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Diálogo y Negociación

 Vicent Álvarez

Vicent Álvarez es miembro del Consell Valencià de Cultura

Quizás tenga que pasar mucho tiempo y tengamos que seguir manifestando con impotencia nuestra protesta contra los actos de violencia injustificada de ETA, y quienes tienen la responsabilidad del estado van a seguir erre que erre en la línea de apostar por la vía policial y de reafirmar la unidad de España por encima de toda otra consideración.

Lo cierto es que nos estamos acostumbrando a la protesta y a la resignación. Como nacionalista periférico no comparto y rechazo, por tanto, la vía armada aquí y en el marco de una democracia que con todo puede ser instrumento de mayores cuotas de soberanía legítima. La violencia de ETA no tiene justificación, la vía policial del gobierno se ha revelado ineficaz, ¿cuántas detenciones, desarticulaciones, cuántas debilidades de ETA y derrotas del terrorismo hemos visto anunciadas?.

El gobierno ha conseguido que el principal partido de la oposición haya caído en su lógica. Seguramente este hecho pueda ser debido a la situación del PSOE, una situación de ver como militantes suyos han caído víctimas de injustos atentados. Esa dura realidad, sin embargo, no debe ocultarnos que el problema es político, y que el derecho a querer ser soberano es justo, así como la voluntad de resolver la cuestión mediante referéndum en condiciones, con un proceso que permita la reflexión y la decisión libre.

El pacto antiterrorista nace lastrado por la visión policial del problema y por una visión estatalista. Que las fuerzas democráticas deben dialogar, es cierto, que en ese diálogo en primera instancia hay que incluir a todos, incluso a los nacionalismos que no optan por la vía pacífica, también. Lo contrario es de entrada optar por otro nacionalismo, el nacionalismo de la unidad de destino en lo universal de José Antonio Primo de Rivera.El diálogo implica un espacio compartido. El diálogo sirve sólo para presionar, para solucionar hay que negociar y la negociación posible solo tiene visos de realidad si en la mesa se sientan quienes tienen las armas, los que practican el terrorismo y el gobierno, con su policía y ejército detrás.

La negociación ha permitido acabar guerras, reconocer independencias, optar por lo contrario a la secesión, la unión libre, la federación o la confederación. Al gobierno de España hay que exigirle que se siente a negociar, que recuerde cómo la Constitución del Estado en el año 1978 no obtuvo en Euskadi un voto favorable.

Los ejemplos abundan, Tony Blair, socialdemócrata y amigo de Aznar, ha negociado con los terroristas, con el Sein Fein y el IRA. Israel ha negociado con los terroristas palestinos. El sub-comandante Marcos está intentando negociar con el gobierno de México. En Guatemala y en El Salvador se negoció. En Colombia se está negociando.

Si la izquierda queremos que en el Sahara haya un plebiscito, si nos parece necesario que el Gobierno de Marruecos negocie con el Polisario ¿Porque aquí no se habla de negociación?

Creo que podríamos ir apoyando la necesidad de una negociación, pues la victoria policial es inviable, y la victoria del nacionalismo independentista violento también.

Seguir saliendo a las puestas de las instituciones o a manifestarnos para protestar está siendo ya insuficiente. La vía del Ministerio de Interior lleva más de 30 años fracasando. Las situaciones de enfrentamiento como esta son complejas y difíciles, los sentimientos y prejuicios pesan en uno y otro bando, el poder político está obligado a buscar soluciones y a no perpetuar el conflicto.
 
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