Repensando la izquierda:
Socialismo, Capitalismo y Democracia
Gonzalo Sichar Moreno
Gonzalo Sichar Moreno es investigador de la Universidad
Autónoma de Madrid. Artículo publicado en Iniciativa
Socialista número 52, primavera 1999
El muro de Berlín se ha caído, ¿también
se ha caído la izquierda? Estamos en un proceso de globalización
en el que cada vez hay menos barreras al comercio de mercancías
y, sobre todo, al de capitales (aunque aumentan para la migración
de personas). Ahora reina el pensamiento único. El comunismo fracasó,
luego no hay ninguna alternativa al capitalismo y al libre mercado. Hay
quienes llegan más lejos y afirman que en esta época se han
cambiado las ideologías por las ideas (como si las ideologías
no tuvieran ideas y como si ahora no hubiese ninguna ideología que
cuestione el capitalismo).
Las ideologías siguen existiendo, sigue sin ser lo mismo izquierda
y derecha. Este silencio forzoso de todo aquel que difiera del neoliberalismo
se ha roto a grandes gritos desde la selva Lacandona. Desde ahí,
el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) convocó
al primer encuentro contra el neoliberalismo y por la humanidad. Los zapatistas
han puesto de manifiesto y han hecho llegar al mundo entero, sobre todo
a Europa y al NAFTA, lo que era evidente: no todo el mundo traga por el
neoliberalismo.
La identificación del comunismo con las dictaduras del Este
europeo y el capitalismo con el "gendarme de la libertad", ha provocado
que muchos identifiquen capitalismo con democracia y está claro
que no es lo mismo. Se podrá decir que los regímenes sandinista
(1979-90) y castrista (1959-...) no son democráticos, ¿pero
acaso hay más democracia en el México del omnipresente PRI,
en la actual Nicaragua del somocista Alemán o en el Chile del senador
vitalicio Pinochet? ¿Cómo se puede pensar que un país
es democrático por el mero hecho de que cada cuatro o seis años
acuda una minoría a votar a sus dirigentes en un clima de miedo,
con votos comprados y donde la desigualdad económica y la continua
amenaza militar o embarguista de los Estados Unidos impide a la mayoría
popular votar con total libertad? ¿Cómo llamar democráticos
a regímenes donde el poder real de la nación reside más
en las multinacionales extranjeras que en los propios gobernantes elegidos
democráticamente?
"Para Marcuse no hay una oposición profunda entre el Estado
liberal y el Estado autoritario. Al contrario, es el liberalismo mismo
el que genera al Estado total-autoritario como si éste fuera su
realización final en un estadio avanzado del desarrollo. Se trata
de una transformación que tiene lugar dentro del mismo orden social,
en la que permanece la misma estructura económica y en la que conserva
buena parte de los elementos de la teoría liberal de la sociedad.
Más aún: el Estado autoritario proporcionaría la organización
y la teoría de la sociedad correspondientes al estadio monopolista
del capitalismo, con su exigencia de una fuerza estatal poderosa que movilice
todos los medios de poder"(1) .
De esta manera se entiende perfectamente como la democracia liberal
de Estados Unidos ha podido apoyar tantísimas dictaduras en América
Latina, África y Asia -y a la española cuando se desprendió
de su simbología filofascista de la Falange pero manteniendo la
misma falta de libertad- durante la llamada eurocentristamente guerra fría
(pero que fue excesivamente caliente para el Tercer Mundo), cuando cualquier
movimiento popular era tachado de comunista, y ahora, sin el temor rojo,
ha pasado a apoyar "democracias" que siguen sin poner en peligro el monopolio
capitalista de los Estados Unidos, especialmente en América Latina.
En esta época de pensamiento único donde muchos partidos
comunistas europeos cambian de nombre (como el SED alemán, el PCI
italiano, y todos los ex-comunistas del Este) y donde partidos de izquierda
dan un giro hacia el centro abandonando cualquier resquicio de marxismo
como paso previo para llegar al poder -como el Partido Laborista de Tony
Blair o hiciera el Partido Socialista Obrero Español en 1979- pareciera
que todo lo situado más a la izquierda de la socialdemocracia recuerda
a las dictaduras prosoviéticas y, por tanto, no es políticamente
correcto.
En este clima cabría preguntarse si la izquierda ya no es viable.
Marcuse decía en plena época de vacas gordas para los comunistas
que "si el capitalismo continúa funcionando normalmente e incluso
aumentando el nivel de vida de sus clases trabajadoras, éstas pueden
llegar a convertirse en una parte del sistema capitalista en un sentido
diferente y positivo"(2) . Pero ahora que el estado del bienestar se desvanece
es lógico que las clases no favorecidas se rebelen. Casos como la
victoria en Francia de una coalición de izquierdas, y donde el PS
debió retornar a posturas más sociales para ganar, hacen
pensar que todavía hay sitio para la izquierda (incluso en Occidente).
El nuevo gobierno rojiverde en Alemania y el ligero avance del PDS confirman
que el electorado europeo vuelve a dar prioridad a ciertos aspectos sociales
olvidados por el capitalismo neoliberal.
Ahora que "sólo" hay capitalismo, y que vemos que se están
acrecentando las diferencias entre ricos y pobres a ritmos agigantados,
tiene más sentido hablar de la necesidad de giros hacia la izquierda
para aplicar políticas sociales que supongan cambios estructurales
y no en dar limosnas que en definitiva garantizan el status quo actual.
¿Pero hacia qué izquierda se ha de girar? No debemos pasar
por alto las innumerables izquierdas impopulares, aunque todas hablen en
nombre del pueblo, que ha habido y que hay.
El régimen de la URSS y sus satélites, tantas veces llamado
socialismo "real", obedecía más a un "socialismo burocrático",
como bien lo denomina Habermas, ya que de llevar a la realidad el socialismo
tuvo bien poco.
"Según Marx, la abolición del capitalismo no constituye
un fin en sí mismo, sino el medio para resolver ese conflicto, para
suprimir la esclavización del hombre por el hombre. Y como quiera
que semejante esclavitud se halla institucionalizada en el proceso de producción,
solamente podrá ser abolida en tal proceso; los individuos solamente
podrán ser libres si ellos mismos controlan la producción"(3)
.
Sustituir al patrón por el Estado, como se hizo, no acaba con
la alienación del trabajador, sólo cambia el explotador.
"La derrota de la "revolución en Occidente", el fracaso del
"socialismo real" y la estabilización del capitalismo muestran que
algo ha fallado en las previsiones marxistas; nos hablan de la necesidad
de "compensar" sus carencias. En último término, en este
aspecto Bloch y Marcuse se muestran íntegramente de acuerdo con
Marx. Si la praxis es el criterio último de la verdad, y en ella
no se ha verificado el triunfo previsto de la revolución, la teoría
habrá de ser reformulada"(4) .
Pero corregir el socialismo no significa, ni mucho menos, abandonarlo
y adaptar el capitalismo a cierto estado de bienestar -esto sería,
en todo caso, corregir el capitalismo- sino modernizarlo, ver en qué
se ha fallado: falta de democracia, intentar hacer una política
para el pueblo pero sin contar con él (élites intelectuales
universitarias lanzan al pueblo a la revolución), burocratización,
intentar competir contra el capitalismo con sus armas y no con las del
socialismo (ver si se gana en justicia social, distribución de la
riqueza, niveles de educación y salud,...), implantar modelos extranjeros
a distintos pueblos y realidades...
¿Es posible el socialismo democrático?
Todavía no ha habido ningún país donde el triunfo
de la revolución socialista haya llevado a un sistema democrático.
Quizá la Yugoslavia de Tito con su "socialismo de autogestión"
fuera lo más cercano a un régimen socialista democrático,
pero no hay que olvidar que incluso allí había partido único
y que en los consejos de trabajadores -tantas veces tomados como ejemplos
de democracia en el terreno económico- sólo una tercera parte
era elegida por los trabajadores de la empresa y las otros dos tercios
eran nombrados por el sindicato (comunista) y la administración
política (de la Liga Comunista de Yugoslavia). Además, la
violenta desintegración de la Federación Yugoslava pone de
manifiesto las grandes deficiencias del régimen anterior (a las
que hay que añadir complejidades históricas y la exacerbación
nacionalista que en nada tiene que ver con el socialismo).
Entonces, ¿no es posible el socialismo democrático? "La
democracia socialista sólo se consigue ampliando, profundizando
la democracia, no suprimiéndola"(5). Lenin identifica la "democracia
proletaria" con la "dictadura del proletariado", que define como "un poder
que ha sido conquistado y se mantiene por la acción violenta del
proletariado sobre la burguesía, un poder que no está limitado
por ley alguna"(6) . Todo el poder absoluto y arbitrario de la dictadura
burguesa contra al proletariado, lo traslada de la misma manera del proletariado
contra la burguesía.
"La vía democrática hacia el socialismo supone que este
nuevo orden social sólo puede alcanzarse con el consenso y el esfuerzo
común de la mayoría de la población. Principio fundamental
del movimiento socialista y obrero es que la liberación de la clase
obrera no puede ser más que obra de la clase obrera misma, [lo que]
implica un rechazo absoluto de cualquier forma de sustitución de
la voluntad de la mayoría. Nada más erróneo, y en
el fondo más profundamente antisocialista que la pretensión
de algunas minorías de revolucionarios de interpretar la "auténtica
voluntad popular" a partir de un análisis objetivo de las relaciones
de clase, repudiando la voluntad popular que se manifieste en contra como
expresión de la enajenación e incultura que atosiga al pueblo
en el capitalismo"(7) .
Sin embargo, muchísimos movimientos revolucionarios de inspiración
marxista son dirigidos por una pequeña élite de intelectuales
de clase media y, en no pocos, ignoran a sus bases para tomar decisiones
y la dirección impone sus estrategias.
La falta de democracia interna es uno de los problemas de los grupos
guerrilleros. Una vez alcanzado un acuerdo de paz, la antigua guerrilla
inicia un proceso de democratización que no siempre llega a buen
término porque las diferencias ideológicas del grupo florecen
cuando ya no hay un "enemigo común"(8) .
Precisamente ahora la ex-guerrillera Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca (URNG), que acaba de culminar su conversión en partido
político, se está reestructurando para aumentar su democracia
interna. Las condiciones de la clandestinidad y la guerra no les permitía
un gran margen de funcionamiento democrático. Ahora tratan de convertirse
en un partido con ideales revolucionarios y democráticos y sin caer
en la lógica del sistema capitalista, es decir, mantener ciertas
distancias de la socialdemocracia.
Durante la guerra fría, no han sido pocos los intentos de lograr
una tercera vía entre capitalismo y socialismo. Ahora, fracasado
éste, se toma como victorioso a aquél y ya no hace falta
buscar una tercera vía entre lo bueno y lo malo. Aquella búsqueda
de tercera vía se hacía para paliar la deshumanización
del capitalismo y la falta de libertades (incluida la religiosa) que traía
el socialismo. Estas vías podían ser la socialdemocracia,
la cristianodemocracia, el socialcristianismo, el liberalismo social...
Pero pronto se observaba que no era una situación intermedia entre
ambos sistemas sino una suavización del primero. "El socialismo
[democrático] se diferencia de la socialdemocracia al enlazar con
el concepto clásico de democracia sin reducirla a puro método
o reglas de juego. Con ello recupera su dimensión utópica
de democracia como gobierno de todos, como identidad de gobernantes y gobernados,
como realización de la libertad [...] Para el socialista democrático,
el socialismo coincide con el despliegue y profundización de la
democracia"(9) .
Quizá esta búsqueda de vía intermedia no hubiese
sido tan obsesiva si en lugar de haber llegado ese "socialismo real" se
hubiese producido realmente el socialismo(10) .
"Porque, en último término, al hablar de socialismo,
de lo que se trata es del control directo y democrático de la economía
por los productores mismos. En este sentido, el socialismo no es más
que la fase final del proceso de democratización que empezó
con las primeras formas de control ciudadano sobre el aparato estatal (gobierno
representativo). Ampliar hoy la participación ciudadana en el gobierno
central, regional y municipal exige como requisito previo la democratización
de la empresa [...] El socialismo exige la democratización de la
economía como base para la democratización de todas las demás
esferas de la vida social y política, a la vez que la democratización
de estas esferas es requisito para llevar adelante la democratización
paulatina de la esfera económica"(11) .
El Trotsky anterior a 1917 y posterior a 1923 estaría mucho
más cerca del socialismo democrático que la idea disciplinaria
de partido que mantuvo Lenin(12) .
"Socialismo y democracia forman una unidad indisoluble: no hay democracia
real sin socialismo, pero tampoco socialismo que merezca este nombre sin
democracia [...] No hay socialismo sin democracia y sólo por la
democracia se puede llegar al socialismo"(13) .
La historia ha demostrado no sólo que se han instaurado regímenes
socialistas sin democracia sino que incluso en algunos de ellos la instauración
del socialismo burocrático se ha realizado sin ni siquiera contar
con la primera fase marxista, la revolución del proletariado, ya
que ha venido de fuera, por la armas de ejércitos extranjeros (las
múltiples intervenciones del Ejército soviético en
sus satélites).
Otra gran incongruencia de las dictaduras socialistas ha sido el poco
respeto a la autodeterminación de los pueblos, esencial para una
democracia local y de base como promulga Sotelo. El caso más tristemente
famoso es el de las deportaciones masivas de Stalin y su intento de rusificar
a la URSS, pero no es el único. La invasión del Tibet por
parte de la China comunista, la irreal Yugoslavia pluriétnica de
Tito, los problemas de los miskitos con el sandinismo, son otros ejemplos.
Este carácter homogeneizante y centralista también se aprecia
en el diseño de partido férreamente centralizado y disciplinado
de Lenin que choca con la "autogestión revolucionaria" de los mencheviques.
El socialismo debe ser subversivo
Rescatando la explicación de Sotelo, de no participar clases no
obreras en el proceso revolucionario, en países de mayoría
indígena este componente étnico debería estar presente
en la dirección de los movimientos revolucionarios. En este sentido,
al socialismo no le queda otra alternativa que ser sub-versivo, es decir,
mostrar la versión de los de abajo. Augusto Sandino decía
que "Mi mayor honra es surgir del seno de los oprimidos, que son el alma
y el nervio de la raza"(14) .
En los respectivos documentos de los grupos guerrilleros guatemaltecos
Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y Organización del
Pueblo en Armas (ORPA) reconocieron la urgencia de crear relaciones de
igualdad entre indígenas y ladinos. ORPA en Acerca del Racismo hizo
un análisis fenomenológico de la relación entre el
discriminador y el discriminado. El EGP en los Pueblos Indígenas
y la Revolución Guatemalteca definió la sujeción de
la identidad étnico-cultural de los indígenas como una manifestación
de que en el país debe crearse una patria multinacional. Sin embargo,
el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT), de orientación comunista,
en La Cuestión Indígena no reconoce la identidad cultural
indígena, tratando la explotación más como un problema
de clase(15) .
De la interacción e impacto entre el accionar revolucionario
y la dinámica de movimientos comunitarios y municipales surgen organizaciones
populares indígenas, como el Comité de Unidad Campesina (CUC)
en 1978, con vínculos directos e indirectos con las organizaciones
guerrilleras. Estas organizaciones conjugan el marxismo con el pensamiento
propiamente indígena. El EZLN es el ejemplo más conocido
de esta conjugación.
En el caso de Guatemala, EGP, ORPA, PGT y las Fuerzas Armadas Rebeldes
(como el PGT, de inspiración más marxista que indigenista)
se unieron en 1982 en la URNG manteniendo tanto el carácter socialista
como el indigenista (pero sin indígenas entre sus líderes
de primera fila).
En otros países coexisten guerrillas bien diferenciadas y que
hasta en algún momento pueden llegar a ser rivales. Por ejemplo,
en Perú está el guevarista Movimiento Revolucionario Tupac
Amaru (MRTA) que combina el indigenismo con la idea de una revolución
que supere las fronteras burguesas -durante algún tiempo integraron
una coordinadora guerrillera internacional con el M-19 colombiano y el
Ejército de Guerrilla Tupac Kalari boliviano-; y el otro grupo es
el maoísta Partido Comunista de Perú, conocido por Sendero
Luminoso, que en nada respeta a las poblaciones indígenas no simpatizantes
"porque quien no está con la revolución está contra
ella".
Entre los militantes del MRTA se encuentran universitarios de izquierda,
campesinos pobres y familiares de asesinados no sólo por el Ejército
sino también por Sendero Luminoso. Durante el secuestro a la embajada
de Japón en Lima que llevó a cabo el MRTA de diciembre de
1996 a abril de 1997, lanzaron muchas consignas diferenciadoras con respecto
a los senderistas, a quienes todos califican de sanguinarios y que cuentan
con escasísimo apoyo entre el resto de grupos izquierdistas latinoamericanos
(y europeos). A tal punto llegó la mala prensa que los emerretistas
lanzaban contra los seguidores de Abimael Guzmán -conocido por el
presidente Gonzalo y encarcelado desde 1992 en una de los mayores éxitos
antiterroristas de Fujimori-, que Sendero puso retenes en algunas carreteras
repartiendo octavillas donde acusaba al MRTA de luchar por los ricos.
La prensa española, que durante el secuestro enfatizaba la diferencia
entre ambos grupos, sin embargo tras el asalto de las tropas gubernamentales,
en el que murieron todos los guerrilleros y un juez crítico con
Fujimori, cayó en la propaganda fujimorista y calificó a
los muchachos de Néstor Cerpa de terroristas, atributo antes dado
sólo a Sendero Luminoso.
México, donde las guerrillas se creían recuerdos del
pasado, ha visto de nuevo a indígenas cubriéndose el rostro
y empuñando las armas. Primero fue el EZLN, luego el Ejército
Popular Revolucionario (EPR) y, con menor peso, el Ejército Revolucionario
Insurgente Popular (ERIP).
El zapatismo tiene una novedad con respecto a todas las demás
guerrillas del continente americano. Y así se lo expresaba el subcomandante
Marcos a la dirección del EPR:
"[...] hay que remarcar y repetir que somos diferentes [...] Gracias
a la aparición de ustedes, ahora mucha gente podrá entender
que lo que nos hace diferentes de las organizaciones políticas existentes
no son las armas y los pasamontañas, sino la propuesta política
[...] Ustedes luchan por la toma del poder. Nosotros por democracia, libertad
y justicia. No es lo mismo. Aunque ustedes tengan éxito y conquisten
el poder, nosotros seguiremos luchando por democracia, libertad y justicia.
No importa quién esté en el poder, los zapatistas están
y estarán luchando por democracia, libertad y justicia"(16)..
Sin embargo, la actitud del EZLN con el EPR no es la del enfrentamiento
que mantienen las guerrillas peruanas, simplemente quieren mantener las
distancias. En otra parte del comunicado les decía:
"Sigan ustedes su camino y déjenos seguir el nuestro. No nos
salven ni nos rescaten. Cualquiera que sea nuestro destino queremos que
sea nuestro. Por nosotros no se preocupen. No los atacaremos. No hemos
caído en el juego del poder dominante que promueve el enfrentamiento
entre la guerrilla "buena" y la guerrilla "mala". Ustedes no son nuestro
enemigo ni nosotros lo seremos para ustedes"(17) .
La violencia en el socialismo y la violencia social
Habermas, en su artículo La Crítica de Hegel a la revolución
francesa, critica que Hegel quiere la revolución sin revolucionarios.
Éste intentaba neutralizar la conciencia subjetiva revolucionaria
mediante la realización de un Derecho abstracto moderno como un
proceso objetivo(18). Y es que no son pocos los que pretenden cambios profundos
en una sociedad pero temen a los revolucionarios por sus excesos, especialmente
en la violencia.
Una de las grandes críticas que se hace al socialismo es que
su implantación sólo puede llevarse a cabo por medio de la
violencia. "Muchos, seguramente, que verían con agrado la tentativa
de un Che por crear un hombre y sociedad nuevos, se echan para atrás
[...] porque en tal tentativa ha echado mano de la violencia"(19). Para
la socialdemocracia no cabe una transformación repentina ni violenta
del orden establecido(20) y precisamente por eso, al no cambiar el orden
establecido, apoya implícitamente el capitalismo.
Pero, ¿cómo cambiar un sistema tan poderoso como el capitalismo
de una forma pacífica? Además, el capitalismo tiene sus medios
de autoprotección y en muchas ocasiones el simple hecho de tomar
medidas reformistas ha provocado una violencia de proporciones mucho mayores
que la utilizada por las guerrillas. Un claro ejemplo de esta violencia
capitalista es el derrocamiento en 1954, auspiciado por la CIA, del reformista
presidente guatemalteco Jacobo Arbenz, al que acusaron de comunista. Arbenz
sólo trató de expropiar parte de las tierras ociosas de los
grandes terratenientes para modernizar el capitalismo, pero fue interpretado
por Washington como un duro ataque del "comunismo internacional". En la
editorial del New York Times, del 6 de agosto de 1954, se advertía
claramente el límite político al que quedaban sujetos los
patios traseros de Estados Unidos y, desgraciadamente, muchos otros patios
más alejados: "los países subdesarrollados con recursos ricos
tienen ahora una lección objetiva en los altos costos que debe pagar
uno de ellos que se enloquece de fanatismo nacionalista"(21). Lamentablemente
esta doctrina no es del pasado sino que Madeleine Albright, Secretaria
de Estado, se encargó de dejarnos bien claro su vigencia:
"Uno de los objetivos prioritarios de nuestro gobierno es el de asegurar
que los intereses económicos de los Estados Unidos puedan extenderse
a escala planetaria"(22).
Además, sobre la violencia desatada por los grupos insurgentes
se puede apelar a que los países más necesitados de una revolución
socialista y democrática (aquellos donde las desigualdades sociales,
económicas y políticas son más fuertes) son los que
sufren mayor violencia estructural, de tal modo que la violencia guerrillera
se puede interpretar en muchos casos como defensa propia. Así por
ejemplo:
"los analfabetos indígenas guatemaltecos, que por centenares
de millares no hablan español, no están leyendo a Marx: es
la persecución, el despojo de sus tierras en donde estaban asentados
precolombinamente, la secular miseria, lo que ha puesto en marcha su coraje
para reconquistar su dignidad y lo que de suyo es suyo"(23).
En 1975, para darse a conocer el Ejército Guerrillero de los
Pobres (EGP) se presentó públicamente mediante el "ajusticiamiento"
de Luis Arenas Barrera, llamado el Tigre de Ixcán por su crueldad
con los trabajadores. Su fama se había iniciado en los días
de la intervención norteamericana de 1954, época en que adquirió
sus tierras con el favor del gobierno de entonces. La finca San Luis Ixcán,
de su propiedad, había sido hecha utilizando el trabajo forzado
de los indígenas de tierra fría. Contingentes enteros de
mozos eran enganchados con promesas y pretextos, y se les llevaba a desmontar
una selva donde todavía no existían caminos. Muchos fueron
llevados en helicópteros militares. En alguna de sus fincas utilizaba
cepos para castigar a los indios que trataban de escapar.
La reacción del Ejército es inmediata. Sólo tarda
tres días en dejar caer paracaidistas desde viejos aviones C-47
y secuestrar violentamente a campesinos. Los militares ya se dieron cuenta
que la guerrilla se había extendido por la selva. Los saqueos y
las torturas de los soldados gubernamentales provocó el pánico
entre la población y muchos se unieron a la guerrilla como medio
de defenderse del enemigo común: el Ejército. En unos días
de ofensiva del Ejército se enrolan más guerrilleros que
en tres años de charlas políticas(24).
Sobre la necesidad de la violencia, como último recurso, hablan
incluso sacerdotes no involucrados en movimientos guerrilleros. El jesuita
Ellacuría, asesinado en 1989 por el Ejército salvadoreño,
decía que "nos encontramos con unos pobres activos obligando a los
ricos a despojarse de las condiciones materiales de su riqueza empecatada.
Esto no es posible sin lucha política, que las más de las
veces tendrá que ser revolucionaria y que en casos extremos podrá
ser violenta y armada". La realidad es que, desgraciadamente, muchas veces
en América Latina asistimos a casos extremos donde la vía
política es imposible no porque sus cambios vayan a ser más
lentos, sino porque si los líderes reformistas (socialdemócratas
y democristianos) eran asesinados por el poder que sería de los
revolucionarios si no viviesen en la clandestinidad.
Otros sacerdotes aún mantienen postulados más cercanos
a las guerrillas. Los hermanos Thomas y Arthur Melville, de la orden Maryknoll,
fueron expulsados en diciembre de 1967 de Guatemala. Ambos declararon que
el apoyo del Gobierno de los Estados Unidos a la oligarquía guatemalteca
justificaba las acciones guerrilleras. Thomas dijo que "si el gobierno
de los Estados Unidos no interviniera en el conflicto habría menos
víctimas y menos sufrimiento, y quizá el 2% de la población,
que constituye la oligarquía, estaría tan asustada que, con
un poco de suerte, no tendríamos la necesidad de continuar la batalla"(25).
El padre Blase Bonpane, también Maryknoll, después de su
expulsión de Guatemala en enero de 1968, manifestó en una
entrevista que:
"la guerrilla desarrolla la conciencia social del pueblo y de los movimientos
populares. En las pequeñas comunidades trata de eliminar el analfabetismo,
aunque el maestro siempre tendrá una ametralladora a su alcance.
La gente ciertamente, al principio, tendrá miedo, porque saben que
está armado, y ellos han visto armas sólo en las manos de
los militares. A veces lleva mucho tiempo hacerles creer que la guerrilla
está realmente en nombre del campesino"(26).
Para Che Guevara...
"que ésta [la revolución] tenga lugar por cauces
pacíficos o nazca al mundo después de un parto doloroso no
depende de los revolucionarios; depende de las fuerzas reaccionarias de
la vieja sociedad que se resisten a dejar nacer la sociedad nueva [...]
No debemos temer a la violencia [...], sólo que debe desatarse [la
ejercida por las guerrillas] exactamente en el momento preciso en que los
conductores del pueblo hayan encontrado las circunstancias favorables"(27).
Jorge Edilberto Rosal Meléndez, miembro de la Comandancia General
de la URNG, decía que su ex-guerrilla "ya es civil y civilizada.
¿Acaso es civilizado andar pegando tiros por ahí? Lo hicimos
porque no nos quedaba más remedio"(28), lo que indica que la situación
de guerrilla debe ser algo pasajera para lograr una nueva sociedad. El
subcomandante Marcos aún iba más lejos al afirmar que "somos
soldados para que un día ya no haya más soldados". Pero por
desgracia, la violencia desmedida de las guerrillas (incluso contra cierta
parte del pueblo) no han sido sólo excepciones aisladas, aunque
siempre en mucha menor proporción que los ejércitos y grupos
paramilitares.
Si sólo nos fijamos en las muertes producidas por la guerra
entre las guerrillas y los ejércitos gubernamentales las estaríamos
contando únicamente a partir de cierto momento pero olvidando todas
las producidas por la violencia estructural (hambre, trabajos duros y mal
retribuidos, enfermedades evitables, leyes de la vagancia, carencia de
seguridad social,...)(29) e incluso por la física estatal o paraestatal
(escuadrones de la muerte, patrullas civiles, abusos policiales y militares,...).
Es parecido a como cuando se habla de la deuda externa, que se hace a partir
de la independencia de las colonias sin contar el expolio de las metrópolis,
o a como cuando se trata la crisis ecológica el punto de partida
es 1972 sin percibir que Europa ha elimininado gran parte de sus bosques
y por eso ahora los pulmones del planeta sólo quedan en las zonas
tropicales a cuyos países sí se les exige que no talen sus
árboles.
Pero es que además, incluso contando desde el estallido de la
guerra entre insurgentes y militares, la balanza se inclina contra los
Estados: las políticas de tierra arrasada, practicadas por algunos
gobiernos adoctrinados según el modelo USA en Vietnam, nunca las
utilizaron las guerrillas; el ataque sistemático a población
civil sólo lo han realizado guerrillas extremadamente radicalizadas
(Sendero Luminoso, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, entre otras)
pero casi todos los ejércitos estatales lo han practicado.
Un caso anecdótico, pero que refleja muy bien esta diferencia
de comportamiento, es el que le ocurrió a don Juan Coc, líder
comunitario q'eqchi', por los años '70 en el norte de Guatemala(30).
Como tenía gran liderazgo entre la población, el Ejército
le nombró comisionado militar. Él estaba más preocupado
por la cooperativa que por los asuntos políticos, con lo cual no
informaba de la presencia de la guerrilla. El Ejército se lo llevó
durante nueve días y lo torturó hasta que vio que no sabía
nada. Al cabo de los meses la guerrilla lo secuestró pues sabía
que había sido comisionado militar. Durante otros nueve días
los guerrilleros se debatían si matarlo o no, pero en todo ese tiempo
recibió un buen trato (a parte de la tortura psicológica
de todo secuestrado que piensa que le pueden asesinar).
Con todo, es un error mitificar a los grupos guerrilleros -especialmente
cuando se hace a todos por igual sin reparar en las diferencais ideológicas
y en los medios utilizados- y creer que son un Robin Hood. Una vez que
han caído en la violencia, algunos han asesinado a campesinos inocentes
ante la sospecha de haber filtrado información al Ejército,
ya sea voluntariamente, por dinero o bajo torturas.
Estas "ejecuciones" a veces incluso se produce contra ex-compañeros.
Al poco tiempo de la formación del EGP guatemalteco, dieron muerte
a uno de sus compañeros muy individualista y que mostró sus
ganas por abandonar la guerrilla por la dureza de la vida en la selva.
Su razón era bien sencilla: "quien había sido incapaz de
sobreponerse a las privaciones del monte, seguramente tampoco aguantará
las torturas del enemigo"(31). Para Payeras, según nos explica en
Los días de la selva, con este lamentable suceso "la guerrilla había
alcanzado su madurez. Probablemente, a partir de entonces todos fuimos
mejores"(32).
Por otra parte, la falta de recursos económicos de estos grupos,
aumentada tras la caída del bloque comunista, hace sospechar que
algunos -como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia o Sendero
Luminoso- se están financiando vía narcotráfico, cayendo
en una de las actividades más sucias del capitalismo.
Otra crítica que se les puede hacer a ciertas guerrillas es
que, por la necesidad de intercambiarse información contraestatal
-al igual que los ejércitos lo hacen en contrainsurgencia-, se ponen
en contacto con grupos terroristas que en nada persiguen un socialismo
real para el bien popular. Así, existieron relaciones poco aclaradas
entre ETA y el gobierno sandinista, y ahora uno de los medios del Gobierno
español para presionar al mexicano en la extradición de etarras
fue las conexiones de grupos afines a ETA y el EZLN. Conexiones que dudo
que existieran a nivel oficial pero sí que hubiese gran presencia
de vascos cercanos a ese entorno que se encontraran por Chiapas "compartiendo
su lucha de liberación nacional contra el Estado español,
al igual que el pueblo indígena lucha contra el gobierno federal",
mensaje que también extienden a Guatemala, El Salvador y otros países
latinoamericanos.
Conclusiones
Todavía no hemos asistido a ningún socialismo real donde
se haya reforzado la democracia de base y los medios de producción
hayan pasado a los trabajadores. Ha habido casos más o menos próximos
en el "socialismo autogestionario" yugoslavo de Tito y en la Nicaragua
sandinista, pero en ambos se seguía sin llegar a la democracia.
Sin embargo, a nivel local hay numerosas experiencias como las comunidades
de población en resistencia (CPR) de Guatemala -sin duda un modelo
de democracia interna y de organización comunitaria digna de todo
elogio, pues mantuvieron un altísimo nivel organizativo en unas
condiciones muy adversas por la represión antiguerrillera-, la autogestión
de Villa El Salvador en los suburbios de Lima o algunas cooperativas indígenas
en distintos países.
Precisamente el socialismo real a veces encuentra serios adversarios
en grupos más o menos cercanos al llamado "socialismo real". Un
ejemplo concreto fue el atentado contra Elena Moyano, conocida por Madre
Coraje, en el que Sendero Luminoso la acribilló a balazos en presencia
de su hijo pequeño y después le lanzó una bomba para
que no quedara nada de la mujer que logró extender el vaso de leche
a los niños y niñas de Villa El Salvador. Los terroristas
vieron su iniciativa como un manera de adormecer la conciencia revolucionaria
del pueblo, lo que no sabían es que en este suburbio se ha logrado
hacer una economía alternativa que está favoreciendo a las
clases populares y que de una primera acción con rasgos paternalistas
ha ido creciendo una conciencia crítica hacia las obligaciones que
el Estado tiene con su pueblo.
Numerosos partidos comunistas del Este europeo, lejos de aplicar un
socialismo real cuando estaban en el poder, ahora sólo se desprenden
de su etiqueta "comunista" y se acogen a otras como "democráticos"
o "socialistas" pero siguen siendo poco demócratas y lo único
que han cambiado es la aceptación del capitalismo (pero no de la
democracia). Entre ellos podemos citar al Partido Socialista Serbio (uno
de los principales instigadores de la guerra en Yugoslavia), que no ha
dudado en aliarse con el ultraderechista Partido Radical Serbio cuando
le ha convenido; al Frente de Salvación Nacional rumano que después
de ejecutar a Ceaucescu se instaló en el poder a modo de partido
único; al Partido Socialista Búlgaro... Curiosamente entre
los partidos herederos del "socialismo real" el que conserva mayor preocupación
social, con todos sus errores imperialistas en política exterior,
es el único que no ha rehusado llamarse comunista: el Partido Comunista
Ruso, de Ziuganov.
El principio trotskista de la "revolución permanente", como
fermento crítico para una renovación constante y de replanteamiento
de las políticas, no se ha dado en ningún país, lo
que ha provocado que tras la llegada de los revolucionarios al poder pronto
se han alejado de la revolución y han tratado de anquilosarse en
el poder sin más, respondiendo a la idea del escritor francés
Louis Latzarus de que "toda revolución la inician los idealistas
y la termina un tirano".
El hacer una revisión continúa de la revolución
facilitaría incrementar el nivel de democracia. Porque el socialismo
democrático no sólo es posible sino que es necesario si se
quiere obedecer al principio supremo del socialismo: el poder popular.
Los comités de expertos que velan por los intereses del pueblo no
tienen cabida en un verdadero socialismo. Para que el pueblo ejerza el
poder tiene que valer su opinión y esto no se puede hacer sin democracia.
Por último, considero que la izquierda tiene que repensar. Rectificar
es de sabios. Pero este repensar habría sido necesario aunque no
se hubiese caído el muro de Berlín. Es más, en ese
caso la izquierda democrática (y no capitalista) tendría
que haber estado más pesimista ya que hubiésemos seguido
contemplando como la única alternativa de izquierda anticapitalista
era dictatorial e impopular (Hungría en 1956, Checoslovaquia en
1968, Tiananmem en 1989,...). La alternativa socialdemócrata no
sirve para quienes creen en el socialismo democrático. Al no cambiar
el sistema, se mantiene el capitalismo, y en la época de pensamiento
único que vivimos esto supone aceptar el neoliberalismo aunque se
le intente decorar con cierto estado de bienestar que cada vez, por cierto,
está en mayor peligro.
Repensar la izquerda significa estudiar y buscar nuevas fórmulas
que superen al capitalismo(33). Hasta el momento, en esta búsqueda
los nuevos movimientos sociales (NMS) les están llevando la delantera
a los partidos de la izquierda tradicional. Quizá porque ese tradicionalismo
les sujete demasiado al pasado y les impida aceptar nuevas fórmulas
que no hayan dicho antes los grandes pensadores de la izquierda anticapitalista.
Los NMS cuentan con la ventaja de no venerar a ningún político,
pensador, filósofo o cualquier clase de líder; de tomar conocimientos
no sólo de la cultura europea; y de que, con su mayor democracia
interna, están más expuestos a un debate desde dentro y con
otros agentes sociales. Ahora Los Verdes franceses y alemanes nos irán
mostrando si estos NMS también saben colaborar en un gobierno.
BIBLIOGRAFÍA
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- Cardoza y Aragón, Luis. "Guatemala 1981" en Nuestra América.
México: Nuestro Tiempo, 1981.
- Chomsky y Herman (1981). Washington y el fascismo en el tercer mundo.
Madrid: Siglo XXI.
- Gott, Richard (1971). Guerrillas Movements in Latin America. New
York: Doubleday Co.
- Jiménez, José (1983). La estética como utopía
antropológica: Bloch y Marcuse. Madrid: Tecnos.
- Marcuse, Herbert (1969). El marxismo soviético. Madrid: Alianza
Editorial.
- Palencia Prado, Tania y David Holiday (1996). Hacia un nuevo rol
ciudadano para democratizar Guatemala. Montreal: Centro Internacional de
Derechos Humanos y Desarrollo Democrático.
- Payeras, Mario (1981). Los días de la selva. México:
Nuestro Tiempo.
- Schweickart, David (1997). Más allá del capitalismo.
Santander-Barcelona: Sal Terrae-Cristianisme i Justicia.
- Sotelo, Ignacio (1980). El socialismo democrático. Madrid:
Taurus.
- Ureña, Enrique M. (1978). La teoría crítica
de la sociedad de Habermas. Madrid: Tecnos.
- Yoldi, Pilar (1996). Don Juan Coc: Príncipe Q'eqchi' (1945-1995).
Pamplona: Gaztelu Argitaletxea.
NOTAS
1. Jiménez (1983), p. 107.
2. Marcuse (1969), p. 28.
3. Ibid, p. 103.
4. Jiménez (1983), p. 165.
5. Sotelo (1980), p. 32.
6. Lenin, Werke, 28, p. 234, citado en Sotelo (1980), p. 32.
7. Sotelo (1980), p. 33.
8. Los grupos guerrilleros latinoamericanos en muchas ocasiones
se unen en coordinadoras formando una comandancia general común
para hacer frente al poderoso ejército gubernamental. Y en esta
coordiandora pueden aliarse grupos marxistas-leninistas con indigenistas,
revolucionarios que luchan por la democracia y, dependiendo de la dictadura
contra la que luchasen, hasta liberales y cristianodemócratas (tal
es el caso de la oposición armada a Somoza en Nicaragua hasta 1979).
9. Sotelo (1980), p. 143.
10. Por «socialismo real» entenderé el de
los países comunistas. Cuando no figure entrecomillado me estaré
refiriendo a un socialismo real, es decir, democrático y popular.
11. Sotelo (1980), p. 37.
12. Para dar un repaso rápido a la trayectoria de Trotsky,
véase Arvon (1977).
13. Sotelo (1980), p. 37.
14. Citado en Forcano (1992), p. 63.
15. Palencia y Holiday (1996), p. 68.
16. Citado en Gallopinto nº 30, pp. 11-12. Boletín
del Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza.
17. Ibid, p. 11.
18. Ureña (1978), pp. 31-33.
19. Forcano (1992), p. 83.
20. Sotelo (1980), p. 49.
21. Citado en Chomsky y Herman (1981), p. 76.
22. The Wall Street Journal, 21 de enero de 1997.
23. Cardoza y Aragón (1981), p. 177.
24. Sin embargo, en contra del EGP se puede decir que en el periodo
1982-83 (el de mayor violencia contrainsurgente) es cuando este grupo cometió
mayor número de violaciones a los derechos humanos y también
hubo muchos campesinos que se enrolaron en el Ejército o grupos
paramilitares para repeler al EGP.
25. Gott (1971), p. 115.
26. Ibid, pp. 102-103.
27. Che Guevara, Ernesto. Obras completas, citado en Forcano (1992),
p. 85.
28. Notas de campo. Madrid, diciembre de 1996.
29. Por ejemplo en la última década en Chiapas han muerto
por desnutrición y enfermedades fácilmente evitables 150.000
personas. El conflicto armado originó 500 muertos (entre ambos bandos)
en sus cuatro primeros años, según la CONAI.
30. Para su biografía, véase Yoldi (1996).
31. Payeras (1981), p. 51.
32. Ibid, p. 52.
33. Sobre la búsqueda de alternativas económicas al capitalismo,
ofreciendo un socialismo democrático o "Democracia Económica",
es muy recomendable leer la obra de Schweickart (1997).
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