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El consejo editorial de Iniciativa Socialista
suele reunirse un par de veces al trimestre y sólo toma posiciones
colectivas en torno a los cuatro editoriales que se publican cada año
más algunas excepcionales declaraciones. La sección Al
ritmo de la vida pretende seguir más de cerca los acontecimientos,
a través de uno o dos breves comentarios semanales que reflejarán
opiniones personales de miembros del equipo editorial o de otras personas
cercanas al ánimo que impulsa esta publicación. |
| foto de jorG |
| 14 de junio 2004, "Elecciones europeas ganadas, retos
europeos pendientes", Armando Montes |
Tras el inicial susto que nos dio la baja participación,
a las 22 h. respiramos con cierto alivio. La izquierda ha ganado las elecciones
al Parlamento europeo del 13 de junio. Victoria merecida El balance de tres meses de gobierno socialista es positivo. Se acabaron las excusas del PP. Sus calumnias, que atribuían a Bin Laden el exito de la izquierda en las elecciones del 14 de marzo con el mismo empeño y descaro con que Acebes y Rajoy se empeñaron en "desatribuirle" la brutal matanza del 11-M, han sido repudiadas una vez más en las urnas. Hay una mayoría progresista. Es cierto que el PP ha mantenido el 66% de sus votos mientras que PSOE sólo ha conservado el 60%, pero eso, con una abstención del 54%, refleja más bien una evolución positiva, ya que hasta no hace mucho tiempo una tan escasa participación habría implicado una debacle de la izquierda ante una derecha que parecía tener muy consolidado su voto. No obstante, hay motivos de inquietud. La escasa participación en las elecciones europeas es un fracaso. Fracaso de las fuerzas políticas, que no han sido capaces de motivar a la población en el proyecto de construcción europea y que no han hecho de la participación ciudadana motor a la vez que objetivo de ella; fracaso del PSOE y del PP, pero también de las demás propuestas. El hecho de que PSOE y PP sumaron en 1999 el 75% de los votos, mientras que ahora han sumado el 85%, hace temer que si en estas elecciones no hubiera estado también en juego, "psicológicamente" al menos, una especie de segunda vuelta, la abstención podría haber sido aún mucho mayor. Fracaso, también, de la ciudadanía, pues nuestra inteligencia individual y colectiva no ha sido capaz de superar la continua mediocridad de los discursos políticos sobre Europa y entender la importancia de lo que está en juego, la trascendencía histórica de la nueva fase la Unión Europea y la dimensión de lo que en ella nos jugamos. Hacer frente hoy a ese reto es esencial. Es posible que el gobierno socialista haya cometido errores durante estos tres meses, que la "ortodoxia económica" más o menos liberista de algún ministro inquiete tanto como nos entusiasma el coraje con que ha comenzado a dirigirse la política de medio ambiente; que ciertas declaraciones y contradeclaraciones podrían haberse evitado; que algunos sectores sociales que han depositado su confianza en las promesas electorales del PSOE sienten cierta preocupación sobre el calendario de cumplimiento de éstas y sobre la capacidad de resistencia a las presiones eclesiásticas y vaticanistas, etc. Puede ser que el voto favorable a la resolución 1546 del Consejo de Seguridad, que no pone fin a la ocupación de Irak aunque mejore el marco establecido por las resoluciones 1483 y 1511, haya molestado o irritado a personas que, como yo mismo, hubiesen preferido un voto en contra o una abstención. Mas todo esto, aunque deba ser tenido en cuenta, no empaña el balance positivo de la gestión gubernamental hasta el momento. Sin embargo, de cara a la construcción europea el déficit es muy grande. En potencia, el mayor proyecto de paz y libertad de los siglos XX y XXI; en la práctica, llevado a cabo con la ciudadanía en la trastienda. Ambas cosas son incompatibles. La "política oficial" y sus protagonistas ha tenido miedo de que un compromiso explícito con Europa enturbiase la farsa del regateo "patriótica", y han preferido el discurso del "qué me traigo" al de "qué aportamos". Eso, claro está, no se arregla en pocos días. Pero hay que empezar. Desde la izquierda algo se ha hecho al respecto en esta campaña, pero en quince días no se arreglan los problemas de años y el diálogo sigue estando en un tono bajo, o encubierto de las pretendidas ventajas económicas que nos traerá tal o cual línea de alianzas. A veces, respecto a Europa nuestros políticos parecen vendedores de un novedoso y magnífico producto que, sin embargo, se empeñasen en ofrecer con una mala presentación, limitando la descripción de sus cualidades a aquellas que en realidad son menos atractivas y tratando de convencer al posible comprador de que en realidad lo que le ofrece no es mucho más que el empaquetamiento común de tres o cuatro productos más antiguos. Hasta el punto de obstruir la propia mejora del producto. En todo caso, Europa no es una mercancia, aunque para algunos lo sea, sino un proyecto de vida en común desde la pluralidad. Un proyecto que vale la pena, pero que requiere esfuerzos. Cuanto antes se entienda, mejor. Y cuidado, la Constitución Europea puede estar en peligro. No podemos permirtirnos perderla ni hacerla depender del veto de uno o dos Estados. No es un camino obligatorio, pero sí una vía que debe estar estar libre para quienes quieran seguirla. |
| 16 de abril 2004, "Presidente Zapatero", Luis M. Sáenz |
Hoy, el Congreso de los diputados ha aprobado la
investidura de José Luis Rodríguez Zapatero, con el apoyo de
todas las fuerzas de izquierda y de Coalición Canaria. En contra, sólo
el Partido Popular. Es un buen día. Se acabó la "aznaradura",
con la que habíamos llegado a límites de intolerancia, soberbia
y caciquismo poco habituales en sistemas democráticos. Por ahora, parece que Zapatero ha entendido bastante bien lo que ha ocurrido en este país, en el que se ha venido fraguando una rebelión social que estalló finalmente a partir del 12 de marzo. Un gobierno y una derecha cada vez más reaccionarios entraron en abierto conflicto con una mayoría social progresista y, sobre todo, con la emergencia de una juventud a la que pueden aplicarse las palabras de Edna St. Vincent Millay: "La generación más joven constituye un país propio". Eso no ocurre siempre, pero sí de vez cuando. Está pasando ahora. No sólo en España. Sí, Zapatero parece haber entendido que la victoria no ha sido fruto de un aparato, de estrategias electorales, de equipos de campaña, sino de una ciudadanía activa, en la que podrá encontrar apoyo, pero también vigilancia y crítica. Parece haber entendido que esta sociedad no puede seguir viviendo en el clima de enfrentamiento civil a que nos había llevado el azanarismo, que es necesario el diálogo. Esa es la impresión que me han dado sus intervenciones. En cuanto a las tareas a abordar, si cumple sus primeros compromisos tenemos asegurados avances notables. Su respuesta a Llamazares sobre las tropas en Irak fue bastante clara; los compromisos en torno a la lucha contra la violencia de género y los derechos de gays y lesbianas, claros; el gobierno paritario, una realidad; su enfoque sobre los medios de comunicación públicos, el papel de las instituciones y las reformas constitucionales y de los estatutos de autonomía, quizá sea el más abierto conocido en la democracia española posterior al franquismo; la política internacional, más autónoma frente a la camarilla reaccionaria que hoy gobierna Estados Unidos. No he sido fan de ZP, pero la suya es la postura más avanzada y más a la izquierda que haya escuchado en ningún debate de investidura, incluyendo aquellos que dieron la presidencia del Gobierno a Felipe González, a cuyos gobiernos no puede negárseles la transformación social realizada en ámbitos como la educación o la sanidad, ni la aceleración de la incorporación a Europa, pero que, además de cometer graves fallos tantas veces señalados, tuvieron siempre un tono de élite ilustrada que sabían qué hacer y qué era mejor para "el pueblo", pero sin contar gran cosa con el protagonismo de los individuos realmente existentes. Habrá divergencias. Y habrá que presionar. Pero yo no espero un gobierno que coincida al 100% con mis opiniones ni que lo haga todo. El cambio de gobierno ha sido una alegría para muchas personas. Y, sin embargo, no ha habido grandes celebraciones. Por el recuerdo del 11-M, desde luego, pero también porque ya no creemos en milagreros o santones. El presente y el futuro inmediato están en nuestras manos. Con el nuevo gobierno, nos será más fácil ir cambiando las cosas. Y si el nuevo gobierno quiere avanzar, lo tendrá más fácil si se apoya sobre una ciudadanía activa, de la que no debe esperar aplausos incondicionales. Cada cual, en su papel. Una advertencia: hay dos terribles enfermedades que pueden afectar a sectores de la izquierda organizada. La primera consistiría en el empeño en desactivar al movimiento social, para que el gobierno o los partidos no sufran presiones, como ocurrió en otras fases de nuestra historia. En eso, sólo podrá ganar la derecha. La segunda, sería el sectarismo extremista de quienes pierdan de vista que hay que mantener la unidad en todo aquello que nos une, aunque nos distingamos en aquello en que diferimos. En eso, sólo podrá ganar la derecha. Un ejemplo: ¿a qué viene tratar ahora de mezclar la exigencia de retirada de las tropas, común a la mayoría de nuestra sociedad, con el rechazo a la Constitución europea? Son, deberían ser campañas distintas. Contra la guerra de Irak y contra la ocupación, como una piña. En cuanto a la Constitución europea, quienes estén en contra de ella que hagan su campaña y quienes estamos a favor, tratando de mejorarla, pero a favor, hagamos la nuestra. No podemos supeditar la riqueza del movimiento social a un monolítico bloque de opiniones. |
| 5 de abril 2004, "Las víctimas
de Nayaf", Armando Montes (con algunos retoques del siete
de abril) |
De la mano de la muerte, las acontecimientos se
precipitan y nos afectan de lleno. Al parecer, las tropas españolas
asentadas en Nayaf han disparado contra un gran número de personas,
pudiendo habe rmatado y herido a varias de ellas. Según Le Monde: "Au moins vingt-quatre personnes, parmi lesquelles dix Irakiens, un soldat salvadorien et un militaire américain, ont trouvé la mort dimanche 4 avril lors de violents affrontements survenus devant la base d'Al Andalus - sous commandement espagnol - de Koufa, près de Nadjaf. Des soldats ont ouvert le feu, dans des circonstances mal définies, sur des manifestants chiites partisans de Moqtada Al-Sadr, venus réclamer la libération d'un de leurs dirigeants. La fusillade aurait fait en outre au moins 135 blessés." O sea: "Al menos 24 personas, entre ellas 10 iraquíes, un soldado salvadoreño y un militar estadounidense han muerto el domingo 4 de abril con ocasión de violentos enfrentamientos ocurridos ante la base de Al Andalus -bajo mando español- de Koufa, cerca de Nayaf. Los soldados han disparado, en circunstancias mal definidas, sobre los manifestantes chiitas partidarios de Múqtada al Sáder, que reclamaban la libertad de uno de sus dirigentes. Los disparos han causado también al menos 135 heridos". Y aún no sabemos como acabará esto. Ahora mismo, a las 17,30 h., las noticias que logró encontrar indican que gran parte de Nayaf está ocupada por los sublevados. Y cosas similares están ocurriendo en otras ciudades iraquíes. No es terrorismo, es una insurrección. Ignoro el grado de simpatía con que cuenta entre la población, pero es indudable que la escala del enfrentamiento ha dado un salto cualititativo, ante el que parece no haber solución buena. Como era de esperar desde que Bush, seguido por Aznar y Blair, dieron comienzo a esta guerra demencial, apenas cabe preguntarse por cuál será la menos mala de las opciones. Que no haya víctimas hasta el momento entre las tropas españolas me alegra tanto como me entristece la muerte de iraquíes. Patrias hay muchas, demasiadas quizá, pero cada persona tiene sólo una vida. Lo importante ahora es impedir más muertes, de iraquíes o de españoles. Hay incertidumbre respecto a quién disparó primero: ¿los manifestantes?, ¿la policía iraquí?, ¿las tropas españolas? No lo sé. En este caso, todo me parece posible, nada tengo seguro. Pero quiero saber la verdad de lo ocurrido y pido al próximo gobierno socialista una investigación para aclarar las razones por las que se ha matado -o podría haberse matado, añado ante las reservas de algunos amigos que dicen no tener claro si eso ha llegado ma ocurrir- en nuestro nombre. ¿Quién mandó disparar y por qué razón? Queremos saberlo. No para poner en la picota a los soldados enviados por el gobierno Aznar, y que quizá hayan tenido que disparar para salvar su vida, sino para calibrar en toda su medida las consecuencias de la entrada de España en esta guerra no declarada. ¿Legítima defensa? De forma individual, quizá sí, en la medida en que cualquier persona cuya vida esté amenazada tiende a defenderla, aunque esté donde no debe estar. Pero políticamente no puede hablarse de legítima defensa, pues ilegítima es la ocupación y la autoridad política que la gestiona. Y digo esto sin sentir la más mínima simpatía por Múqtada al Sáder y sus seguidores, sin avalar ni mostrar "comprensión" hacia sus actos. De todos los posibles futuros para Irak, quizá el poder de los clérigos fundamentalistas fuese el peor de todos. Pero la actual ocupación no aleja esa amenaza, sino que la alienta. Se dijo que las tropas iban a luchar contra el sadamismo. Pues bien, ahora los enfrentamientos principales están teniendo lugar con la fracción del fundamentalismo chiita dirigida por un clerigo cuyo padre fue asesinado por Sadam. Me cuento entre quienes habríamos preferido una fórmula más clara, pero aceptamos la promesa de Zapatero de retirar las tropas el 30 de junio si para esa fecha la ONU no había asumido el control de la situación. Pero ante la aceleración de los acontecimientos, ¿es posible esperar tanto? ¿podemos mantener una situación en la que lo ocurrido pueda repetirse o multiplicarse, forzando a los soldados españoles a morir o a matar a causa de una castatrófica decisión política tomada en la Casa Blanca y ratificada en las Azores? Siento que esto no puede seguir así hasta el 30 de junio. Como mínimo, creo que el primer paso a dar por el gobierno socialista sería colocar a las fuerzas españolas fuera del mando de una "autoridad de ocupación" que ni siquiera informó de las medidas que dieron lugar a los trágicos hechos, y abrir un rápido diálogo con la ONU y las fuerzas políticas iraquíes para decidir si provisionalmente las tropas españolas podrían jugar un papel de cooperación, y no de ocupación, con la reconstrucción iraquí en las zonas en que se encuentran. Pero si no hay condiciones para ello, si hasta el 30 de junio los soldados españoles van a recibir la orden de disparar -o van a tener que hacerlo para salvar su vida- contra manifestaciones (armadas o desarmadas) de población iraquí sin aportar nada a la construcción de un futuro democrático para Irak, creo que debemos decirle a Zapatero lo mismo que dijimos a Aznar: ¡No en nuestro nombre! Si tienen que volver antes del 30 de junio, que lo hagan, pues en ningún caso podemos admitir que los soldados españoles se vean envueltos, como víctimas o como ejecutores, en nuevas masacres por culpa de políticos soberbios e irresponsables. Sin "angelismos": los ejércitos pueden tener que luchar y matar. Pero sólo como última solución y por una causa que lo merezca. No por caprichos. Los culpables de esta situación no son los soldados, a los que deseamos lo mejor, ni Zapatero. Esta es la siniestra herencia de Aznar. Lamento que ZP tenga que enfrentarse tan pronto a decisiones tan graves, pero no hay más remedio. Este es el mundo que tenemos. Podemos cambiarlo, pero no ignorarlo. ¿Claudicación al terrorismo? No, de ninguna manera. Personalmente, creo que las tropas españolas deben seguir en Afganistán, por mucho que Al Qaeda nos amenace. Esto no tiene nada que ver con Al Qaeda, al igual que sus atentados brutales nada tienen que ver con los derechos de iraquíes y palestinos. Esto tiene que ver con una guerra injusta y con una estrategia neoreaccionaria y belicista liderada por George Bush. |
| 26 marzo 2004. "El poder no es nuestro":
indicios de un buen comienzo. Luis M. Sáenz |
José Luis
Rodríguez Zapatero (ZP) aún no ha sido investido presidente
del Gobierno y ya empiezan a detectarse síntomas de impaciencia
o inquietud entre parte de quienes votamos a la izquierda. Es muy bueno
que la mayoría de izquierda no se base en un cheque en blanco y que
suene alta y clara la advertencia de "no nos falles". Pero tampoco debemos
perder los nervios y emitir sentencias condenatorias ante hechos que no
han tenido lugar. Y menos aún entrar en el juego de provocaciones
estúpidas de la derecha. Desde una postura muy crítica a la acción política del PSOE hasta algo así como unos diez días antes de finalizar la campaña electoral, momento a partir del cual comenzaron a actuar con gran inteligencia, quiero decir ahora que veo buenos indicios. Hoy mismo, ZP ha declarado ante el comité federal del PSOE que "El poder no es nuestro: es de los ciudadanos". Así es. Y no digo que "deba serlo". Digo que lo es, que sin los ciudadanos el poder del nuevo gobierno sería muy pequeño. No votamos para que alguien ganase, votamos para ganar nosotr@s. Es verdad que del dicho al hecho hay mucho trecho. Pero no disponemos en este momento de ningún dato que permita asegurar que la declaración de Zapatero ha sido meramente para la galería. Además, hay señales muy favorables. En estos días, se ha anunciado que entre los primeros proyectos del futuro gobierno socialista se encuentra la reforma de la ley de aborto, la ley contra la violencia de género, el reconocimiento de los derechos de gays y lesbianas al matrimonio y la adopción, la reforma de los medios de comunicación públicos, la recuperación del diálogo entre todas las fuerzas políticas... Si esas cosas se llevan a cabo en el plazo, digamos, de un año, seremos significativamente más libres. Es cierto que las promesas pueden olvidarse, pero el que se reafirmen antes de la investidura es una buena señal y merece una acogida positiva, aunque vigilante y dispuesta a reclamar que se cumpla lo prometido. Sin duda, habrá cosas en las que muchas y muchos querríamos ir más adelante y tendremos que seguir empujando por ellas. Por ejemplo, es bastante viable que el nuevo gobierno devuelva la asignatura de religión a su lugar anterior a la LOCE, lo que será positivo, pero insuficiente para quienes creemos que la escuela no es lugar para enseñar religión (ni ateismo). Me temo que no es de esperar el fin de la absurda prohibición de algunas de las sustancias psicoactivas, por cierto no las más letales. Y los asuntos sociales, aunque se tome la buena dirección, pueden requerir más tiempo para que se observen los efectos de las medidas adoptadas. En líneas generales, no se trata de pedir todo y ahora, sino de exigir prioridades razonables, que no se pierda el tiempo, que se cuente con la sociedad y que el rumbo sea el correcto, aunque podamos disentir en ciertos ritmos. La primera piedra de toque para el nuevo gobierno es su compromiso de retirar las tropas de Irak el 30 de junio si no hay cambios sustanciales en la situación. ZP ha hecho muy bien al mandar a freir gárgaras a Aznar y su estúpida exigencia de pronunciamiento sobre el reemplazo de las tropas. Nos guste o no, el compromiso del PSOE, bien conocido ya el 14-M, marcaba ese plazo. Así que lo único a decidir es si se prolonga la estancia de las tropas que están allí o son reemplazadas, y eso es responsabilidad del gobierno en funciones, que no pregunta tanto para hacer contratos en AENA o de cara al Plan Hidrológico. Pasemos de las pullas de aznares y zaplanas. Lo que importa es el compromiso de ZP ante la ciudadanía, y si no lo cumple se va a montar, eso debe tenerlo claro. La pregunta es: ¿en qué circunstancias deben retirarse las tropas y en cuáles no? La ambigüedad al respecto se está convirtiendo en elemento de inquietud. Sería urgente una clarificación. Adelanto mi opinión: si Irak sigue bajo el mando de la autoridad de ocupación, las tropas deben retirarse, aunque haya un poco más de participación de la ONU. Y si en tal situación no se retiran, afrontaremos una grave quiebra de confianza en el gobierno que hemos llevado a la Moncloa. Saldremos a la calle de nuevo, que no lo dude nadie. Si, por el contrario, ese poder ocupante ha sido disuelto y la responsabilidad recae de forma consensuada en manos de fuerzas iraquíes y de la ONU, habrá que evaluar la situación. Pues nuestra apuesta no debe ser desentendernos de Irak y que se las apañen los iraquíes como puedan, sino hacer de la rebelión democrática que hemos vivido y protagonizado una palanca para otra política internacional, una política diferente, contraria a la impuesta por la camarilla reaccionaria encabezada por Bush. |
| 16 marzo 2004. El enorme crimen
de Madrid y la derrota de Aznar. Wilebaldo Solano Wilebaldo Solano es fundador de la Fundación Andreu Nin (http://www.fundanin.org) y último secretario general del POUM. |
Los acontecimientos que se desarrollaron
en nuestro país entre el 11 y el 14 de marzo quedarán en
la historia como hechos sin precedentes y sin parangón. En pocas
horas y en pocos días, los pueblos de España afirmaron su
voluntad profunda de cambio político social en este mundo dominado
por los desequilibrios sociales más absurdos y los afanes imperialistas
más brutales. El resumen podría ser así: acto de guerra salvaje que fue más allá del terrorismo ordinario; manipulación vergonzosa del gobierno de Aznar para explotar la indignación y el dolor de la gente y conducirlos a una vía muerta; reacción de las masas populares en todo el país contra la política del gobierno del Partido Popular; victoria electoral del Partido Socialista acompañada por los cambios que se habían producido en Cataluña y en Euskadi; dolor en toda la Península seguido por nuevas y fuertes esperanzas de cambio y de transformación. El acto de guerra de Madrid no se explica claramente. Casi todo el mundo se extrañó de que fuera una nueva salvajada de ETA, pero Aznar y sus gentes pusieron un empeño particular en atribuirlo a los separatistas vascos. Y, finalmente, hemos sabido que Aznar personalmente llamó a los directores de la gran prensa para pedirles que orientaran sus informaciones. Por otra parte, fue el gobierno del Partido Popular el que organizó las primeras grandes manifestaciones y trató de darles una orientación en consonancia con sus tesis. Es decir que el propio Aznar recurrió a lo que siempre había combatido en el Parlamento, burlándose de los "hombres de la pancarta" y de los que habían participado en las grandes manifestaciones contra la "guerra preventiva" contra Irak. Pero la gran maniobra no dio el resultado que se esperaban. Está visto que no se puede mentir y traficar indefinidamente. Llega siempre un momento en que los burlados y menospreciados se levantan contra sus opresores con decisión y con audacia. Y ese momento llegó muy pronto, cuando surgió la tesis de la posible agresión fundamentalista de Al Qaeda. Alentados por el dolor y la rabia, los manifestantes convirtieron la operación Aznar en un movimiento de masas sin precedentes. Porque no se rebeló simplemente el pueblo de Madrid, sino también millones de personas en todo el país. El asombro fue tan grande que desbordó nuestras fronteras, las de Europa y las del mundo entero. Y eso explica que, actualmente, el proceso político que se ha abierto en España sea un gran motivo de análisis y de discusión en los medios más diversos: sindicatos y partidos políticos, gran prensa, televisiones o radios, gabinetes ministeriales y servicios secretos. Se ha dicho que Aznar y sus amigos pensaron un momento en aplazar las elecciones para procurarse un respiro. Pero, como era de prever, llegó el 14 de marzo y el esperado fracaso de la derecha reaccionaria. El vuelco se tradujo por el voto de los abstencionistas tradicionales y de varios millones de electores conscientes de las necesidades que imponía el momento. Todo lo sucedido el trágico 11 de marzo exigía imperiosamente la derrota al Partido Popular y el triunfo de una fuerza política capaz de ofrecer una iniciativa de cambio y de renovación que terminara con la política reaccionaria de mixtificaciones y mentiras que nos había impuesto la participación en la guerra colonial e injusta de Irak y la subordinación servil a la política del imperialismo norteamericano y del clan aventurero de Bush. No olvidaremos nunca a las víctimas de la tragedia brutal e injusta de Madrid. Nos queda el consuelo de saber que millones de personas tampoco las olvidarán. Y también nos queda la voluntad de seguir luchando contra las barbaries de nuestro tiempo, que exigen condiciones humanas incompatibles con la explotación capitalista y las aventuras y desmanes del imperialismo. Porque nosotros somos de los que no hemos renunciado a la perspectiva libertadora del socialismo. |