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PORTO ALEGRE:

OTRO MUNDO ES POSIBLE

 Vicent Garcés

 
Porto Alegre es la capital del Estado de Río Grande do Sul en Brasil. Situada a mil quinientos kilómetros al sur de Río de Janeiro, nos referimos a esta "leal y valerosa" metrópoli, tal y como reza su titulo nobiliario, gobernada desde hace doce años por una coalición de izquierdas liderada por el Partido de los Trabajadores (PT), porque allí se ha celebrado entre el 25 y el 30 de enero del 2001 el Primer Foro Social Mundial (FSM)

El FSM se ha constituido en un nuevo espacio internacional para la reflexión y organización de todos los que se oponen a las políticas neoliberales y neoconservadoras que hoy hegemonizan el mundo. Allí se han encontrado sindicatos, movimientos sociales y populares, ONGs, asociaciones y entidades cívicas y religiosas procedentes de los cinco continentes. Se han intercambiado experiencias y formulado alternativas que situan al progreso humano y la democracia participativa en el lugar prioritario de los gobiernos y de los ciudadanos.

Es sabido que desde 1971 se reúnen en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza), tambiés en enero, centenares de hombres de negocios, banqueros, funcionarios gubernamentales, intelectuales, y periodistas llegados de todo el orbe. Las personas que se encuentran en Davos tienen una enorme influencia sobre las instituciones internacionales, sobre muchos de los gobiernos del mundo y sobre el poder económico y militar del planeta. Joaquín Estefanía afirmaba, hace poco tiempo, que "desde Davos emerge cada año un lema, un mensaje, una moda, que luego se traslada al resto de la Tierra: un año fue la globalización; el siguiente, la globalización responsable; otro, la nueva economía; el último, el éxito de las empresas punto.com"

El año pasado las protestas ciudadanas de Seattle fueron ampliamente comentadas en Davos. Este año se han añadido los comentarios sobre las protestas en Praga y Niza. El Foro de Suiza comienza a preocuparse por las movilizaciones ciudadanas que tienen lugar con motivo de las reuniones de las grandes instituciones que, de alguna manera, gobiernan el mundo como son la Organización Mundial del Comercio, el Fondo Monetario Internacional, y el Banco Mundial, entre otras.

La fase actual de desarrollo del capitalismo a escala mundial, conocida como globalización, va asociada a las llamadas políticas neoliberales: liberalización de la economía, ajuste estructural y reformas del mercado laboral. El libre comercio de bienes y servicios, el desplazamiento sin fronteras de los capitales y de los flujos financieros, la desregulación de los sistemas económicos nacionales, la flexibilidad de la producción y de la fuerza de trabajo, la subordinación de las economías reales a las economías financieras, se han convertido hoy en las ideas orientadoras esenciales del sistema económico internacional.

En Porto Alegre se ha contrastado algo ya sabido: los cambios que se han venido produciendo en la economía mundial no son neutros y no son tampoco el resultado exclusivo de la revolución tecnológica en curso. Detrás de ellos se encuentran poderosos intereses de ciertas naciones y sobre todo de ciertos grupos dentro de esas naciones. Y por otro lado, contrariamente a lo que se nos quiere hacer creer, no conducen a un mundo de paz y de prosperidad para todos sino que a un mundo de confrontación y pobreza creciente. La historia está muy lejos de haberse terminado y corre el riesgo de hacerse cada vez mas violenta.

La celebración del Foro Social Mundial de Porto Alegre evidencia el surgimiento de un potente movimiento cívico, mas allá de las fronteras nacionales, que propone que las grandes instituciones internacionales, las que toman decisiones que afectan a la vida de miles de millones de personas, estén sometidas a control democrático.

Cuatro son los grandes ejes temáticos que se han abordado en Porto Alegre. El primero entorno a la producción de riquezas y la reproducción social: ¿Cómo construir un sistema de producción de bienes y servicios para todos? ¿Que comercio internacional queremos? ¿Que sistema financiero es necesario para asegurar la igualdad y el desarrollo? ¿Cómo garantizar las múltiples funciones de la tierra?

El segundo eje ha girado alrededor del acceso a las riquezas y a la sustentabilidad: ¿Cómo traducir el desarrollo científico en desarrollo humano? ¿Cómo garantizar el carácter publico de los bienes comunes a la humanidad, su desmercantilización y el control social sobre el medio ambiente? ¿Cómo promover la universalización de los derechos humanos y asegurar la distribución de riquezas? ¿Cómo construir ciudades sustentables?

El tercer eje de debate ha sido el de la afirmación de la sociedad civil y de los espacios públicos: ¿Cuales son los limites y posibilidades de la ciudadanía planetaria? ¿Cómo asegurar el derecho a la información y la democratización de los medios de comunicación? ¿Cómo garantizar las identidades culturales y proteger la creación artística de la mercantilización?

Por último en Porto Alegre se ha planteado la problemática del poder político y la ética en la nueva sociedad: ¿Cuales son los fundamentos de la democracia y de un nuevo poder? ¿Cómo democratizar el poder mundial? ¿Cuál es el futuro de los Estados-Nación? ¿Cómo mediar los conflictos y construir la paz?

El Foro Social Mundial representa un paso cualitativo hacia la consolidación de un contra-poder planetario. Tal y como decia Ignacio Ramonet: "en Porto Alegre, en este siglo que comienza, unos nuevos soñadores recordaran que no tan solo la economia es mundial: la protección del medio ambiente, las desigualdades sociales y los derechos humanos tambien son asuntos mundiales. Y corresponde a los ciudadanos del planeta tomarlos ya en sus manos."

Otro mundo es posible. Este ha sido uno de los mensajes que ha dejado Porto Alegre 2001 al quedar convocado para las mismas fechas del año próximo y en el mismo lugar.

Lo que parecía imposible se ha materializado. Miles de personas provenientes de los cinco continentes se han reunido para afirmar que el ser humano es la medida de todas las cosas. Se han agrupado para negar que la sociedad sea apenas un conjunto de ambiciones autónomas. Han proclamado que el culto al individualismo podría ser un culto a la libertad sino hubiera escogido como paradigma supremo la libertad del beneficio y como referencia moral la moral del mercado. El FSM ha intentado recuperar el parámetro humano para el crecimiento y el desarrollo económico.

Durante cinco días de enero, paralelamente a la cumbre neoliberal de Davos (Suiza), ha tenido lugar en Porto Alegre (Brasil) la cumbre de los que no se reconocen en el pensamiento único y el fin de la historia. Se ha podido comprobar que existen alternativas, en todos los campos y ámbitos, al orden neoliberal inhumano que pretende la hegemonía en el mundo de hoy.

Todo ello sin dogmatismos. Contaré una anécdota. En un momento dado Samir Amin, economista nacido en Egipto que vive en Senegal, dijo que la globalización no es mas que la hoja de plátano que esconde al imperialismo. Y Marta Harnecker, socióloga chilena que reside en Cuba, le preguntó ¿no hay nada nuevo?, y si lo hay ¿no es necesario un nuevo análisis? Pregunta respondida de manera afirmativa por Samir Amin al reconocer que el capitalismo esta atravesando una etapa de cambios que hay que saber identificar para poder construir una alternativa.

En Porto Alegre se han reunido miles de expertos en distintas materias: economistas, sociólogos, filósofos, religiosos, escritores, científicos de todas las especialidades, ingenieros, escritores, periodistas, artistas, empresarios, parlamentarios, electos locales, ecologistas, representantes de sindicatos, ONGs y movimientos sociales diversos, portavoces de pueblos indígenas, estudiantes, ..... Hombres, mujeres, jóvenes, adultos, de todos los colores, hablando decenas de lenguas y exhibiendo la multiculturalidad como una riqueza de la humanidad.

Han sido lanzadas al aire propuestas, ideas, consideraciones de todo tipo. Como piezas de un rompecabezas gigantesco que con el tiempo tuviera que tomar forma de concepción global del mundo de hoy y las alternativas posibles.

Así, los centenares de parlamentarios provinentes de decenas de países presentes en el FSM se comprometieron: a fortalecer las campañas en curso contra el mecanismo inmoral de la deuda externa y por la abolición de la deuda de los países pobres; por el establecimiento de tasas a los movimientos especulativos del capital financiero mediante la instauración de una tasa tipo "Tobin"; por la eliminación de los paraísos fiscales; por una profunda reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de las instituciones financieras internacionales; por la puesta en marcha de los compromisos ecológicos decididos por los gobiernos en la Conferencia de Río de 1992; por el rechazo al sistema de patentes del material vivo; por el éxito de los objetivos de la Marcha Mundial de las Mujeres, contra toda forma de discriminación, violencia y atentado a su dignidad.

Los parlamentarios de todo el mundo presentes en Porto Alegre manifestaron, igualmente, su voluntad de actuar a favor del respeto a la soberanía democrática y popular, priorizando los objetivos de desarrollo humano, frente a la multiplicación de acuerdos de libre mercado y a la libertad creciente dada al capital en detrimento de los derechos humanos, sociales y ecológicos. Expresamente se rechazan la mercantilización y privatización de los bienes y servicios públicos que responden a las necesidades esenciales de los pueblos.

Por su lado los representantes de decenas de organizaciones de campesinos y agricultores de todas las regiones del Planeta actualizaban su rechazo a las condiciones económicas y políticas que destruyen sus formas de sustento, sus comunidades, sus culturas y el ambiente natural. Expresaban su determinación por crear una economía rural basada en el respeto a las personas y a la tierra, sobre la base de la soberanía alimentaria y de un comercio justo.

Y así centenares de pronunciamientos, llamamientos, compromisos, tratando de sentar las bases de una gran alianza capaz de crear una nueva sociedad, distinta a la de la lógica actual que coloca al mercado y al dinero como la única medida de valor.

Desde ahora, y por primera vez en los últimos treinta años, la cumbre neoliberal de Davos representa en la conciencia de la humanidad la cumbre de la concentración de la riqueza, de la globalización de la pobreza y de la potencial destrucción de nuestro planeta. Por el contrario, el FSM de Porto Alegre representa la lucha y la esperanza de un nuevo mundo posible, donde el ser humano y la naturaleza sean el centro de todas nuestras preocupaciones.

Un nuevo mensaje ha nacido desde Porto Alegre para el mundo: ¡¡Globalizar las luchas para globalizar las esperanzas!!

 Valencia, 20-02-01
 
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