Alejandro Cercas
La Directiva sobre tiempo de trabajo
Alejando Cercas Alonso es eurodiputado socialista. Texto publicado
en Iniciativa Socialista
número 76, verano 2005.
La Directiva 2003/88 sobre la ordenación del tiempo de trabajo
ha saltado la barrera mediática y ha sido objeto de gran atención
con motivo del Pleno del Parlamento Europeo de mayo 2005, donde se discutió
y aprobó mi informe sobre la revisión que proponía la
Comisión, a la que me opuse con rotundidad.
Más allá de la importancia de tal Directiva, en la que se fijan
las normas mínimas europeas sobre la jornada semanal, trabajos nocturnos,
descansos diarios o vacaciones mínimas, si el debate ha adquirido
tal relevancia es porque implicaba una definición sustancial sobre
el futuro del modelo social europeo y sobre la existencia misma de la Europa
Social. En el debate y en la votación se han fotografiado las diversas
maneras en las que se pronuncian la Comisión, el Consejo y los grupos
políticos del Parlamento. La línea de fractura se ha establecido
con total nitidez: de una parte los que quieren construir Europa con una
gran dimensión política y social y, de otra, quienes creen
que no forma parte del proyecto europeo el señalar con carácter
obligatorio las normas mínimas de carácter social que deben
ser respetadas en todos los Estados miembros sin excepción.
Por ello, antes de pasar a considerar los detalles de tal regulación,
conviene fijar la atención en la ya famosa cláusula del opt-out,
punto central de los encuentros y los desencuentros.
Como se sabe, la Directiva señala en 48 horas el límite máximo
de la semana de trabajo en Europa, aunque permite que su cómputo
se realice de forma cuatrimestral, con lo que en la práctica la Directiva
atiende, simultáneamente, las necesidades de salud y seguridad de
los trabajadores y las de la flexibilidad de las empresas para poder responder
puntualmente a requerimientos de la demanda. No obstante esta flexibilidad,
el Reino Unido consiguió en la Directiva original (1993) que se autorizara
a los Estados miembros que derogaran esta duración máxima
cuando los trabajadores expresaran su deseo en tal sentido (opt-out). Tal
cláusula se introdujo, muy hábilmente, con carácter
temporal, toda vez que a los 10 años había que revisarla a
la luz de la experiencia en dicho periodo. Precisamente los trabajos del
Parlamento tienen su origen en esa revisión a los 10 años,
que era obligada, así como la revisión, también en dicho
plazo, de las derogaciones del plazo de 4 meses del periodo de cómputo
de la jornada semanal, que también la Directiva permitía por
vía de los convenios colectivos.
Pasados esos 10 años, el Parlamento dispone de evidencias que muestran
las consecuencias desastrosas del uso masivo de esa cláusula en el
Reino Unido, en donde cinco millones de trabajadores realizan más
de 48 horas semanales, todas las semanas del año. Por otra parte,
y con la llegada de los nuevos países, si se mantiene el opt-out,
como pretende la Comisión en su propuesta, su uso se extenderá
en toda Europa, multiplicando los efectos indeseables sobre la salud y la
seguridad, dificultando la conciliación de la vida familiar y profesional,
y, más grave aún, se abrirá irremediablemente un camino
para la competencia desleal entre los países, fragmentando el mercado
de trabajo y creando en el corazón de Europa un conjunto de prácticas
laborales hasta ahora solo vigentes más allá del Atlántico
o en el Pacífico.
En suma, la cláusula del opt-out es el caballo de Troya “chino” en
el corazón del modelo social europeo. Sin exageración, bien
se puede decir que aceptar tal principio es tanto como aceptar que las normas
sociales son voluntarias (es decir que no son normas) y que la Europa Social
es solo un adorno retórico sin virtualidad en el mercado único.
No es de extrañar que la vanguardia del ultraliberalismo y todos los
enemigos de la construcción política europea se hayan movilizado
como no recordaban los más viejos del lugar para hundir mi informe
que era, a justo título, la antítesis de sus pretensiones,
desgraciadamente también sostenidas por la Comisión y la mayoría
del Consejo. Felizmente mi informe se ha aprobado por una mayoría
transversal, en la que estamos socialistas, verdes e importantes minorías
de los grupos liberales y de los conservadores.
La posición del Parlamento propone un cambio a fondo de la propuesta
de la Comisión y pretende básicamente:
- - La finalización de la base legal para el opt-out en los Estados
miembros a partir de 36 meses de la aprobación de la Directiva.
- - Mientras dure el phasing-out se aplicarán las normas propuestas
por la Comisión: necesidad de una autorización por convenio
colectivo donde sea posible; incrementar controles y las cautelas para que
la emisión de voluntad sea libre (prohibir firmar al mismo tiempo
que el contrato de trabajo o durante el periodo de prueba); renovación
cada 6 meses del consentimiento del trabajador
- - Permitir la anualización del periodo de referencia por vía
legal en los países o en los sectores donde no hay convenios colectivos
aplicables. En caso de anualización sin convenios colectivos, se exigen
garantías para que la anualización sea compatible con la salud
y seguridad de los trabajadores y éstos sean informados y consultados
con anterioridad.
- - Todo el periodo de guardia es tiempo de trabajo, incluidos los periodos
inactivos o de descanso. No obstante, por convenios colectivos o por ley
se puede computar específicamente a efectos de la jornada máxima
semanal.
- - Los Estados miembros deberían tomar medidas para animar a
los empresarios a tener en cuenta las necesidades de los trabajadores al
organizar los modelos de trabajo para permitir a los trabajadores que reconcilien
el trabajo y la vida familiar. Los trabajadores deberían tener el
derecho a pedir cambios de su horario y de los modelos de trabajo y los empresarios
deberían tener la obligación de considerar tales peticiones.
- - Se limita la excepción de ciertas disposiciones para los cuadros
y ejecutivos de las empresas según la posición de los sindicatos
EUROCADRES.
- - En caso de trabajadores con más de un contrato, el tiempo
de trabajo será la suma de los periodos de tiempo bajo cada contrato.
El complejo procedimiento de codecisión señala que el informe
del Parlamento debe ser considerado ahora por el Consejo, que intentará
construir una posición común. En la hipótesis de que
lo consiga, y si ésta difiere del punto de vista del Parlamento, se
iniciará una segunda lectura y eventualmente un proceso de posterior
de conciliación. Si ello no fuera posible, la propuesta de la Comisión
decaería y continuaría en vigor la Directiva del 93, si el
Tribunal de Justicia no lo impide respecto al opt-out, como yo lo espero
a la luz del claro pronunciamiento del art. II-91 del Proyecto de Tratado.
En todo caso, lo que se ha abierto en Europa es un debate importantísimo,
por el fondo y porque, por primera vez, algunos estamos empeñados
en que no se decida el futuro de la Europa Social en los pasillos del Consejo,
entre funcionarios y diplomáticos, sino con luz y taquígrafos,
ante los ciudadanos y los trabajadores de Europa y ante sus organizaciones.
Si en los próximos meses conseguimos que las posiciones de la Comisión
y del Consejo se fijen con un método transparente y participativo,
estoy seguro que superaremos las dificultades y la Europa Social ganará,
porque eso es lo que quieren los ciudadanos mayoritariamente. Desgraciadamente
si no se consiguen superar las inercias burocráticas y los manejos
subterráneos, la voz del Parlamento irá perdiendo capacidad
y el proceso estará perdido. Como creo que lo que nos estamos jugando
es obviamente algo más que esta Directiva, aprovecho la hospitalidad
de estas páginas para divulgar, aunque sea someramente, los detalles
más estratégicos. Quien quiera saber más me tiene a
su disposición, o puede consultar en la red las siguientes direcciones:
Para el texto aprobado del Informe CERCAS:
http://www.inisoc.org/infcercas.pdf
Para la propuesta de la Comisión y otros documentos relacionados:
http://breu.bulma.net/?l4921
Pero quienes quieran hacer más, bien puede comentar esta batalla y
este combate a sus conocidos y amigos. En el partido, en los sindicatos...
para que sepan que algo muy importante está pasando en Bruselas y
que es importante actuar cada uno en su espacio social porque el modelo social
europeo es demasiado importante para dejarlo sólo en manos de los
funcionarios y de los diplomáticos.
Tenemos todos una cita con el futuro de Europa.