán los próximos 35 años todos los madrileños,
algunos todavía no nacidos, con los correspondientes intereses.
La deuda generada por la empresa que gestiona las infraestructuras del Metro
de Madrid (Mintra), a la que la Oficina europea de Estadística (Eurostat)
ha decidido calificar como empresa dependiente de la administración
pública, incrementa en casi tres décimas el déficit
público de España en 2004.
La deuda se acumula retrayendo inversiones en servicios sociales aún
precarios en muchos barrios de la ciudad, para emprender una reforma faraónica
más propia del desarrollismo de los años 60 en Los Ángeles
que de una ciudad mediterránea, congestionada por la presión
del tráfico que incumple todos los años los límites
para partículas en suspensión establecidos por la Directiva
Europea de Calidad del Aire.
El proyecto presentado precipitadamente sin plazos suficientes de información
pública y evitando el imprescindible debate ciudadano sobre las necesidades
de la ciudad ha esquivado la Declaración de Impacto Ambiental que
exige la Directiva Europea con el absurdo argumento de que se trata de una
calle, mientras cientos de miles de vehículos circulan por la vía
a 90 km/h cuando no están parados y se prevé que vayan a seguir
haciéndolo con el doble de espacio que se roba a los ciudadanos.
Los dos macro túneles de diseño trasalpino, denominados
Bypass Norte y Bypass Sur, aterrorizan a los vecinos ante la perspectiva
de que sus casas se vean afectadas por las obras, sus árboles talados
sin recibir ninguna mejora para el barrio. La principal Avenida del Barrio
del Pilar será abierta en canal al borde de los edificios y cimientos
de los altos pisos de modestas viviendas obreras construidos hace 40 años.
Se trata del único tramo paralizado por la protesta vecinal mientras
las obras han comenzado en todo el cinturón.
Los afectados del nudo sur han visto ya desmontar el Parque de Tierno Galván,
también el hermoso invernadero del Paseo de la Chopera va a ser desmontado
por las obras del Bypass Sur sin que esté garantizada la conservación
de las especies vegetales que alberga.
El cauce del río Manzanares y los numerosos acuíferos y aguas
subterráneas como el Arroyo del Abronigal se verán afectados
sin que se haya hecho una Evaluación del Impacto Ambiental. Los vecinos
que ya tienen filtraciones en sus garajes y conocen la inestabilidad del
terreno están alarmados por los efectos sobre sus viviendas, sus parques
y sus calles.
Hay demasiadas alarmas encendidas y es imprescindible un amplio esfuerzo
de movilización de la ciudadanía para imponer a las autoridades
municipales un poco de racionalidad, debate y participación democrática
en el diseño de la reforma emprendida.
Los Verdes, conjuntamente con Ecologistas en Acción, los grupos municipales
socialista y de IU, los sindicatos, el Club de Debates Urbanos, colectivos
ciudadanos y sobre todo los vecinos afectados a lo largo de todo el cinturón
hacemos un llamamiento a toda la ciudadanía a movilizarse como lo
hicimos con el Prestige, la Guerra de Irak, el 11 de Marzo... porque la deuda
y la contaminación nos ahogaran a todos y la situación es grave.
Queremos que disminuyan los muertos y enfermos de enfermedades respiratorias
a causa de las emisiones del tráfico. Queremos que disminuyan las
enfermedades cardiovasculares y la obesidad con la promoción de los
medios de transporte más ecológicos y saludables: la bici y
el pie.
Queremos vías ciclistas, tranvías, limitaciones impositivas
a la entrada de vehículos en la almendra central, peatonalización
del casco histórico y si la M-30 es una calle que tenga bulevares
y rotondas, estatuas y fuentes.
Queremos una Avenida de la Paz entre los nudos norte y sur, homenaje a la
paz que no es sólo la ausencia de guerra y que deje de ser una herida
en el tejido urbano de la ciudad que separa los barrios del este.
Queremos una Avenida del Manzanares que respete el cauce del río,
sus monumentos y jardines históricos y yacimientos arqueológicos.
No queremos una alfombra verde para esconder debajo el tráfico. Queremos
bulevares, rotondas y paseos, pero no metiendo los coches debajo sino disminuyendo
la cantidad de ellos que circulan.
Queremos una Avenida de la Ilustración con pocas reformas que conserve
sus semáforos y sus aros. Y que Monforte de Lemos se quede como está.
Estos tres ejes y sus enlaces no deben ser un circuito de alta velocidad
para vehículos motorizados con un 1,2 de ocupación sino largas
avenidas de la libertad abiertas al transporte público, a las bicis
y los peatones, a los ancianos y los niños.
Todo eso es posible, con menos coches.
Queremos actuar con precaución para preservar el derecho de las próximas
generaciones a heredar la tierra, el agua y el aire en una ciudad saludable.
El tráfico no debe entrar de modo alguno en la Casa de Campo, el pulmón
de la ciudad, durante las obras ni un solo metro.