En el último trimestre del año 2001 han desaparecido tres
personas admirables, representantes irremplazables de una generación
de luchadores por la libertad y la democracia, compañeros que fueron
capaces de combinar su pasión socialista y libertaria con el combate
contra el estalinismo y el fascismo: Eugenio Granell, Yvan Craipeau y Alberto
Masò. La vida de todos ellos tuvo momentos muy difíciles
en los que se comportaron con la máxima valentía y dignidad.
Militaron en condiciones muy difíciles, incluida la clandestinidad,
contra el estalinismo y el fascismo. En el caso de Granell y Masò
vivieron las amargas consecuencias de un interminable exilio durante la
noche de la dictadura franquista.
El combate por la libertad y la dignidad de la izquierda que llevaron
a cabo personas como Eugenio Granell, Alberto Masò e Yvan Craipeau
es esencial para entender una época. Ellos no tuvieron que alegar
que no sabían para justificar un innoble pasado de aceptación
del régimen de Stalin, ellos combatieron al fascismo sin renunciar
a la libertad, ellos tuvieron la valentía y la sabiduría
de orientarse en las grandes encrucijadas de su tiempo. Tempranos militantes
antiestalinistas, forman parte de una memoria que nos enorgullece, de la
más auténtica tradición de la izquierda. En este sentido
no pertenecen al pasado, pues sus acciones y sus obras son actuales, nos
pertenecen a todos, porque en ellos podemos encontrar el ejemplo y el testimonio,
siempre necesarios, de un pensamiento libre. Fueron activistas pero no
se cegaron en el partidismo, supieron distinguir lo esencial de lo accesorio.
En tiempos de tinieblas y en épocas de luces alentaron la llama
de la fraternidad humana contra los totalitarismos.
Para la redacción de las notas siguientes hemos contado con
el apoyo de la Fundación Andreu Nin (FAN). Wilebaldo Solano nos
ha aportado la información relativa a la biografía de Alberto
Masò, y Patrick Silberstein su evocación “Yvan Craipeau,
un dinosaurio trotskista” (disponible en la página web de la FAN,
www.fundanin.org).
Eugenio Granell (1912-2001)
El 24 de octubre de 2001 falleció en Madrid Eugenio Fernández
Granell, una de las más importantes figuras de la cultura española
del siglo XX. La personalidad de Granell tiene rasgos inagotables, era
uno de los más importantes artistas e intelectuales de España
y uno de los seres más fascinantes y entrañables que hemos
conocido. Siempre ha sido un compañero muy querido, que colaboró
con algunos de nosotros en la creación y en todos los pasos sucesivos
de la Fundación Andreu Nin, que estuvo siempre disponible para todas
aquellas actividades en que le pedimos su participación.
Músico, escritor, escultor y, ante todo, pintor de prestigio
internacional y figura destacada del movimiento surrealista, Granell nació
en A Coruña y se trasladó en 1928 a Madrid, en cuya Escuela
Superior de Música ingresó.
En 1929 conoció a Pierre Naville. En 1932, a través de
Juan Andrade, se adhirió a la Oposición de Izquierda, luego
Izquierda Comunista, que, junto al Bloque Obrero y Campesino (BOC), dio
lugar en 1935 a la fundación del Partido Obrero de Unificación
Marxista (POUM). Con el POUM participó en la defensa de Madrid,
dirigió la revista El combatiente rojo y colaboró en otras
publicaciones poumistas como POUM, La Nueva Era y La Batalla. Combatió
en las milicias del POUM en Guadalajara y en Aragón, alcanzó
el grado de teniente coronel, y fue uno de los máximos expertos
militares del partido, siendo el autor del El Ejército y la Revolución
(Editorial Marxista, 1937).
Tras el inició de la persecución contra el POUM se refugió
en la casa barcelonesa de Carmen y Rafael Dieste. Después de algunas
vicisitudes se exilió en 1939, vivió en Francia, República
Dominicana, Guatemala, Puerto Rico, Los Angeles (California) y Nueva York,
hasta su regreso a España en 1985. En el largo exilio colaboró
en publicaciones como España libre, junto a Joaquín Maurín
y a militantes de la CNT. Doctorado en sociología y antropología
por la New School for Social Resarch, Nueva York, era profesor emérito
de la City University of New York (CUNY). Conoció y tuvo una gran
amistad con Víctor Serge, André Breton, Benjamín Péret,
Joaquín Maurín, Albert Camus y otros numerosos representantes
de la vanguardia política y cultural antitotalitaria. Habiendo sufrido
la persecución del fascismo y también del estalinismo, cuyo
acoso le forzó a abandonar Guatemala en 1950, Granell jugó
un papel muy activo en todos los esfuerzos realizados para reivindicar
el honor y la honestidad revolucionaria del POUM frente a las calumnias
y sangrienta persecución de que fue objeto por parte del estalinismo.
En 1988 participó en la creación de la Fundación Andreu
Nin.
La presencia de su obra en la exposición colectiva Le Surrealisme,
realizada en 1947 en París, confirma la importancia cobrada por
Granell en el movimiento surrealista. Desde entonces, su pintura ha sido
motivo de numerosas exposiciones, individuales o colectivas, en numerosos
países. Dispone también de una muy original obra literaria,
como Isla cofre mítico, La novela del indio Tupinamba o Federica
no era tonta, y ha sido autor de numerosos artículos sobre temas
políticos o culturales.
Desde su regreso a España se han efectuado numerosas exposiciones
de su obra y ha recibido diversos premios. A título póstumo
le fue otorgada la Medalla de Oro de Galicia, máxima condecoración
de la Comunidad Autónoma. La Fundación Granell (http://www.fundacion-granell.org),
instalada en Santiago de Compostela, realiza una valiosa labor de difusión
de su obra y de otras expresiones artísticas contemporáneas,
bajo el impulso de Natalia Fernández Segarra, hija de Eugenio y
de Amparo. La Fundación Andreu Nin ha creado recientemente un archivo
de documentos en Internet sobre Eugenio Granell (http://www.fundanin.org/agranell.htm).
En los próximos meses se preparan diversos homenajes, en los que
se reflejará su inseparable personalidad política y artística
que, no nos cabe duda, se acrecentará con el paso del tiempo.
Yvan Craipeau (1911-2001)
El día 13 de diciembre de 2001 nos trajo la triste noticia de la
desaparición, a los noventa años de edad, de Yvan Craipeau,
uno de los personajes más importantes de la izquierda antiestalinista
francesa.
Craipeau se unió en 1929 a la oposición comunista de
izquierda, La Verité, participando en diversos agrupamientos trotskistas
durante los años treinta. En el verano de 1933 se encuentra con
Trotski en Saint-Palais. En 1934 sostiene la propuesta de éste de
adherirse a la SFIO con el fin de no aislar a los trotskistas del movimiento
unitario que se anunciaba. Forma con Marcel Hic, David Rousset, Louis Rigaudias
y Jean Van Heijenoort la dirección de la fracción Bolchevique
Leninista en la Juventud Socialista. Fue elegido para la dirección
federal de las JS de Seine-et-Oise. En junio de 1936 contribuye a la creación
del Partido Obrero Internacionalista (POI).
Con Marcel Hic pone en marcha, el 31 de agosto de 1940, La Verité
clandestina. Edita la revista IV Internacional, monta dos imprentas clandestinas
y, después de la detención de la mayoría de los miembros
de la dirección en 1943, pasa a ser el responsable del trabajo del
POI en dirección a los soldados del ejército alemán.
Escapa de la Gestapo en numerosas ocasiones, siendo herido en enero de
1944. Participa en la reunificación de los trotskistas de la que
nace, en febrero de 1944, el Partido Comunista Internacionalista (PCI),
partido del que fue secretario general en 1946. Defendió la perspectiva
de una fusión con las JS disidentes y con una tendencia de la izquierda
de la SFIO. Minoritario en el PCI, lo abandona en 1948 con el conjunto
de su tendencia.
En 1951 fue profesor de letras en el liceo de Basse-Terre (Guadalupe).
Desde su cargo de secretario de la sección de la Federación
de la Educación Nacional, apoyó activamente la huelga de
los trabajadores de la caña de azúcar. En los años
cincuenta forma parte de los agrupamientos de la izquierda socialista que
culminan, en 1960, con la fundación del PSU (Partido Socialista
Unificado), abogando dentro del partido por la perspectiva de una unidad
de las fuerzas autogestionarias.
Hace algunos años publicó un libro de memorias, irónicamente
titulado Mémoire d´un dinosaure trotskiste. No ha llegado
a ver publicado su último libro La Révolution du 21e siècle,
que preparan en París las Ediciones Syllepse y que se unirá
a una nutrida lista de títulos en defensa del socialismo, de la
libertad y de la autogestión. Ha publicado las siguientes obras:
Chaînes de misère, chaînes de combat, Paris, 1933. La
Révolution qui vient, Paris, 1957. Le mouvement trotskiste en France,
Paris, 1971. Maintenant il faut choisir, Ediciones de la Federación
PSU de los Alpes-Maritimes. Le pouvoir à prendre, Paris, Syros,
1976. Contre vents et marées. Les révolutionnaires pendant
la Seconde Guerre mondiale, Paris, Savelli, 1977. La libération
confisquée, Paris, Savelli, 1978. Ces pays que l’on dit socialistes...,
Paris, EDI, 1982. Mémoire d’un dinosaure trotskiste, Paris, L’Harmattan.
Alberto Masò (1918-2001)
A finales de diciembre falleció en París nuestro amigo y
compañero Alberto Masò, tras una larga enfermedad que le
alejó, durante los últimos años, de toda actividad
política. Masò nació en Barcelona en 1918 e ingresó
en el Bloque Obrero y Campesino y la Juventud Comunista Ibérica
en octubre de 1934, momento crucial de la vida política de entonces.
En julio de 1936 participó activamente en la lucha contra los militares
sublevados en Barcelona y luego se incorporó a las columnas del
POUM que salieron para el frente de Aragón, donde fue herido en
uno de los combates. Meses después ingresó en una de las
escuelas de guerra que se crearon entonces y volvió al frente con
el grado de teniente del nuevo ejército.
En el exilio francés, en los años de la ocupación
alemana, formó parte de un equipo especial de defensa del POUM,
fue detenido y pasó dos años en la prisión de la Santé.
Después de la Liberación de Francia, Masò se reincorporó
al POUM reconstituido. Pero no tardó en ingresar en el grupo francés
Socialisme ou Barbarie y se convirtió en uno de sus principales
animadores, con Cornelius Castoriadis y Claude Lefort. Su actividad en
dicho movimiento está perfectamente definida en el libro de Philippe
Gottraux titulado Socialisme ou Barbarie, un engagement politique et intellectuel
en la France de l’après guerre (Socialismo o Barbarie, un compromiso
político e intelectual en la Francia de la posguerra).
Cuando se disolvió Socialisme ou Barbarie, poco antes del movimiento
de mayo de 1968, Alberto Masó se incorporó de nuevo al POUM
y fue elegido miembro de su Comité Ejecutivo. Su tarea esencial
se centró en el reagrupamiento de los marxistas revolucionarios
y la colaboración con Wilebaldo Solano en la revista Tribuna Socialista.
Fue uno de los primeros militantes del exilio que regresaron a España
tras la muerte de Franco y desempeñó un papel de primer orden
en el intento de reconstitución del POUM y en la reaparición
temporal de La Batalla.