Hablemos de federalismo
Vicent Álvarez
El debate sobre las propuestas federalistas está abierto, plantear
el federalismo como alternativa en la diversidad frente al inmovilismo central,
o las reivindicaciones de algunos pueblos del estado, es hoy de nuevo motivo
de polémica. Lo es dos niveles, el más difícil de tratar
es el de la política inmediata o directa. El otro, es el ámbito
de quienes vienen estudiando el tema a nivel teóric . Todo el conjunto
de elementos que se han desencadenado tras la ley de partidos, la suspensión
de Batasuna y las propuestas soberanistas, han añadido aún más
carga sentimental al problema.
Lo cierto es que hoy disponemos de todo un conjunto de opiniones razonadas,
de estudios y análisis que nos permiten hablar del federalismo o de
los federalismos con propiedad y conocimiento de causa. Los profesores Requejo
y Moreno inciaron, hace ya algunos años, el camino del debate tomando
como perspectiva la progresiva federalización del estado. Las opciones
políticas nacionalistas de izquierda y de centro han ido planteando
tambien, propuestas sobre la cuestión. Situándonos en el ámbito
del análisis, y tomando como punto de partida que el federalismo implica
un pacto entre partes que se distribuyen el poder político entre los
territorios, hay que diferenciar entre experiencias con una organización
descentralizada ,como la americana o alemana, en las cuales hay simetria e
igualdad de poder territorial, de aquellas otras en las cuales hay una asimetría,
es decir diferencias culturales, lingüísticas, socioeconómicas,
en las cuales se ha tratado de neutralizar una visión de nación
dominante, con diferentes grados de autogobierno.
En todos los supuestos, sin embargo, se constata que el federalismo es más
nuevo o moderno que el Estado-nación, que opera mejor en mundo tendente
a mayores unidades, cosa que en Europa conduce a un posible federalismo europeo.
En cierta medida, algunos estudiosos nos vienen a proponer que frente el Estado-nación,
caso de España, con pluralitad de otras realidades con elementos nacionales
propios y, tambien, frente al independentismo, sólo cabe una vía
federal asimétrica.
El Profesor Maiz, de la Universidad de Santiago de Compostela, concibe el
federalismo simétrico como aquel en el cual las unidades federales
coinciden con los diversos grupos que consideran tienen una identidad propia
o diferenciada. Haciendo un parangón con la libertad individual, nos
indica que para hacer real la igualdad entre desiguales de hecho, hay que
establecer derechos colectivos, y de la misma forma hay que hacer entre pueblos
o naciones dentro del mismo Estado. El citado profesor indica “A la riqueza
cultural de la convivencia en el seno de un mismo Estado desde la diversidad
profunda, se añade la dimensión clave de un autogobierno real
para todas las naciones, fundamentado en la solidaridad y la redistribución
interterritorial, y corrector de las dinámicas de desarrollo desigual
y de la dependencia” (Democràcia i federalisme en estats multinacionals,
Proa.2000).
Tal vez la reflexión sea hoy muy dificíl, las cosas se han
tensado demasiado, quienes conducen el Estado tienden a la reafirmación
del Estado-nación España en terminos más propios de otras
épocas, con la exaltación unitaria, con el enfrentamiento con
los nacionalismos periféricos , negándose a cualquier reforma
del modelo territorial. La contrapartida no es otra que la radicalización
de los otros. En ocasiones, el debate no es posible por la intoxicación
informativa y por los sentimientos que se crean, por responsabilidades de
unos y otros extremos, y más cuando persiste la actividad armada y
los atentados.
La alternativa de cambio, la posibilidad de modificar las cosas, llevaria
implicito abrir un debate sobre las propuestas federalistas sin la carga emocional
actual. Eso seria posible, y es más , necesario si lo que se pretende
es buscar soluciones y no llegar a situaciones sin salida.
septiembre 2002