Mensaje del EZLN al
Congreso mexicano
comandante
Esther - EZLN
Mensaje central del EZLN ante el congreso de la Unión. Miércoles
28 de marzo de 2001. Comandante Esther
Honorable congreso de la unión:
Legisladoras y legisladores de la junta de coordinación
política de la cámara de diputados; Legisladores y legisladoras
de las comisiones unidas de puntos constitucionales y de asuntos indígenas
de la cámara de diputados; Legisladores y legisladoras de las comisiones
de puntos constitucionales, de asuntos indígenas y de estudios legislativos
de la cámara de senadores; Legisladores y legisladoras de la comisión
de concordia y pacificación; Diputados y diputadas; Senadores y senadoras;
Hermanos y hermanas del congreso nacional indígena; Hermanos y hermanas
de los todos los pueblos indios de méxico; Hermanos y hermanas de otros
países; Pueblo de méxico:
Por mi voz habla la voz del ejército zapatista de liberación
nacional.
La palabra que trae ésta nuestra voz es un clamor.
Pero nuestra palabra es de respeto para esta tribuna y para todas y todos
los que nos escuchan.
No recibirán de nosotros ni insultos ni groserías.
No haremos lo mismo que aquel que el día primero de diciembre del
año 2000 rompió el respeto a este recinto legislativo.
La palabra que traemos es verdadera.
No venimos a humillar a nadie.
No venimos a vencer a nadie.
No venimos a suplantar a nadie.
No venimos a legislar.
Venimos a que nos escuchen y a escucharlos.
Venimos a dialogar.
Sabemos que nuestra presencia en esta tribuna provocó agrias discusiones
y enfrentamientos.
Hubo quienes apostaron a que usaríamos esta oportunidad para insultar
o cobrar cuentas pendientes y que todo era parte de una estrategia para ganar
popularidad pública.
Quienes así pensaron no están presentes.
Pero hubo quienes apostaron y confiaron en nuestra palabra.esos nos abrieron
esta puerta de diálogo y son los que están presentes.
Nosotros somos zapatistas.
No traicionaremos la confianza y fe que muchos en este parlamento y en el
pueblo de méxico pusieron en nuestra palabra.
Quienes apostaron a prestar oído atento a nuestra palabra respetuosa,
ganaron.
Quienes apostaron a cerrar las puertas al diálogo porque temían
una confrontación, perdieron.
Porque los zapatistas traemos palabra de verdad y respeto.
Algunos habrán pensado que esta tribuna sería ocupada por
el sub Marcos y que sería él quien daría el mensaje
central de los zapatistas. Ya ven que no es así.
El subcomandante insurgente Marcos es eso, un subcomandante.
Nosotros somos los comandantes, los que mandamos en común, los que
mandamos obedeciendo a nuestros pueblos.
Al sub y a quien comparte con él esperanzas y anhelos les dimos la
misión de traernos a esta tribuna.
Ellos, nuestros guerreros y guerreras, han cumplido gracias al apoyo de
la movilización popular en México y en el mundo.
Ahora es nuestra hora.
El respeto que ofrecemos al congreso de la Unión es de fondo pero
también de forma.
No está en esta tribuna el jefe militar de un ejército rebelde.
Está quien representa a la parte civil del EZLN, la dirección
política y organizativa de un movimiento legítimo, honesto y
consecuente, y, además, legal por gracia de la ley para el diálogo,
la conciliación y la paz digna en Chiapas.
Así demostramos que no tenemos ningún interés en provocar
resentimientos ni resquemores en nadie.
Así que aquí estoy yo, una mujer indígena.
Nadie tendrá por qué sentirse agredido, humillado o rebajado
porque yo ocupe hoy esta tribuna y hable.
Quienes no están ahora ya saben que se negaron a escuchar lo que
una mujer indígena venía a decirles y se negaron a hablar para
que yo los escuchara.
Mi nombre es Esther, pero eso no importa ahora. Soy zapatista, pero eso
tampoco importa en este momento. Soy indígena y soy mujer, y eso es
lo único que importa ahora.
Esta tribuna es un símbolo. Por eso convocó tanta polémica.
Por eso queríamos hablar en ella y por eso algunos no querían
que aquí estuviéramos.
Y es un símbolo también que sea yo, una mujer pobre, indígena
y zapatista, quien tome primero la palabra y sea el mío el mensaje
central de nuestra palabra como zapatistas.
Hace unos días, en este recinto legislativo, se dio una discusión
muy fuerte y, en una votación muy cerrada, ganó la posición
mayoritaria.
Quienes pensaron diferente y obraron en consecuencia no fueron a dar a la
cárcel, ni se les persigue, ni mucho menos fueron muertos.
Aquí, en este congreso, hay diferencias marcadas, algunas de ellas
hasta contradictorias, y hay respeto a esas diferencias.
Pero, aún con estas diferencias, el congreso no se parte, no se balcaniza,
no se fragmenta en muchos congresitos, sino que, precisamente por esas diferencias
y por el respeto entre ellas, se construye sus normas.
Y, sin perder lo que hace distinto a cada quien, se mantiene la unidad y,
con ella, la posibilidad de avanzar de común acuerdo.
Ése es el país que queremos los zapatistas. Un país
donde se reconozca la diferencia y se respete. Donde el ser y pensar diferente
no sea motivo para ir a la cárcel, para ser perseguido o para morir.
Aquí, en este palacio legislativo, hay 7 lugares vacíos que
corresponden a 7 indígenas que no pueden estar presentes. Y no pueden
estar aquí con nosotros porque la diferencia que nos hace indígenas
a los indígenas, no es reconocida ni respetada.
De los sietes ausentes, el uno murió en los primeros días
de enero de 1994, dos más están presos por oponerse a la tala
de árboles, otros dos están en la cárcel por defender
la pesca como medio de vida y oponerse a los pescadores piratas, y los dos
restantes tienen orden de aprehensión por la misma causa.
Como indígenas los siete pelearon por sus derechos y como indígenas
encontraron la respuesta de la muerte, la cárcel y la persecución.
En este congreso hay varias fuerzas política y cada una de ellas
se agrupa y trabaja con plena autonomía.
Sus modos de tomar acuerdos y las reglas de su convivencia interna pueden
ser vistos con aprobación o reprobación, pero son respetados
y a nadie se persigue por ser de una u otra fracción parlamentaria,
por ser de derecha, de centro o de izquierda.
En el momento en que es preciso, todos se ponen de acuerdo y se unen para
conseguir algo que consideran que es bueno para el país.
Si no se ponen de acuerdo todos, entonces la mayoría toma el acuerdo
y la minoría acepta y trabaja según el acuerdo de la mayoría.
Los legisladores son de un partido político, de una cierta orientación
ideológica, y son al mismo tiempo legisladores de todos los mexicanos
y mexicanas, sin importar a qué partido político pertenezca
alguien o qué idea tenga.
Así es el México que queremos los zapatistas.
Uno donde los indígenas seamos indígenas y mexicanos, uno
donde el respeto a la diferencia se balancee con el respeto a lo que nos
hace iguales.
Uno donde la diferencia no sea motivo de muerte, cárcel, persecución,
burla, humillación, racismo.
Uno donde siempre se tenga presente que, formada por diferencias, la nuestra
es una nación soberana e independiente. Y no una colonia donde abunden
los saqueos, las arbitrariedades y las vergüenzas.
Uno donde, en los momentos definitorios de nuestra historia, todas y todos
pongamos por encima de nuestras diferencias lo que tenemos en común,
es decir, el ser mexicanos.
El actual es uno de esos momentos históricos.
En este congreso no mandan ni el ejecutivo federal ni los zapatistas.
Tampoco manda en él ningún partido político.
El congreso de la Unión está formado por diferentes, pero
todos tienen en común el ser legisladores y la preocupación
por el bienestar nacional.
Esa diferencia y esa igualdad enfrentan ahora un tiempo que les da la oportunidad
de ver muy adelante y en la hora actual vislumbrar la hora venidera.
Llegó la hora de nosotras y nosotros, los indígenas mexicanos.
Estamos pidiendo que se nos reconozcan nuestras diferencias y nuestro ser
mexicanos.
Afortunadamente para los pueblos indios y para el país, un grupo
de legisladores como ustedes, elaboró una iniciativa de reformas constitucionales
que cuida tanto el reconocimiento de los indígenas, como el mantener
y reforzar, con ese reconocimiento, la soberanía nacional.
Ésa es la "iniciativa de ley de la Cocopa", llamada así porque
fueron los miembros de la comisión de concordia y pacificación
del congreso de la unión, diputados y senadores, los que la hicieron.
No ignoramos que esta iniciativa de ley Cocopa ha recibido algunas críticas.
Durante 4 años se dio un debate que ninguna iniciativa de ley ha
tenido a lo largo de la historia de la legislatura federal en México.
Y en este debate, todas las críticas fueron puntualmente refutadas
por la teoría y la práctica.
Se acusa a esta propuesta de balcanizar el país, y se olvida que
el país ya está dividido.
Un México que produce las riquezas, otro que se apropia de ellas,
y otro que es el que debe tender la mano para recibir la limosna.
En este país fragmentado vivimos los indígenas condenados
a la vergüenza de ser el color que somos, la lengua que hablamos, el
vestido que nos cubre, la música y la danza que hablan nuestras tristezas
y alegrías, nuestra historia.
Se acusa a esta propuesta de crear reservaciones indias, y se olvida que
de por sí los indígenas estamos viviendo apartados, separados
de los demás mexicanos y, además en peligro de extinción.
Se acusa a esta propuesta de promover un sistema legal atrasado, y se olvida
que el actual sólo promueve la confrontación, castiga al pobre
y le da impunidad al rico, condena nuestro color y convierte en delito nuestra
lengua.
Se acusa a esta propuesta de crear excepciones en el quehacer político,
y se olvida que en el actual el que gobierna no gobierna, sino que convierte
su puesto público en fuente de riqueza propia y se sabe impune e intocable
mientras no acabe su tiempo en el cargo.
De todo esto y de más cosas hablarán más detalladamente
los hermanos y hermanas indígenas que me seguirán en el uso
de la palabra.
Yo quiero hablar un poco de eso que critican a la ley Cocopa porque legaliza
la discriminación y la marginación de la mujer indígena.
Señores y señoras diputados y diputadas. Senadores y senadoras.
Quiero explicarles la situación de la mujer indígena que vivimos
en nuestras comunidades, hoy que según esto está garantizado
en la constitución el respeto a la mujer.
La situación es muy dura.
Desde hace muchos años hemos venido sufriendo el dolor, el olvido,
el desprecio, la marginación y la opresión.
Sufrimos el olvido porque nadie se acuerda de nosotras.
Nos mandaron a vivir hasta en el rincón de las montañas del
país para que ya no lleguen nadie a visitarnos o a ver como vivimos.
Mientras no contamos con los servicios de agua potable, luz eléctrica,
escuela, vivienda digna, carreteras, clínicas, menos hospitales, mientras
muchas de nuestras hermanas, mujeres, niños y ancianos mueren de enfermedades
curables, desnutrición y de parto, porque no hay clínicas ni
hospitales. Donde se atiendan.
Solo en la ciudad, donde viven los ricos sí tienen hospitales con
buena atención y tienen todos los servicios.
Para nosotras aunque haya en la ciudad no nos beneficia para nada, porque
no tenemos dinero, no hay manera como trasladar, si lo hay ya no llegamos
a la ciudad, en el camino regresamos ya muerto.
Principalmente las mujeres, son ellas las que sienten el dolor del parto,
ellas ven morir sus hijos en sus brazos por desnutrición, por falta
de atención, también ven sus hijos descalzos, sin ropa porque
no alcanza el dinero para comprarle porque son ellas que cuidan sus hogares,
ven qué le hace falta para su alimentación.
También cargan su agua de 2 a 3 horas de camino con cántaro
y cargando su hijo y lo hace todo lo que hace dentro de la cocina.
Desde muy pequeña empezamos a trabajar cosas sencillas.
Ya grande sale a trabajar en el campo, a sembrar, limpiar y cargar su niño.
Mientras los hombres se van a trabajar en las fincas cafetaleras y cañeras
para conseguir un poco de dinero para poder sobrevivir con su familia, a veces
ya no regresan porque se mueren de enfermedad.
No da tiempo para regresar en su casa o si regresan, regresan enfermos,
sin dinero, a veces ya muerto.
Así queda con más dolor la mujer porque queda sola cuidando
sus hijos.
También sufrimos el desprecio y la marginación desde que nacimos
por que no nos cuidan bien.
Como somos niñas piensan que nosotros no valemos, no sabemos pensar,
ni trabajar, como vivir nuestra vida.
Por eso muchas de las mujeres somos analfabetas porque no tuvimos la oportunidad
de ir a la escuela.
Ya cuando estamos un poco grande nuestros padres nos obligan a casar a la
fuerza, no importa si no queremos, no nos toman consentimiento.
Abusan de nuestra decisión, nosotras como mujer nos golpea, nos maltrata
por nuestros propios esposos o familiares, no podemos decir nada porque nos
dicen que no tenemos derecho de defendernos.
A nosotras las mujeres indígenas, nos burlan los ladinos y los ricos
por nuestra forma de vestir, de hablar, nuestra lengua, nuestra forma de rezar
y de curar y por nuestro color, que somos el color de la tierra que trabajamos.
Siempre en la tierra porque en ella vivimos, también no nos permite
nuestra participación en otros trabajos.
Nos dicen que somos cochinas, que no nos bañamos por ser indígena.
Nosotras las mujeres indígenas no tenemos las mismas oportunidades
que los hombres, los que tienen todo el derecho de decidir de todo.
Solo ellos tienen el derecho a la tierra y la mujer no tiene derecho como
que no podemos trabajar también la tierra y como que no somos seres
humanos, sufrimos la desigualdad.
Toda esta situación los malos gobiernos los enseñaron.
Las mujeres indígenas no tenemos buena alimentación, no tenemos
vivienda digna, no tenemos ni un servicio de salud, ni estudios.
No tenemos proyecto para trabajar, así sobrevivimos la miseria, esta
pobreza es por el abandono del gobierno que nunca nos ha hecho caso como indígena
y no nos han tomado en cuenta, nos ha tratado como cualquier cosa.
Dice que nos manda apoyo como progresa pero ellos lo hacen con intención
para destruirnos y dividirnos.
Así es de por sí la vida y la muerte de nosotras las mujeres
indígenas.
Y nos dicen que la ley Cocopa va a hacer que nos marginen.
Es la ley de ahora la que permite que nos marginen y que nos humillen.
Por eso nosotras nos decidimos a organizar para luchar como mujer zapatista.
Para cambiar la situación porque ya estamos cansadas de tanto sufrimiento
sin tener nuestros derechos.
No les cuento todo esto para que nos tengan lástima o nos vengan
a salvar de esos abusos.
Nosotras hemos luchado por cambiar eso y lo seguiremos haciendo.
Pero necesitamos que se reconozca nuestra lucha en las leyes porque hasta
ahora no está reconocida.
Sí está pero sólo como mujeres y ni siquiera ahí
está cabal.
Nosotras además de mujeres somos indígenas y así no
estamos reconocidas.
Nosotras sabemos cuales son buenos y cuales son malos los usos y costumbres.
Malas son de pagar y golpear a la mujer, de venta y compra, de casar a la
fuerza sin que ella quiere, de que no puede participar en asamblea, de que
no puede salir en su casa.
Por eso queremos que se apruebe la ley de derechos y cultura indígena,
es muy importante para nosotros las mujeres indígenas de todo México.
Va a servir para que seamos reconocidas y respetadas como mujer e indígena
que somos.
Eso quiere decir que queremos que sea reconocida nuestra forma de vestir,
de hablar, de gobernar, de organizar, de rezar, de curar, nuestra forma de
trabajar en colectivos, de respetar la tierra y de entender la vida, que es
la naturaleza que somos parte de ella.
En esta ley están incluidos nuestros derechos como mujer que ya nadie
puede impedir nuestra participación, nuestra dignidad e integridad
de cualquier trabajo, igual que los hombres.
Por eso queremos decirle para todos los diputados y senadores para que cumplan
con su deber, sean verdaderos representantes del pueblo.
Ustedes dijeron que iban a servir al pueblo que van a hacer leyes para el
pueblo.
Cumplan sus palabra, lo que se comprometieron al pueblo.
Es el momento de aprobar la iniciativa de ley de la Cocopa.
Los que votaron a favor de ustedes y los que no pero que también
son pueblos siguen sediento de paz, de justicia, de hambre.
Ya no permitan que nadie ponga en vergüenza nuestra dignidad.
Se los pedimos como mujeres, como pobres, como indígenas y como zapatistas.
Señoras y señores legisladoras y legisladores:
Ustedes han sido sensibles a un clamor que no es sólo de los zapatistas,
ni sólo de los pueblos indios, sino de todo el pueblo de méxico.
No sólo de los que son pobres como nosotros, también de gente
que vive con acomodo.
Su sensibilidad como legisladores permitió que una luz alumbrara
la oscura noche en que los indígenas nacemos, crecemos, vivimos y
morimos.
Esa luz es el diálogo.
Estamos seguros de que ustedes no confunden la justicia con la limosna.
Y que han sabido reconocer en nuestra diferencia la igualdad que como seres
humanos y como mexicanos compartimos con ustedes y con todo el pueblo de méxico.
Saludamos que nos escuchen y por eso queremos aprovechar su oído
atento para decir algo importante:
El anuncio de la desocupación militar de Guadalupe Tepeyac, La Garrucha
y Río Euseba, y las medidas que se están tomando para cumplir
con esto, no pueden pasar desapercibidas para el EZLN.
El señor Vicente Fox está respondiendo ya a una de las preguntas
que nuestros pueblos le hacían a través de nosotros:
Él es el comandante supremo del ejército federal y éste
responde a sus órdenes, sea para bien o sea para mal.
En este caso, sus órdenes han sido señal de paz y por eso
nosotros, los comandantes y las comandantas del EZLN, también daremos
órdenes de paz a nuestras fuerzas:
Primero.- ordenamos al compañero subcomandante insurgente Marcos
que, como mando militar que es de las fuerzas regulares e irregulares del
EZLN, disponga lo necesario para que no se realice ningún avance militar
de nuestras fuerzas sobre las posiciones que ha desocupado el ejército
federal, y que ordene que nuestras fuerzas se mantengan en sus posiciones
actuales de montaña.
A una señal de paz no responderemos con una señal de guerra.
Las armas zapatistas no suplirán a las armas gubernamentales.
La población civil que habita en los lugares desocupados por el ejército
federal tiene nuestra palabra de que nuestra fuerza militar no será
empleada para dirimir conflictos o desacuerdos.
Invitamos a la sociedad civil nacional e internacional para que instale
en esos lugares campamentos de paz y puestos de observación civil
y certifique así que no habrá presencia armada de los zapatistas.
Segundo.- le estamos dando instrucciones al arquitecto Fernando Yáñez
Muñoz para que, a la brevedad posible, se ponga en contacto con la
comisión de concordia y pacificación y con el comisionado gubernamental
de paz, señor Luis Héctor Álvarez, y les proponga que,
juntos, viajen al suroriental estado de Chiapas y certifiquen personalmente
que las siete posiciones están libres de toda presencia militar y que
se ha cumplido así una de las tres señales demandadas por el
EZLNpara el reinicio del diálogo.
Tercero.- asimismo estamos instruyendo al arquitecto Fernando Yáñez
Muñoz para que se acredite ante el gobierno federal que encabeza Vicente
Fox, en calidad de correo oficial del EZLNcon el comisionado gubernamental
de paz, y trabaje coordinadamente para conseguir lo más pronto posible
el cumplimiento de las dos señales restantes y se pueda así
reiniciar formalmente el diálogo: la liberación de todos los
zapatistas presos y el reconocimiento constitucional de los derechos y la
cultura indígenas de acuerdo a la iniciativa de ley de la Cocopa.
El ejecutivo federal tiene ya, a partir de ahora, un medio seguro, confiable
y discreto para avanzar en las condiciones que permitan un diálogo
directo del comisionado de paz con el ezln.esperamos que haga buen uso de
él.
Cuarto.- solicitamos respetuosamente al congreso de la unión que,
en la medida en que es aquí donde la puerta del diálogo y la
paz se ha abierto, facilite un lugar dentro de su espacio para que se dé,
si así lo acepta el comisionado gubernamental de paz, este primer encuentro
entre el gobierno federal y el enlace del EZLN.
En caso de negativa del congreso de la unión, misma que sabremos
entender, se instruye al arquitecto Yáñez para que dicho encuentro
se realice donde se considere pertinente, siempre y cuando sea un lugar neutral,
y que se informe a la opinión pública de lo que ahí se
acuerde.
Señoras y señores legisladoras y legisladores:
De esta forma dejamos clara nuestra disposición al diálogo,
a la construcción de acuerdos y al logro de la paz.
Si ahora se puede ver con optimismo el camino de la paz en chiapas es gracias
a la movilización de mucha gente en México y en el mundo.
A ella le agradecemos especialmente.
También ha sido posible por un grupo de legisladores y legisladoras,
que ahora están frente mío, que han sabido abrir el espacio,
el oído y el corazón a una palabra que es legítima y
justa.
A una palabra que tiene de su lado a la razón, la historia, la verdad
y la justicia y que, sin embargo, no tiene aún de su lado a la ley.
Cuando se reconozcan constitucionalmente los derechos y la cultura indígenas
de acuerdo a la iniciativa de ley de la Cocopa, la ley empezará a unir
su hora a la hora de los pueblos indios.
Los legisladores que hoy nos abren puerta y corazón tendrán
entonces la satisfacción del deber cumplido.
Y eso no se mide en cantidad de dinero, pero sí en dignidad.
Entonces, ese día, los millones de mexicanos y mexicanas y de otros
países sabrán que todos los sufrimientos que han tenido en estos
días y en los que vienen no fueron en vano.
Y si hoy somos indígenas, después seremos todos los otros
y otras que son muertos, perseguidos y encarcelados por razón de su
diferencia.
Señoras y señores legisladoras y legisladores:
Soy una mujer indígena y zapatista.
Por mi voz hablaron no sólo los cientos de miles de zapatistas del
sureste mexicano.
También hablaron millones de indígenas de todo el país
y la mayoría del pueblo mexicano.
Mi voz no faltó al respeto a nadie, pero tampoco vino a pedir limosnas.
Mi voz vino a pedir justicia, libertad y democracia para los pueblos indios.
Mi voz demandó y demanda reconocimiento constitucional de nuestros
derechos y nuestra cultura.
Y voy a terminar mi palabra con un grito con el que todas y todos ustedes,
los que están y los que no están, van a estar de acuerdo: ¡con
los pueblos indios! ¡viva México! ¡democracia! ¡libertad!
¡justicia!
Desde el palacio legislativo de san lázaro, congreso de la Unión.
Comité clandestino revolucionario indígena-comandancia general
del Ejército zapatista de liberación nacional.
México, marzo 28 de 2001.
Muchas gracias.